Cleveland Browns: Menos Ruido y Mas nueces

Durante años, prácticamente hasta donde me alcanza la memoria, las primaveras de los Cleveland Browns se han caracterizado por lo mismo: Hacer movimientos muy altisonantes en agencia libres y draftear a jugadores muy mediáticos en busca de dar un vuelco a la situación del equipo, que normalmente suele estar caracterizada por una necesidad imperiosa de cambios tras una mala temporada.

Sobre todo en los últimos años, los Browns han intentado dar pasos hacia delante a base de movimientos, como dirían los americanos, flashy. Jarvis Landry, Baker Mayfield, Odell Beckham Jr, Oliver Vernon… Son solo los ejemplos más recientes de operaciones mediáticas en busca de darle un vuelco a la situación del equipo.

No siempre han salido mal, hay que reconocerlo. Precisamente en los últimos años, pese a que hay algunas sombras en algunos movimientos, los Browns como equipo han dado un paso adelante, pasando de protagonizar año tras año el fondo de la tabla a no conformarse con un récord cercano al 50%.

La exigencias han cambiado gracias a que se ha acertado a la hora de dar un salto de calidad al equipo. Sin embargo las urgencias en el siguen siendo las mismas en el FirstEnergy Stadium. Al fin y al cabo, los Browns no juegan un partido de Playoffs desde 2002.

Es por eso que es de admirar la labor que esta offseason está llevando a cabo la gerencia de Cleveland, apostando más por la eficacia que por el ruido. Más por acechar las oportunidades y aprovechar el momento preciso para lanzarse sobre su presa que por ir directo a por los objetivos más caros y atractivos como elefante en cacharrería.

Es de admirar más aún cuando la realidad habría aprobado otra forma de actuar. Tras el fracaso de Freddie Kitchens y la decisión por parte de la propiedad de despedir a uno de los artífices del salto de calidad del equipo, el GM John Dorsey, la llegada de Andrew Berry a los despachos y Kevin Stefanski al banquillo habría justificado una revolución en busca de acomodar el equipo a las preferencias de los nuevos gerentes.

 

Andrew Berry y Kevin Stefanski (Fuente, Akron Beacon Journal)

 

Sin embargo, Berry, el GM más joven de la NFL, ha apostado por reforzar los puestos más necesitados del equipo con discreción y sin hacer ruido, de una forma eficaz que hace que, si Stefanski da con la tecla, los Browns puedan ser una de las grandes sorpresas de la temporada.

 

 

Agencia Libre: Cortito y al pie

Antes de comenzar la agencia libre, las necesidades de los Cleveland Browns eran bien conocidas y palpables, lo que podía ser contraproducente: Si alguien sabe que necesitas algo con urgencia, siempre saldrá más caro que cuando no se es consciente de esa necesidad.

Berry tenía varias áreas en su lista de tareas. Tras poner el 2nd Round Tender sobre Kareem Hunt, la secundaria, el cuerpo de Linebackers y la línea ofensiva eran los principales agujeros, con una tarea extra a petición de Kevin Stefanski: Un segundo TE con capacidad para jugar muchos snaps, pues al nuevo entrenador de los Browns le gusta mucho jugar con dos receptores por dentro.

Asi, Andrew Berry se lanzó al mercado y en las primeras horas completó dos operaciones que resultaron ser las únicas que generaron algo de ruido mediático, aunque bastante reducido en comparación con otros años y en comparación con todos los grandes nombres que estaban pasando de un equipo a otro.

Mientras toda la atención estaba puesta en Tom Brady, DeAndre Hopkins o Stefon Diggs, los Browns se hicieron de una tacada con una solución para la línea, Jack Conklin, un TE que se ajustaba a la perfección a la petición de Stefanski, Austin Hooper, y de regalo, un QB de garantías para ser el backup de Baker Mayfield, Case Keenum.

En los casos de los dos primeros, los contratos suponen un esfuerzo por parte de los Cleveland Browns, pero satisfacen necesidades acuciantes con jugadores aún jóvenes, con calidad ya contrastada en la NFL y que van a dar un soplo de aire fresco y van a elevar de inmediato su zona del campo en Cleveland.

En el caso de Keenum, pagar 6 millones al año por un QB suplente parece un poco excesivo, pero hacerlo por un jugador que puede asumir sin problema su rol de suplente y que un par de años atrás, gracias a su solvencia, no desentonó en unos Vikings que llegaron a Finales de Conferencia, no lo parece tanto. Baker Mayfield tiene las espaldas bien cubiertas, pero no amenazadas.

Tras cubrir con solvencia una parte de la OL y cumplir la petición de Stefanski, Berry se dedicó a navegar en el mercado en busca de oportunidades. Adrian Clayborn, Andrew Billigns, Kevin Johnson, BJ Goodson, Karl Joseph o Andrew Sendejo son algunos de los nombres que se han incorporado a la plantilla de los Browns en pos de darle profundidad. Un mix de apuestas por jugadores jóvenes y otros con experiencia que son el reflejo de lo que ya es la plantilla.

Además, en los días posteriores al Draft, Berry consiguió renovar a un muy buen precio a Rashard Higgins, reconocido como uno de los WR que mejor química mantienen con Baker Mayfield. Tras ser infrautilizado el año pasado por Kitchens, su regreso para un año más invitan al optimismo.

 

 

Draft: ¿Cómo nos ha llegado esto hasta aquí?

Así, al Draft los Browns llegaban con tres principales necesidades: Un Left Tackle que elevara aún más el nivel de la línea, un Linebacker que cubriera la marcha de Joe Schobert y Christian Kirksey y un Safety que solucionara la papeleta que dejó consigo la marcha de DaMarious Randall.

Y las soluciones llegaron como caídas del cielo.

Estaba claro que con el #10 de la primera ronda, a menos que hubiese una caída estrepitosa de Isaiah Simmons, el elegido iba a ser un jugador de línea. Cuatro eran los jugadores destacados en este área en toda la class, y los Browns iban a ser uno de los equipos en elegir a alguno.

Lo que casi nadie podía imaginar es que caería el que para muchos expertos el mejor de todos: Jedrick Wills Jr. Tras la elección sorprendente de los Giants en el #4, el LT de Alabama cayó hasta la elección de Cleveland, que no le dejó escapar. Después la decepción de Greg Robinson la pasada campaña, Wills Jr tendrá la labor de cerrar el debate en la línea y cubrir el lado ciego de un Mayfield muy castigado la pasada campaña.

 

Jedrick Wills Jr, / 247sports.com

 

Tras la elección de Wills Jr, las miradas se fijaban en la secundaria. Y, de nuevo, la sorpresa. Grant Delpit, Safety de LSU y uno de los mejor valorados de la clase, caía de la teórica Primera Ronda que le aguardaba y seguía disponible en el segundo día.

Cuando llegó el #41, turno de los Browns, todo hacía indicar que irían a por él, pero Berry tenía una carta guardada: Bajó al #44 a cambio de una quinta ronda para que los Colts eligieran a Jonathan Taylor, RB, y aún así consiguió draftear a Delpit.

De un plumazo, los Browns tenían dos talentos muy reconocidos para dos de las tres posiciones que más necesitaba reforzar conseguidos en posiciones donde no se esperaba encontrar a ninguno de los dos. Un inicio de Draft de sobresaliente que pasó por debajo del radar de los grandes titulares, que se los llevaron otros equipos como Green Bay Packers o Miami Dolphins.

Para redondear una segunda noche de Draft de ensueño, lo que indicaban los expertos era que Zach Baun, LB de Wisconsin, acabara en Cleveland. Sin embargo, los Saints se lanzaron a por él en el #72 y los Browns bajaron en la tercera ronda para hacerse con Jordan Elliott, DL de Mizzou. Finallmente, la necesidad de LB se saldó con la llegada de otro jugador de los actuales campeones de la NCAA, Jacob Phillips, que no entusiasmó tanto a los expertos como el resto de picks.

A partir de ahí, otras tres elecciones en el Draft que cerraron un Draft muy bien valorado por todos los medios especializados pero que no ha hecho nada de ruido en los medios generalistas sobre NFL. Si bien es cierto que un éxito de este tipo no garantiza nada, es un gran resultado general para un Draft que pone la guinda a una gran Agencia Libre.

Así, tanto con Agencia Libre como con Draft, los Browns están redondeando una Offseason muy positiva que les puede llevar a dar otro salto cualitativo. Con la principal duda del LB, donde no se ha traído ningún jugador que conlleve una mejoría, en Cleveland hay motivos para ser optimistas con otro salto de calidad del equipo que le lleve a luchar por los puestos de Playoffs primero y por otras cosas después.

Está claro que los Browns son los Browns, es una norma innegable, pero cada vez más, ser un Brown significa luchar con los de arriba. Opciones van a tener, seguro.

 

Paco Virués (@Paco_Virues)

Un comentario sobre “Cleveland Browns: Menos Ruido y Mas nueces

  1. Me encanta la frase de: » Los Browns son los Browns», ya es hora que nos quitemos ese San Benito, y se hagan las cosas decentemente, de momento se ha reforzado la linea ofensiva, la secundaria y creo que nos faltaría algún LB veterano para redondear el equipo y luchar mínimo por una wildcard.

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