Jimmy Graham: el duro camino hacia la meta

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10 de marzo de 2015. Día de la apertura de la Agencia Libre de ese año. Ese día en el que todos los aficionados a la NFL estamos esperando a ver qué movimientos hacen los equipos, especialmente el nuestro. Día en el que se confirman oficialmente los primeros movimientos de entrada y de salida de los jugadores que acaban contrato y que, por lo tanto, son libres para negociar su futuro con cualquier equipo de la NFL. Es la primera gota de agua refrescante para  combatir la larga travesía del desierto de la postemporada.

Como no podía ser de otra forma, ese día estaba pendiente de lo que podía pasar aunque no se esperaban grandes sorpresas en los Seahawks. No somos una franquicia que realice movimientos espectaculares en ese mercado. Nos movemos pero básicamente para reforzar de forma puntual ciertas posiciones ya que el roster se crea y estructura a partir del draft. Ni somos de los que hacemos ruido ni de los que van con prisas. A nivel de bajas,  se esperaban (y más tarde se confirmaron) las salidas de Byron Maxwell, James Carpenter y Malcolm Smith, entre otros. Nada nuevo en el horizonte. Así de tranquilo estaba yo cuando, cinco minutos después de la apertura oficial, recibo un mensaje de Paco Chavarria (otro loco de Seattle, como yo). “Pablo, que hemos fichado a Jimmy Graham. ¿Lo has visto?”. Casi me da algo. Qué hemos hecho ¿el qué?. Rápidamente me conecté a internet y, efectivamente, habíamos hecho un intercambio con los Saints por Jimmy Gaham a cambio de nuestro center Max Unger, la primera ronda del draft de ese año y alguna compensación de rondas más. Ni que decir tiene que me pareció la noticia del año. Jimmy Graham, ni más ni menos. ¿Había leído bien? Jimmy Graham. Ni en el mejor de mis sueños. Ahora sí que sí. Habíamos conseguido al tight end referencia en cuanto al juego aéreo. Pieza importantísima para dar un salto de calidad en esa faceta del juego que era muy necesario. Si yo estaba contento, ni me imagino cómo lo estaría Rusell Wilson. La conexión Wilson-Graham era música celestial para mis oídos.

Graham venía de New Orleans con la vitola de ser uno de los tight end más predominantes en el juego aéreo. Sus números tras  cinco temporadas con los Saints son estratosféricos para un jugador de su posición y envidiables para más de un receptor. En sus últimos cuatro años, o superó las 1000 yardas de recepción por año o estuvo rozándolas. Rompió varios récords como el de ser el primer tight end de la franquicia de Louisiana en conseguir  1000 yardas de recepción (2011), ser el primer jugador en su posición en ser top 10 de la liga (2012) o conseguir el récord de touchdowns en una temporada (16 en 2013). Su conexión con el quarterback Drew Brees  era espectacular. Se buscaban y encontraban constantemente. Tal fue su repercusión en el juego, que a la hora de negociar su contratación con Saints en 2014, hubo una pelea contractual para ver si se le etiquetaba como wide receiver o como tight end. Tras arduas negociaciones y apelaciones, finalmente se le catalogó como tight end con lo que su contrato final fue sustancialmente menor al deseado por él. De todas formas consiguió convertirse en el jugador mejor pagado en su posición en ese momento.

Su llegada a Seattle habría un nuevo horizonte para el ataque. Se trataba de un jugador que se presuponía iba a ser un gran desahogo para Wilson. Su capacidad para salir a campo abierto desde el extremo de la línea en rutas por detrás de los linebackers, su superioridad física en la recepción, su potencia para proseguir con la jugada rompiendo placajes y su poder letal en la end zone lo convertían en un elemento diferenciador del juego. Sin embargo, y de forma incomprensible para muchos, se le ha utilizado mucho en tareas de bloqueo. Demasiado. A pesar de que es un tight end, Graham nunca se ha distinguido por ser un gran bloqueador. En Saints se le utilizaba poco en esta labor y el cambio ha sido bastante traumático. Se le nota que no está cómodo. Ahí claramente está infrautilizado. Han sido numerosos los partidos en los que se le ha buscado muy poco en ataque y en cuanto se le ha encontrado se ha visto claramente su influencia. Desde mi punto de vista es un objetico “fácil” de encontrar y que, utilizándolo con más frecuencia, sus resultados en el juego serían muy notorios. Y lo serían tanto de forma directa como indirecta, ya que permitiría centrar la atención de la defensa con lo aumentarían las posibilidades de abrir otras vías de ataque. La grave lesión sufrida el 29 de noviembre de 2015 hizo que se perdiera el resto de temporada y que se dudara de cómo y cuándo iba a volver. Pero volvió y ha podido completar su segundo año sin mayor percance. Todo esto ha hecho que en más de una ocasión se llegara a plantear si su fichaje fue acertado e incluso se han podido oír rumores de un posible traspaso. Por el momento, lo único claro es que tiene contrato hasta finalizar la temporada 2017. Más allá, ya se verá.

 

Si nos alejamos de los terrenos de juego y escarbamos un poco, nos encontramos con una verdadera historia de superación humana. De aquellas que despiertan admiración.

Jimmy nació en Goldsboro (Carolina del Norte) en una familia desestructurada. Cuando contaba con sólo un año de edad su padre se marchó de casa. Por otro lado, apenas pasaba tiempo con su madre. A los once años ésta le dejó en una casa de acogida. En alguna ocasión ha declarado que “ésa fue la peor parte de mi vida. Tenía que luchar con el resto de niños por algo de comida. Todo lo que tenía era algo de ropa en una bolsa de basura negra. Lloraba todas las noches”. Asistió a la escuela de Eastern Wayne donde apenas mostró cierto interés ni en los estudios ni en los deportes. Su prioridad era sobrevivir.

Y es entonces cuando apareció su ángel de la guardia: Becky Vinson. Becky era una joven de 25 años, madre soltera de una niña de 5 años. Conoció a Jimmy en una reunión religiosa organizada en casa de ésta cuando él tenía 14 años. El propio Graham confesó posteriormente que había ido allí “porque había comida gratis”. La primera impresión de Becky fue negativa. Vio en Jimmy a un chico introspectivo, lejano, enfadado con todo y con todos, desgastado por las circunstancias de la vida. A pesar de todo, las reuniones se fueron repitiendo. A Jimmy le gustaba la comida y la compañía. Poco a poco fueron conectando. Por aquella época había vuelto a casa con su madre, pero no había ninguna relación con ella y su calidad de vida no había mejorado para nada. Al contrario, dormía en un camastro y apenas tenía ropa. Ella, simplemente, no ejercía de madre. Así que cuando pasaba la tarde en casa de Becky ya no quería volver con su madre.  Becky era la que le entendía, la que le daba total libertad para hablar, para expresarse, para sentirse él mismo. “Al principio fue muy duro para mí” declara Graham. “No me importaba nadie. Era muy reservado. La gente me utilizaba, pero me pude dar cuenta que Becky realmente se interesaba por mí”. En la escuela las cosas tampoco iban bien. Ahí Becky también intervino. Estuvo muy encima de Jimmy en este tema de tal forma que se preocupaba por que fuera a la escuela,  estudiara y fuera constante. «Nunca nadie se había molestado por mí de esa manera, nunca una persona mayor me ayudó en nada. Pero ella  me dijo que yo era mejor que todo eso, que tenía potencial. Nunca nadie  se comprometió conmigo de esa manera.»

Las cosas fueron mejorando poco a poco. En el instituto Jimmy empezó a destacar en el baloncesto. Consiguió que los ojeadores de la Universidad de Miami se fijaran en él y le dieran una beca dentro de su programa deportivo de baloncesto. Obtuvo un doble graduado en marketing y dirección de empresas. Se quedó un año más en la universidad para tomar clases del grado y se unió al equipo de football, donde destacó como tight end con un total de 17 recepciones para 213 yardas y 5 touchdowns en tan sólo un año de juego. En el draft del 2010 los New Orleans Saints le seleccionaron en tercera ronda.

Tras siete temporadas como profesional, Graham puede echar la vista atrás y sentirse muy orgulloso de lo que ha conseguido. Éxito profesional y a nivel personal disfruta de uno de sus hobbies favoritos: volar. Es piloto de acrobacias. Una vía de escape de todo y de todos.

GO HAWKS!!!

Pablo Miralles (@seattlefspain)

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