Cam Newton: diferente

Diferente: que no es igual, no se parece o tiene otras características o cualidades 

Como tantos al igual que yo, empecé a acercarme a este deporte a través de dos pilares de la cultura americana: el rap y el baloncesto. No soy de una ciudad pequeña precisamente, pero los más jóvenes tienen que entender que por aquel entonces solo veíais a alguien negro en Elche trabajando en el campo o volviendo a casa en bici. No estaban en el barrio, ni en las escuelas, ni en las tiendas… no existían. Es por eso que para mi ver a Allen Iverson era lo más cercano que podía estar de ver un extraterrestre.

Era el tío más diferente que había visto en mi vida, el hip hop encarnado en una persona. Su forma de vestir, de moverse, de encarar la vida. Es solo un entrenamiento… es solo un examen, mamá, es solo una borrachera. Es solo un día que no he ido a clase, mira las notas que traigo joder, no nos volvamos locos. Un tío odioso a veces, pero auténtico hasta la médula. Lo de menos era lo bueno que era.

 

 

Pero el rap, como todo en esta vida, se fue reconvirtiendo al pop, suavizándose, buscando sonidos más melódicos. Nunca perdió la esencia, odio a quién piensa así; simplemente se adapto a su tiempo. Yo también lo hice. Cosas como el barrio o la calle, sin salir nunca del corazón de uno, empieza a estar en lugares posteriores, y estudiar, tu familia y tener un curro pasan a estar en los puestos de salida. Con ella mi viejo rey deportivo quedo, como Rakim en la escena rap, fuera del juego; presente en las paredes pero ausente en las pantallas. Fue entonces cuando encontré a Cam.

Lo que más me flipó de él fue su forma de sonreír jugando. Como Iverson, pasaba algo muy irónico: lo que hacía era mucho, pero ese mucho era lo de menos. El medio es el mensaje, y Cam es un holding comunicativo como pocas veces he visto. Jugaba como el que juega con amigos, como el que juega en barrio. ¿Sin tensión? Para nada. Todo el que ha jugado un partido de fútbol en su barrio, saltando la valla del colegio, sabe que lo que más te jodería en la vida es perder ese juego que cualquier otro. Pero siempre con esa sensación de que no es tu curro, no es tu obligación.

Estoy aquí porque quiero, ¿sabes? Y te gano porque soy mejor, y me río porque puedo y porque son parte de las reglas no escritas de este juego. Y después fumaremos y beberemos de la litrona juntos, pero ahora mismo el objetivo es demostrarte que soy bastante mejor que tú haciendo esto. ¿El resultado? ¿A quién coño le importa, tío? Nadie cuenta los goles en un partido en el barrio. Ese era Cam, y por esa me flipaba Cam. Porque me recordaba cada vez que lo veía que nunca se deben perder las sensaciones de la adolescencia, la esencia con la que has crecido, el hambre por hacer las cosas disfrutando. Corrijo, no hacer las cosas sino vivir las cosas.

 

En los barrios de las ciudades obreras no suele haber finales espectaculares. Felices sí, pero no grandiosos. Aprendes a vivir en la mediocridad, a admirar la belleza y la grandeza de las pequeñas cosas, a pasar el tiempo con lo que te gusta y con quién te gusta. Por todo esto, siempre supe que Cam perdería esa SB. Todas las historias en los barrios son la historia de un casi, y él no iba a ser la excepción. ¿Recuerdas tu colega el que casi llega a profesional? Si hasta el que montó algo y ganó pasta acabo divorciado y enganchado a la coca. 

No jugó bien ese partido, además. Recordándonos a todos (o, al menos, a aquellos que no estamos cegados por el odio) que nadie es perfecto, que todos tenemos nuestros fallos; que la vida al fin y al cabo es una larga serie de derrotas con algún momento esporádico maravilloso. Romperte por un sueño, perder tu esencia definitoria, tu brazo y tu hombro, en un trabajo injusto que nunca deberías haber salido a hacer. La culpa tuya, como siempre. 

 

Eso es Cam para mí, un espejo donde me he visto crecer. Un gilipollas con talento al que formas distintas le han hecho pasar por mal tipo. Pregunta en Carolina, en su comunidad, si es un mal tipo. Y, ¿sabes una cosa? ¿A quién le importan los demás? Jugar por ti y para los tuyos, ganar por ti y para los tuyos, sangrar por ti y para los tuyos. Y que hablen los otros de las pintas, de las formas, de las tonterías que no cuentan. Que se ría el resto porque somos raros, porque somos gilipollas, porque somos diferentes. Ya nos reiremos nosotros de ellos por ser todos iguales.

 

@VaFrente

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