Me encanta que los planes salgan bien: Draft de Buffalo Bills

«En 1972, un comando compuesto por cuatro de los mejores hombres del ejército americano fueron encarcelados por un delito que no habían cometido: No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por el gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema y si los encuentra, quizá pueda contratarlos». planes

De esta manera, se iniciaba la icónica serie de televisión El Equipo A (The A-Team), que fue emitida originalmente por la cadena NBC, desde el 23 de enero de 1983 hasta el 8 de marzo de 1987. Aclamada, imitada y parodiada -a partes iguales-, la serie constituyó un punto de inflexión y un modelo para  muchos jóvenes en la década de los 80s y los 90s. 

Los protagonistas de la serie, cuatro ex-soldados que ponen su astucia, fuerza, inteligencia y osadía al servicio altruista y desinteresado del bien, eran el teniente Templeton «Faceman» Peck («Fénix» en España) (Dirk Benedict), el capitán H. M. «Howling Mad» Murdock (Dwight Schultz), el sargento Bosco Albert «B. A.» Baracus («M.A.» en España) (Mr. T) y -el líder del grupo- el coronel John «Hannibal» Smith (George Peppard). planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes planes 

Hannibal tenía una frase -que se convirtió en mito e icono de los años 80- siempre que el grupo salía victorioso de una una de sus múltiples aventuras. “Me encanta que los planes salgan bien”. Y, en un quimérico e imaginario viaje pretérito a la War Room de Buffalo Bills, sin duda, Brandon Beane –General Manager de la franquicia- exclamaría tal sentencia del malogrado George Peppard, tras finalizar el pasado #NFLDraft. 

 

Brandon Beane se lo ha pasado muy bien en este draft… / buffalonews.com

 

Y, efectivamente, los planes salieron bien, pues las necesidades más acuciantes del equipo fueron subsanadas. Se consiguió el tan ansiado cornerback. Y no un esquinero cualquiera, sino el chico que era el -indiscutible- objetivo número uno, un joven que fascinó al propio Brandon Beane y a Sean McDermott durante sus reuniones en la NFL Combine. Posteriormente, se apostó por un running back, con unas manos excelsas, que -en manos de Dorsey y Allen- puede erigirse en una auténtica arma de destrucción masiva. Se reclutaron dos linebackers de un mismo corte: inteligentes, con magníficas lecturas, rápidos, ágiles…

Dos jugadores que pueden convertirse en la mejor baza a la hora de ayudar y complementar a Tremaine Edmunds en aquellos déficits, donde el egresado de la Universidad de Virginia Tech tiene más problemas. Mucho se ha criticado al hercúleo y ciclópeo linebacker, pero hay que reconocer que ni esquema táctico ni acompañamiento lo han beneficiado. La adición de Bernard y Spector podría catapultar a Tremaine a un nivel impresionante y antes ignoto… Shakir se convierte en esa polivalente y versátil arma, capaz de aniquilar defensas rivales. Araiza, el Dios azteca de los despejes, competirá -con Josh Allen- por el honor de lanzar más lejos el ovoide. Uno, con certeros pases; el otro, con despejes quirúrgicos. Benford y Tenuta son apuestas personales de nuestro particular Hannibal, cuyos frutos se verán con el tiempo. 

Este es el análisis pormenorizado -desde @BillsMafiaSpain & @EstampidaBills– de nuestras ocho selecciones, así como una fugaz mirada a nuestros agentes libres no seleccionados. 

 

 

KAIIR ELAM. 1ª Ronda – Pick 23. Florida Gators, 6’2”, 196 libras.

Ha arrastrado muchos problemas físicos (lesión de rodilla), por lo que no hemos visto su mejor versión a lo largo de 2021. Llama la atención sus movimientos tan naturales a pesar de su tamaño: posee unas caderas súper fluidas. Aspecto vital en un cornerback. Es mucho mejor en zona que en cobertura al hombre, donde sufre y necesita mejorar. Posee unas beldades físicas y atléticas que le harán mejorar en este aspecto.

 

 

Confía mucho en su árbol de rutas y debe mejorar esa capacidad de reaccionar ante un hipotético cambio de ruta del receptor. Tiene una capacidad anticipación espectacular, gracias a unos instintos brutales. Buena velocidad para su tamaño. Puede ayudar a la hora de parar la carrera. Nunca se esconde en el juego físico. Lleva a cabo buenas lecturas. Es un arma explosiva en Red Zone y generador de Big Plays. Puede medirse a wide receivers altos y tight ends. No obstante, sus manos son buenas, pero mejorables. Tiene que cometer menos penalizaciones. En campo abierto, le falta algo de velocidad. Su técnica de placaje ha de ser implementada. Su jam, a veces, no es el más efectivo.

 

 

JAMES COOK. 2ª Ronda – Pick 63. Georgia Bulldogs, 5’11”, 199 libras.

Es un corredor que destaca fundamentalmente por su explosividad y una capacidad excelsa de aceleración. Sus manos son simplemente espectaculares, erigiéndose en un arma sensacional desde el backfield o, incluso, desde el slot. Su capacidad de generar yardas en jugadas rotas es simplemente magistral. Además, tiene unos instintos innatos para buscar soluciones y dañar a la defensa rival, tal y como pudo advertirse en el pasado National Championship frente a Alabama. Sus cortes y la manera de correr tienen gran similitud con la de su hermano Dalvin, sin embargo, James pesa unas 15 libras menos.

 

 

Está construido físicamente como un receptor, así que deberá ganar músculo, pero sin perder esa explosividad de la que hace gala. Con espacios, siempre te va a generar una Big Play. Puede complementarse a la perfección con Devin Singletary, en formaciones de doble running back (Cook desde el slot), tan habituales en los esquemas de Aaron Kromer. Es un chico que apenas está sobrecargado en su estancia en Georgia, puesto que su máximo de acarreos en un partido ha sido doce. Nada que ver con Zack Moss, que llegaba demasiado sobreexpuesto en Utah. 

 

 

TERRELL BERNARD. 3ª Ronda – Pick 89. Baylor Bears, 6’0”, 224 libras.

Es el típico patrullero de una 4-3, alineándose como WILL o SAM. Es buen placador, aunque debe mejorar su técnica. Constituye un auténtico baluarte en el juego de carrera. Posee unos instintos brutales, gran capacidad de lecturas pro y post snap, siendo inteligentísimo en su juego. Dave Aranda lo consideraba “el alma de su defensa”. Es cierto que ha estado muy arropado en ese esquema 3-3-5 de Baylor. Jugar al lado de Jalen Pitre siempre es beneficioso, pero también he de decir que Pitre se ha beneficiado de jugar codo con codo con Terrell Bernard. Es muy natural a la hora de ir al Blitz, ostentando el tercer récord de la universidad, con 16’5 sacks.

Su velocidad es bastante buena, así como su lateralidad y rango. No obstante, no es el atleta más depurado de la clase de linebackers. Es un auténtico estudioso del juego y siempre ha sabido empaparse de los entrenadores con los que ha coincidido. Aceptó la oferta de Houston Cougars, pero, en el mismo momento que Matt Rhule firmó como técnico de Baylor, prefirió ir a Waco. De Aranda ha aprendido muchísimo y este lo ha esculpido a la perfección. Sin duda, que Bernard haya estado bajo la disciplina de Dave Aranda (auténtico GOAT de la parte defensiva en College) ha influido en la decisión de Beane y McDermott de apostar por él.

 

 

No tiene el tamaño ideal para la posición, así que se presupone que su rol en Buffalo Bills sea como tercer linebacker en formaciones con 3 linebackers, que se presupone que se incrementarán este año. O quizás, ¿quién sabe?, signifique un cambio en el esquema 4-3 con nickel de Leslie Frazier (aunque lo dudo). A pesar de esa capacidad para generar presión al quarterback rival, posee problemas a la hora de deshacerse de los bloqueos de la línea. Ha tenido muchos problemas de lesiones: tobillo, hombro, brazo derecho, rodilla y pie. Sin duda, es un linebacker más parecido a Matt Milano que a Tremaine Edmunds. Desde mi modesto punto de vista, considero que a Edmunds le puede venir perfecto la adición de Bernards y Spector (del que hablaremos después), puesto que lo ayudarán y se complementarán con él a la perfección, minimizando sus fallos y haciéndose fuertes en los aspectos en los que Edmunds sufre más (lecturas y pases en el primer nivel). 

 

 

KHALIL SHAKIR. 5ª Ronda – Pick 148. Boise State Broncos, 6’0”, 196 libras.

Receptor súper versátil, que se siente muy cómodo tanto en el slot como por fuera. Fundamentalmente, en las campañas 2019 y 2021 ha jugado por dentro, aunque, en 2020, se alineó como outside wide receiver.  Incluso ha llegado a ser utilizado en snaps saliendo desde el backfield. Es muy elusivo, con una capacidad alucinante de romper tackles rivales. Sus manos son excelentes, haciendo buenos los pases poco acertados de su quarterback Hank Bachmeier. Es alucinante la capacidad que posee para generar yardas tras contacto, siendo un objetivo harto complejo de placar. Un jugador inteligentísimo a la hora de correr las rutas, aunque -lógicamente- debe ampliar su árbol.

 

 

Es un auténtico atleta (aunque no al nivel de otros receptores de la clase) y usa de manera escandalosa su cuerpo. Sin duda, el mejor receptor en Boise State en años. Tiene una recepción brillante esta temporada ante UTEP, que es simplemente espectacular. Quizá le falte algo de velocidad y ha de trabajar mejor esa capacidad para buscar separación de sus potenciales marcas. Sin duda, la razón por la que ha caído hasta quinta ronda ha sido por la indolencia que ha mostrado sobre el emparrillado en los dos últimos años, cometiendo algunos drops muy groseros. Boise State lleva un par de años en un nivel medio al que no está acostumbrado ese programa (a pesar de llegar al Mountain West Championship, de rebote, hace dos temporadas) y la conexión de Shakir con Bachmeier (a pesar de ser naturales ambos de la localidad californiana de Murrieta) no ha sido la mejor. 

 

 

MATT ARAIZA. 6ª Ronda – Pick 180. San Diego State Aztecs, 6’2, 200 libras.

Ha sido titular un único año en los Aztecas, pero ha explotado de una manera bestial, erigiéndose en el punter con mejores estadísticas este año. Ha conseguido 4044 yardas, siendo su patada más larga de 86 yardas (ante San José State) y nunca siendo bloqueado en ninguno de sus 79 intentos de 2021.

 

 

Es un atleta depuradísimo, con un rango sobresaliente y una capacidad de placaje asombrosa. Su gran problema viene en su faceta como kicker, donde es muy irregular, aunque ha sido reclutado, en Buffalo, exclusivamente como punter, donde es sobresaliente y siendo apodado “Punt God”. 

 

 

CHRISTIAN BENFORD. 6ª Ronda – Pick 185. Villanova Wildcats, 6’1”, 205 libras.

Auténtico baluarte de la secundaria y líder de Villanova Wildcats. Ha sido una de las causas principales por las que los Wildcats se clasificaron este año para Playoffs de la FCS, siendo responsable de 39 placajes, 7 interceptaciones (una de ellas retornada para TD) y 18 pases rotos. Es un auténtico playmaker, con una excelente visión y colocación. Sabe anticiparse muy bien y posee unos instintos muy interesantes. Tiene unas manos brillantes y es muy seguro en balones disputados.

 

 

Es muy agresivo y destaca sobremanera su jam al inicio de la jugada, aspecto que le hace ganar tiempo ante su marca. Ha jugado tanto en cobertura zonal como en M2M. Beane también habló de que su versatilidad le hace alinearse como nickel y safety (personalmente, en los tres partidos que he visto de él -Delaware, Spring Season 2021; Pen State, 2021; South Dakota State, Playoffs 2021-, no lo he visto en ese rol). Noto que le falta explosividad y velocidad. Tampoco es el cornerback más fluido en sus movimientos (sus caderas no son muy especiales). En principio, debería aportar en Equipos Especiales y crecer desde ahí. 

 

 

LUKE TENUTA. 6ª Ronda – Pick 209. Virginia Tech Hokies, 6’8”, 319 libras.

Ha jugado tanto de right tackle como de right guard en Virginia Tech, que es un programa que se caracteriza por correr bastante y hacerlo de manera productiva. Por tanto, Tenuta sobresale por dar buen rendimiento a la hora de favorecer el juego terrestre. Es muy fuerte, usa las manos decentemente en los bloqueos y absorbe muy bien los golpes, pero, al ser tan alto y tener un pad level demasiado alto, su leverage o anclaje no es nada seguro.

 

 

Su velocidad es mediocre y puede ser superado con mucha facilidad por rushers rápidos y explosivos. Teniendo en cuenta esta consideración y que sus brazos no tienen las medidas más estándares, su posición en el siguiente nivel será por el interior. El gran problema es su estatura para ser guard. Es un chico para desarrollarlo con tranquilidad y ver qué te encuentras. 

 

 

BAYLON SPECTOR. 7ª Ronda – Pick 231. Clemson Tigers, 6’1”, 245 libras.

Es un jugador muy inteligente, que siempre cumple. Era uno de los jugadores más polivalentes y usados por Venables. Es otro WILL, especialista en patrullar la zona, con una visión brutal y unos instintos para reconocer las jugadas sobresalientes. Su pasado como safety le ayuda, en este sentido. Es muy agresivo, muy capaz a la hora de atacar los gaps rivales. Tiene buena velocidad y un rango bastante adecuado, siendo un gran especialista a la hora de atacar en blitz.

 

 

No es el atleta más físico de la clase, pero puede moverse bien con espacios. Ha de mejorar su técnica de placaje para ser más efectivo en el juego de carrera. Tiene problemas a la hora de deshacerse de los bloqueos. Era el principal lugarteniente de Skalski, haciendo bueno aquello en lo que James fallaba. Otro linebacker para jugar snaps en una 4-3 con tres linebackers, ayudando a Edmunds en esos pases en el primer nivel. Otro gran especialista de Special Teams, para ir creciendo desde ahí. 

 

 

AGENTES LIBRES NO SELECCIONADOS (UDFA)

 

JALEN WYDERMYER. TE – Texas A&M – 6’4”, 255 libras.

Su año True Freshman fue simplemente espectacular (447 yardas, 6 TDs), pero su evolución en los dos últimos años no ha ido en consonancia con las expectativas que había generado. En cierta manera, que te lance Zach Calzada no es la mejor de las opciones. Posee un tamaño ideal para la posición, pero sus condiciones atléticas no son las mejores de la clase, teniendo en cuenta su actuación en la NFL Combine.

Ha jugado fundamentalmente como receptor, puesto que su capacidad para bloquear y ayudar al QB y a la carrera están aún por desarrollar. Su velocidad es mediocre. Tiene unas muy buenas manos y es muy natural de movimientos con el control del ovoide. Su árbol de rutas no es nada malo. Los drops que ha cometido son groseros. Ahora bien, ¿cuánta responsabilidad tiene él y cuánta Calzada? Un talento a desarrollar, ya que algunos requisitos de la posición (condición física y movimientos de receptor) los tiene. Me cuesta entender que no haya sido drafteado.

 

PRINCE EMILI. DT – Pennsylvania – 6’0”, 295 libras.

Una auténtica mole física que ofreció su máximo a los venerables Quakers. 

 

MALIK WILLIAMS. WR – Appalachian State, 5’8” – 183 libras.

Tercer receptor de los Mountaineers, que tuvo que compartir los pases de Chase Brice con Thomas Hennigan y Corey Sutton. Quizá, su arma más destacada sea la velocidad. 

 

ALEC ANDERSON.  OT – UCLA – 6’5”, 304 libras.

Compañero de Sean Rhyan en los Bruins y totalmente eclipsado por el jugador seleccionado por Green Bay. 

 

Alec Anderson – si.com

 

TRAVON FULLER. CB – Tulsa – 6’0”, 179 libras.

Un esquinero que ha sabido empaparse de los excelsos esquemas tácticos del Golden Hurricane. 

 

NEIL PAU’U. WR – BYU – 6’3”, 205 libras.

Uno de los grandes objetivos del estelar quarterback Jaren Hall, quizá uno de los mariscales más a tener en cuenta la próxima temporada en College Football y una gran esperanza en los mormones de Provo. 

 

KEITH CORBIN III. WR – Jackson State – 6’2”, 200 libras.

Jugador cocinado a fuego lento por el mítico y siempre polémico Deion Sanders.  planes planes planes planes planes planes 

 

RAHEEM BLACKSHEAR. RB – Virginia Tech – 5’9”, 194 libras.

Compañero de Tenuta y auténtico líder ofensivo -junto a Tré Turner- de los Hokies. 

 

Edu Vallejo Granero – @EduVall82

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