El equipo imposible

El equipo imposible

Y se terminó el curso NFL 2019. El año que nunca debió suceder. Una temporada difícil de explicar. La campaña que atenta contra la lógica del football americano. La temporada del equipo imposible.


Pitágoras también se equivocaRuss

Una de las máximas de la NFL es que eres tan bueno como dice tu record. Como toda regla, debe tener sus excepciones y el año de Seahawks es una de ellas. Las 11 victorias conseguidas por los de Seattle en temporada regular son bastante inexplicables viendo las estadísticas finales del equipo y el juego en muchos de esos partidos. No es momento, superando aún el duelo de la eliminación de play-off, de hacer un repaso exhaustivo a la temporada del equipo, pero las sensaciones son las de haber vivido algo difícilmente replicable.

Si utilizamos las matemáticas para calcular las victorias esperadas del equipo en base a los puntos anotados y permitidos (Expectativa Pitagórica) nos da unas pírricas 8.2 victorias. ¿Cómo es posible entonces que los Seahawks llegarán hasta las 11 victorias y se quedaran a un palmo de ganar su división? Difícil de decir, pero ser un equipo imposible es lo que tiene.

 

Dominando el caos

Hay que reconocer que el juego de Seattle ha sido muy caótico durante todo el año. Si bien es cierto que el planteamiento de partida era sencillo, el desarrollo final distaba mucho de serlo. En ataque, correr todo lo posible y dejar que Russell Wilson hiciese su magia cuando era necesario. En defensa, jugar conservador dando espacios a los ataques rivales pero minimizando los puntos en contra. Vivir agazapados y encontrar algún que otro turnover aquí o allá. Nada de planteamientos innovadores, nada de cambios radicales o esquemas sorprendentes. Pete Carroll parecía decir: “Esta es nuestra forma de jugar. Gánanos, si puedes”

Hasta se lo dijo a McVay en la semana 5 / insidethe49.com

Pero algo tan, en apariencia, fácil de explicar necesitaba en la práctica un componente de caos. Una jugada que hiciese que el partido se volviese loco. Daba un poco igual que esa jugada favoreciese o no a Seahawks, pero serbia de espoleta para las olas de caos. Y era ahí, en los momentos de máxima entropía, cuando la confusión reinaba por todas partes donde el equipo imposible sacaba su gen ganador y dominaba al rival.


Se acabó la magia

En el mes de diciembre eso terminó. Dejó de haber caos, ya no se conseguía provocar el nerviosismo del rival, ya no había juego alocado y sin control aparente. Y eso devolvió al equipo imposible a la vulgaridad. Y siendo uno más, los Seattle Seahawks consiguen competir hasta el último momento, hasta la última pulgada, pero no es suficiente. Cuando el equipo imposible se volvió posible, normal, mundano, los resultados dejaron de acompañar.

 

Mirar al futuro

Ahora ya solo queda mirar hacia adelante. Ver cual es el punto de partido para la próxima temporada e intentar construir un equipo que no dependa de milagros para poder ganar. Toca hacer números, ver prospects, enfadarse con la gerencia, planear cambio. En definitiva, la otra cara de la NFL. Casi tan apasionante como la temporada de partidos.

Y el año que viene los Seahawkers volveremos a estar aquí. Al pie del cañón. Sufriendo, riendo, animando y soñando por llegar a la Super Bowl. Porque quieras admitirlo o no, amigo, por tus venas corre sangre navy y action green. Eres fan del equipo imposible.

 

Go Hawks!!

 

David Terrón Robles (@DTerronRobles)

 

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