¿RESACÓN EN LAS VEGAS?

Después de una excepcional temporada que no se veía en 14 años los Raiders enfrentan una situación que podría ser trascendental, su traslado a Las Vegas.

Si bien es cierto que la ciudad de Oakland no se ha “mojado mucho el culo” a la hora de mantener al equipo en la ciudad también es cierto que el grupo de inversores liderado por Ronnie Lott, hall of famer y ex-jugador de Raiders, ha apostado fuerte para que el equipo se quede poniendo encima de la mesa la nada desdeñable cifra final de 1.2 billones de dólares que incluiría la compra del estadio y los terrenos circundantes. Cierto que es inferior a los casi 2 billones que se han conseguido de Las Vegas, pero también es cierto que Oakland es nuestra casa y el hecho de que nuestros mejores años hayan sido fuera de allí nos deja ese sabor agridulce de tener la sensación de que les debemos algo.

No vamos a entrar en el aspecto financiero del asunto. Independientemente del poco criterio que tenga Mark Davis para peluqueros o para vestirse como si fuera Don Johnson en Corrupción en Miami él no es su padre, no es el viejo Al, que funcionaba según los designios de sus “cojones toreros” y creo que en esa cuestión Las Vegas se lo lleva de calle. El asunto deportivo es lo importante. ¿Cómo puede afectar ésto al equipo?

El estadio cubierto que se quiere construir no estará listo hasta 2020 y tenemos contrato con el O.co. Coliseum hasta 2018. Desde ese año y hasta que se acabe el nuevo estadio se jugará en el Sand Boyd Stadium, de la Universidad de Nevada, con un aforo de 35.000 personas y que a todas luces se quedará corto aunque sea ampliable hasta 40.000. Después de finalizar las obras nos trasladaremos al nuevo estadio junto con el equipo universitario, los UNLV Rebels. Efectivamente, parece que sí o sí tenemos que compartir campo con alguien.

Por parte de los jugadores nos preocupa a todos que haya una falta de concentración debido al viaje a la Ciudad del Pecado. No debería. Son ricos y jóvenes, el que quiera perderse en el vicio no tiene ni que salir de casa aunque viva en Albuquerque. Por otra parte el curioso perfil de jugador que busca McKenzie tampoco hace sospechar que tal cosa vaya a ocurrir de forma generalizada en la plantilla. Podéis escuchar The Autumn Wind cuando hablamos del draft 2016 y usamos el término Religious Player Available para referirnos al estricto sentido de la religiosidad y la familia que comparten la gran mayoría de drafteados (si seguís a Derek Carr en Twitter Dios os bendecirá varias veces al día)

En definitiva, no quiero ponerle la cruz a LV porque no hemos visto nada todavía sobre el resultado y sabemos que Los Ángeles no nos fue tan mal. Pero sí que quiero romper una lanza a favor de Oakland, nuestra casa, que nos ha dejado un poco de lado pero a la que deberíamos despedir con un buen regalo porque siempre nos deja volver por mucho que la engañemos.

La fan base es lo único que me tiene tranquilo. Estaremos ahí. Siempre.

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