Culebrón Sherman: la historia interminable

No es ningún secreto que las offseasons de los Seahawks no suelen ser de las más animadas. De hecho son más bien aburridas. La filosofía implantada tras la llegada en 2010 de Pete Carroll y John Scheneider se basa en la construcción del roster desde el draft y en no hacer fichajes de relumbrón en la agencia libre. Se mira con mucho cuidado el espacio salarial y se hacen movimientos en previsión a futuras renovaciones de los jugadores más importantes. Durante los últimos años se han producido escasos episodios controvertidos. Los holdouts de Chancellor y de Lynch (éste en menor medida), las presiones continuas de renovación de Michael Bennet o las eternas negociaciones en la renovación contractual de Rusell Wilson son los pocos casos que animaron algo las interminables travesías del desierto de cada postemporada. Este año, lo que en un principio parecía un rumor sin mayor importancia, se ha convertido en el culebrón del año en Seattle. Richard Sherman, uno de los jugadores más importantes en el proyecto deportivo de la franquicia, auténtico icono en Seattle y con un gran peso en el vestuario, sonaba para ser traspasado a otro equipo. Tras aproximadamente un mes del inicio de dicho rumor, y tras varias idas y venidas, parece ser que el tema está zanjado y que Sherman se queda, de momento, en Seattle. Repito, de momento.

Fue a mediados del mes de marzo cuando se empezaron a oír los primeros rumores. Michael Lombardi, analista y antiguo ejecutivo de la NFL, declaraba en el podcast The Ringer, que “según lo que he podido escuchar, creo sinceramente que los Seahawks estarían interesados en traspasar a Richard Sherman por un “precio” adecuado. De hecho en 2014 se lo pensaron dos veces a la hora de pagarle lo que pagaron por la renovación, pero tras la victoria en la SuperBowl lo tuvieron que hacer”. Bombazo. Así, sin más. En frío.

A partir de ese momento el rumor corrió como la pólvora por las redes sociales y los diferentes medios especializados. La idea de que uno de los puntales del equipo sonara como posible jugador traspasable era difícil de digerir. Sherman es uno de esos jugadores que cualquier aficionado a los Seahawks cree que es intocable. El propio jugador salió a la palestra para declarar que “todo esto me hace reir, me resulta gracioso. No dejo que esas cosas me molesten. Todo volverá a su cauce. El tema no irá a más”.

Pues sí que fue a más. A bastante más. En diversas declaraciones a la prensa, tanto Schneider como Carroll ya hablaban claramente sobre el hecho de que diversas franquicias se habían interesado por el jugador aunque por el momento sólo eran unos primeros contactos que no iban a más. Ya era oficial que Seahawks escuchaba ofertas. El propio Sherman, tras unos días sin dejarse ver mucho, declaró que asumía la situación.

Pero, ¿Por qué? ¿Cuál es el motivo de esta decisión de poder llegar a prescindir de uno de los jugadores franquicia del equipo?. Como suele ocurrir en estos casos, hay dos versiones: la oficial y la extraoficial.

Oficialmente, John Scheider ha declarado que los motivos son puramente económicos y de renovación de plantilla. A Sherman, actualmente con 29 años de edad, le quedan dos años de contrato durante los cuales percibiría un total de 22 millones de dólares (11 por año). Su impacto salarial es de 13’6 millones de dólares en 2017 y de 13’2 en 2018.  A pesar de que todavía le queda gasolina en el tanque y calidad de sobra, los Seahawks han puesto sobre la balanza el coste económico y las posibles prestaciones futuras del jugador. Schneider está todo el día con la calculadora en la cabeza y teme que la curva de prestación deportiva de Sherman y la de su valoración de mercado comiencen a tomar una deriva descendente. Y posiblemente no le falte parte de razón. Estamos hablando de un jugador top en su posición pero al cual se le están viendo ciertos “problemas” especialmente en esta temporada. Ha sido un año deportivamente complicado para él. Ya no es lo inexpugnable que era, ha sufrido bastante contra los receptores y los quarterbacks y coordinadores ofensivos rivales le han perdido el “respeto”. Y eso lo saben en las oficinas del CenturyLink Field. Y quizás sea el momento de sacarle el mayor partido posible a esta situación. Sherman sigue teniendo un alto valor deportivo y más de una franquicia la recibiría con los brazos abiertos. Todo indica que sería un buen momento para la operación.

Entonces, ¿por qué no se ha conseguido el traspaso?. Pues principalmente por motivos de precio. No se conocen exactamente las pretensiones de los Seahawks pero, según Mike Garafolo de NFL.com, toda apunta a que su idea no está por debajo de una primera ronda “media-alta” más alguna segunda y/o tercera. El propio Garafolo ha declarado que se trabaja en un intercambio parecido al que en su momento de hizo entre Jets y Bucanneers por Darrelle Davis. Esto, unido a la alta ficha anual de los próximos dos años, hace que el tema se haya enfriado y que no se haya conseguido ningún acuerdo. Ian Rapoport, de NFL.com, reportó en su momento que los New England Patriots fueron uno de los equipos que se interesaron por el jugador, pero finalmente se decantaron por Stephon Gilmore, procedente de Bills en la agencia libre. Saints, Eagles, Comboys y Titans son otros nombres que han sonado, pero con poca fuerza.

Si el tema económico y deportivo son las razones oficiales para el posible traspaso de Sherman, hay otra extraoficial que cada día cobra más fueza. ¿Cuál es?. Pues, sencillamente, los Seahawks están hartos de Sherman. Todos conocemos el carácter complicado de este jugador. Es de esos que no se calla nada. Ejemplos de su comportamiento hay para dar y tomar desde su llegada al mundillo de la NFL. Un bocachanclas en toda regla. Pero siempre lo ha hecho en la dirección más o menos adecuada. Es decir, hacia los equipos rivales. Sin embargo este año ya se han empezado a ver cosas de “puertas para adentro”. Frente a los Atlanta Falcons tuvo una fuerte discusión con su compañero Kam Chancellor que llegó hasta el punto que sus compañeros tuvieron que separarles ya que Sherman intentó agredirle. La gota que colmó el vaso fue, quizás, el partido contra los Rams disputado en diciembre, en el que Sherman criticó abiertamente a Darell Bevell (coordinador ofensivo) y a Pete Carroll por decidir realizar una jugada de pase en la yarda 1 rival en lugar de correr. Los fantasmas de la jugada final de la superbowl perdida contra los Patriots reaparecían. Todo esto unido a críticas abiertas tanto a la prensa como a la estructura de la NFL, con Roger Goodell a la cabeza, hace que tanto los Seahawks como otros equipos no estén muy por la labor a tener a esa “bomba de relojería” deambulando por su franquicia.

Y entonces, ¿qué?. ¿Hay traspaso o no hay traspaso?. Pues según declaraciones en rueda de prensa de ayer mismo por parte de Schneider, va a ser que no. Por el momento se da el tema por zanjado salvo que llegue una gran oferta de última hora, justo antes o durante el draft. De hecho Sherman se presentó ayer mismo (lunes 24 de abril) en las instalaciones deportivas de los Seahawks tras no haberlo hecho en el semana anterior durante los entrenamientos voluntarios.

Estando así el tema, habrá que estar muy atentos estos últimos días antes del draft e incluso durante el evento. Dicen que esto se ha acabado, pero me voy a permitir el lujo de dudarlo. Al menos de momento.

 

GO HAWKS!!!

Pablo Miralles (@seattlefspain)

2 comentarios sobre “Culebrón Sherman: la historia interminable

  1. Muy buen post, me ha encantado como esta explicada la situación. La verdad, si que se le han ido perdiendo respeto y creo, que en caso que se quiera vender, se debería esperar al próximo año, así los seleccionados en el draft puedan «empaparse» de él.

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