Philly special, la Super Bowl en la ciudad de Rocky

La manera en la que consiguieron los Eagles por fin su tan ansiada primera Superbowl. No podía ajustarse más a la historia y al estilo de la franquicia de Pennsilvania. Una historia digna del mito cinematográfico de la ciudad. Rocky.

Estatua de Rock en Philadelphia disfrazada de aficionado de Eagles después del Super Bowl
Photo By Philly City Rep @PhillyCityRep

No es casual que en las zonas turísticas de la ciudad de Philadelphia, uno de los souvenirs más vendidos sean las figuritas del púgil de cine Rocky Balboa. Pocas cosas se identifican mas con el carácter de la ciudad y por extensión de la franquicia, que la historia del boxeador olvidado y menospreciado por todos, que logra gracias a su voluntad superar el estigma del eterno perdedor y atrapa los corazones de sus orgullosos habitantes.

Mi primer pensamiento en el preciso momento que el balón lanzado por Tom Brady toco el suelo del U.S. Bank Stadium, en la última jugada de la Super Bowl, fue que solo a un equipo como los Eagles se les podía pasar por la cabeza una cosa tan rocambolesca como ganar una Super Bowl al mejor equipo de la historia jugando con su Qb suplente. Y más! después de dedicarse a intercambiar golpes contra el súper-campeón durante toda la “velada”.

La Super Bowl fue exactamente eso, un intercambio enloquecido de golpes como sucede en las películas de Stallone.

Durante el partido todo el mundo esperaba que el campeón asestara el golpe definitivo en cualquier momento, un golpe que el aspirante parecía tener escrito en la cara, y en todas las páginas de su historia.

¿Qué fue lo que mantuvo en pie a los Eagles? Una sola palabra: la determinación.

Una determinación cimentada durante toda la temporada sobre las espaldas de unos hombres que ante la oportunidad de sus vidas aceptaron encantados el papel de “underdogs”, los despreciados.

De la misma manera que el “Potro Italiano” del celuloide, le miraron a la cara a los infortunios que históricamente acecharon a la franquicia y al tremendo contratiempo que fue perder a su estrella Carson Wentz.

Hicieron del infortunio y del de ser los infravalorados su motor. Todos se conjuraran contra su destino.

Doug Pederson Rocky

Nada define mejor a este hombre con pinta de encargado de una empresa de reparaciones que la mirada a los ojos de su QB Nick Foles, en la decisión que macará su vida.

Cuando Foles le propone en 4º Down realizar la ya mítica jugada Philly Special, Pederson adoptó una posición muy particular.

Brazo en jarra, le mira y durante dos segundos, piensa en silencio… Recae sobre sus espaldas el peso de hacer una jugada arriesgada, en un momento arriesgado contra el equipo que conlleva más riesgo ejecutar una jugada arriesgada.

Por si fuera poco la jugada debe ser ejecutada por su Qb reserva, con su TE nº2 y un RB que ni siquiera salió drafteado… ¡Casi nada!

“Yeah it´s good…It´s good”

Was Doug Pederson or Nick Foles the brains behind the operation?Source:AP

En el momento que Nick Foles agarró el balón para anotar touchdown, un escalofrío recorrió la espalda de los Patriots. Ese momento definió la final. Rocky.

En ese instante, Doug Pederson dejó de ser el segundo de Favre, el discípulo de Reid y el supuestamente conservador coach NFL, para ser el hombre que actuó con la determinación de Balboa… ¡un tipo de Philadelphia para la eternidad!

Los Eagles habían ido esa noche a pegarse hasta el final y su entrenador estaba claro que no dudaría en conducirles por ese camino.

Foles y la espiritualidad

No hubo un solo análisis previo a la Super bowl que no partiera de una premisa fundamental, si el partido recaía sobre las espaldas de Nick Foles los Philadelphia Eagles ya podían ir firmando su epitafio porque no tendrían NINGUNA posibilidad de batir a esa especie de Terminator llamado Tom Brady.

Todo el partido fue una tensa espera a que sonaran las campanas y la carroza que conducía el bueno de Nick se convirtiese en una enorme calabaza.

Increíblemente eso jamás sucedió y durante toda la noche Foles se disfrazo de súper estrella ejecutando jugadas magníficas.

Quien sabe lo que en ese momento puede pasar por la cabeza de un hombre que estuvo a punto de dejar el football para dedicarse a ser pastor de iglesia, lo que sabemos es que las toneladas de presión que debe suponer jugar una superbowl no le pesaron a Nick Foles en toda la noche.

Quizás el equilibrio lo encuentre justamente en esa espiritualidad que le llevo a vestirse de súper estrella el día más importante de su carrera.

Nick Foles, de la oscuridad al MVP / Foto: Getty Images

Kelce el alma de Philadelphia

En los míticos “Rocky steps” del museo de Arte de la ciudad que inmortalizaron las películas de Stallone, Jason Kelce dio un impresionante discurso para la gente de Philadelphia en la que todas sus frases resumían a la perfección el espíritu que llevo a los Eagles a su primera Super Bowl:

«¡Es todo el equipo! Toda la organización está llena de hombres con necesidad de conseguir algo. Somos un grupo de underdogs y ¿sabéis lo que es un underdog? ¡Un perro con hambre!»

 …Y añadió

«¿Y sabéis quienes son los mayores underdogs de todos? Vosotros, Philadelphia. Durante 52 años habéis esperado por esto. ¿Queréis hablar de underdogs? ¿Queréis hablar de perros hambrientos? Durante 52 años habéis muerto de hambre por este campeonato. Todo el mundo se pregunta por qué sois tan maleducados. Todo el mundo se pregunta por qué los Philadelphia Eagles no tienen los seguidores más amables. ¡Si yo no desayunara también estaría jodidísimo!»

Como ven, puro Rocky Balboa… pura actitud Philadelphia!

@Rickfootball14

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