Año nuevo, ¿vida nueva?

Green Bay, esa pequeña ciudad del estado de Wisconsin que apenas llega a los 110.000 habitantes. Donde la actividad diaria es más bien escasa y tranquila, norma que se rompe gracias al football. Y no solo pasa cada domingo con los partidos, la offseason también llena de orgullo, felicidad y disgustos al aficionado quesero. 

 

Tras dos años pasando noches en vela por culpa de los culebrones sobre la continuidad de uno de los mejores mariscales de campo del siglo, esta offseason los aficionados nos la prometíamos felices. A principios de marzo, con el comienzo de la agencia libre, el jolgorio llenaba las calles de Green Bay con la renovación de Aaron Rodgers y el FT colocado a Davante Adams, parecía que la mejor dupla QB – WR de la liga se mantendría un año más en Lambeau Field.

La gente empezaba a olvidar el tremendo golpe recibido ante San Francisco y afrontaba con optimismo el año 2023. Pero, como se suele decir, en la casa del pobre las alegrías duran poco. Davante Adams se negaba a jugar sin un contrato estable por lo que acabó siendo traspasado rumbo a Las Vegas, con su viejo amigo Derek Carr, a cambio de las dos primeras elecciones de los Raiders del actual draft.

Sin el receptor estrella (y uno de los mejores de los últimos años de toda la liga) y con la marcha de Marques Valdez Scantling (la gran amenaza profunda del equipo) las esperanzas de la afición eran que Gutekunst se moviese en agencia libre donde había varios nombres interesantes o incluso un trade por DK Metcalf o Deebo Samuel que coqueteaban con un cambio de aires.

 

¿Es la agencia libre? Que se ponga… / wisportsheroics.com

 

Con el traspaso de Adams Green Bay pasaba a ser uno de los equipos con mayor masa salarial disponible y con un buen número de rondas para conseguir un hipotético traspaso. Más bien se trataba de un clavo ardiendo al que agarrarse que una hipótesis real, poco sentido tenía no pagar al receptor que ya tienes en casa para gastar rondas en fichar a otro jugador que quizás no encaje en el sistema.

Para sorpresa de nadie la gerencia ni se movió en agencia libre ni lo hizo en el mercado de fichajes. Por lo que nos plantábamos en la noche del draft con dos primera rondas y ningún receptor… bueno, estaba Sammy Watkins, un gran complemento pero lejos, muy lejos, de lo que era Davante. No había de que preocuparse, el problema se solucionaría ese mismo jueves. Este año la camada de receptores es muy ilusionante, seguro que nos llega un nombre más que interesante. 

Suena a chiste pero Green Bay se fue de primera ronda sin receptor. Las piezas se movieron rápido y en las selecciones intermedias de la primera ronda cayeron todos los WR posibles. Llegaba el pick 22 y Green Bay, con la elección originaria de Las Vegas, escogían a Quay Walker, un LB muy joven y físico, quizás un poco verde pero con un potencial espectacular. 

Vamos, un jugadorazo, pero no es receptor. No pasa nada, aún nos queda otra elección esta noche, seguro que ahora sí que se viene el tan ansiado nuevo mejor amigo de Rodgers. No tardó en volver a llegar nuestro turno y con él vino el (segundo) bofetón de realidad. En Green Bay está prohibido seleccionar receptor en primera ronda.

A pesar de ello, y con la mente fría, el trabajo en la noche del jueves había sido sobre el papel buena y nos vamos con dos jugadores defensivos muy interesantes (habrá que ver si se ve reflejado en el campo).

La sorpresa llegó a comienzos de segunda ronda. Un agresivo Gutekunst sube al puesto de Minnesota para seleccionar a Christian Watson, receptor de NDSU, alto, rápido y que a muchos les recuerda a Megatron (ojalá). En Green Bay ya teníamos heredero para Davante y se trataba, además, de un jugador de mucho agrado para la fanaticada quesera.

 

Romeo & Christian / wisportsheroics.com

 

Pero como se suele decir: “si no quieres caldo, tomas dos tazas” en este caso tuvimos tres. Romeo Doubs y Samori Toure fueron los otros dos receptores seleccionados completando un núcleo joven e interesante de receptores en Green Bay. Los Packers habían apostado sus opciones de Lombardi a un par de incógnitas.

Tras la travesía por el desierto de los meses post draft llegamos a los Training Camps y los partidos de pretemporada. Christian Watson apenas tuvo protagonismo por una lesión y los focos se los llevó Romeo Doubs y sus buenas actuaciones en los amistosos, aunque tuvo algún que otro drop preocupante. Samori Toure, a pesar de ser considerado un robo en el draft, apunta a que no tendrá mucha relevancia en la ofensiva quesera, al menos en su año rookie.

Para bien o para mal estas son las armas de las que disponen los Green Bay Packers para traer el Lombardi a casa. La defensa es extremadamente joven y talentosa y todo apunta a que va a ser el pilar fundamental del equipo. Sobre el ataque poco más puedo decir, un juego de carrera con más callo que el año pasado y un Aaron Rodgers que, tras venir de dos años como MVP, se tendrá que acostumbrar al trabajar con receptores rookies.

Con estas premisas nos hemos presentado el día uno en Minnesota para enfrentarnos a los siempre correosos Vikings, equipo especializado en darnos más de un dolor de cabeza. Y bueno… mejor no hablemos del partido.

Con el año nuevo, nos hemos visto obligados a cambiar muchos hábitos con respecto al año pasado. Si bien hemos empezado con mal pie la andadura, cierto es que el núcleo es muy joven y habrá que tener paciencia con él. Es un equipo que irá de menos a más y con capacidad más que sobra para llegar con solvencia a playoffs.

Tras un golpe inesperado en enero ante San Francisco que dejó tocada a la afición quesera, llegamos a esta nueva temporada con las heridas cicatrizadas, nos hemos sacudido el polvo y nos levantamos dispuestos a reír, llorar, sufrir, discutir y celebrar juntos los TD de nuestros Packers. Queda aún un largo camino por recorrer esperando que en este año nuevo, la vida sea nueva.

Go Pack Go

 

 

Xose Martinez, representando a @PackersESP

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *