Y el mundo miró a Indianapolis… y a Frisco…

El 6 de junio de 1944, más conocido como el “día D”, comenzó a ejecutarse la denominada “Operación Overlord”, una operación militar consistente en realizar un enorme desembarco de tropas a lo largo y ancho de las playas de Normandía. La estrategia estaba clara: abrir un nuevo frente en la Europa Occidental y tratar de reducir la clara ventaja alemana en el viejo continente. miró 

Sin embargo, no todo el mundo conoce la llamada “Operación Dragón”, una segunda invasión aliada que ayudó a poner fin a la cruenta Segunda Guerra Mundial. Ese épico 15 de agosto de 1944, apenas dos meses después de ese día que cambiaría el sino de este trágico conflicto, vio la luz otro despliegue militar, en el sur de Francia, que resultó vital para expulsar a las tropas alemanas de territorio galo. miró miró miró miró miró miró miró miró miró miró miró miró 

La “Operación Dragón” fue originalmente ideada para ejecutarse simultáneamente a la “Operación Overlord”, mas la falta de recursos obligó a que este despliegue militar se viera retrasado en el tiempo.  El curso de la guerra hacía necesario el dominio aliado de ciertos puertos estratégicos. Y el objetivo fundamental de la “Operación Dragón” fue dominar los centros más estratégicos del Mediterráneo francés, puertos tan importantes como los de Marsella o Toulon. miró miró miró miró miró miró miró 

En dicha operación, participaron más de 500.000 soldados, de los que 230.000 eran franceses. Ahora bien, desde estas líneas queremos realizar un claro reconocimiento, puesto que casi el 80% de esos militares franceses eran de origen africano. La “Operación Dragón” fue mucho más rápida que el despliegue del “día D”. “Overlord” duró casi tres meses, mientras que la recuperación del Mediterráneo francés tuvo lugar en apenas un mes.

Lo único claro es que ambas operaciones cambiaron el destino de la guerra, y, sin ellas, el curso del mayor conflicto que haya conocido la humanidad -quizá- hubiese sido distinto. En muchas ocasiones, se olvidan ciertas acciones importantísimas, priorizando y alabando otras que, sin las primeras, no hubiesen alcanzado su máxima cota. 

La madrugada del próximo martes asistiremos a la final de las finales, al punto más álgido del College Football Playoff, la reedición del Southeastern Conference Championship, al duelo entre Alabama y Georgia. Sin embargo, horas antes, en la localidad tejana de Frisco, dos programas medirán sus fuerzas para determinar quién es el campeón de la maltratada e injustamente olvidada FCS. North Dakota State y Montana State pugnarán por asumir el trono vacante que deja Sam Houston State. 

Todos los focos mediáticos del football colegial están puestos en Indianápolis y, lógicamente, con toda justicia. Pero mal haríamos en obviar, en olvidar, en vilipendiar, en ultrajar, el partido de Frisco, donde realmente se encierra la verdadera esencia del College Football. “Overlord” no habría tenido tanta repercusión militar sin “Dragón”; el mundo del ovoide debe mirar a Indianápolis… y a Frisco. 

 

 

 

CFP NATIONAL CHAMPIONSHIP 

#3 GEORGIA BULLDOGS Vs. #1 ALABAMA CRIMSON TIDE

#GoDAWGS 🐶 Vs. #RollTide 🐘

📅 11/01/22

02:00 / 📺 ESPN

🏟 LUCAS OIL STADIUM, INDIANÁPOLIS (INDIANA) 

 

La madrugada del próximo martes asistiremos a la reedición del SEC Championship. Crimson Tide y Bulldogs medirán sus fuerzas sobre el emparrillado del Lucas Oil Stadium. Georgia saltará al césped del estadio sito en la ciudad de Indianápolis con la firma determinación de tomarse justa venganza de la afrenta sufrida el pasado 4 de diciembre y que, a la postre, ha sido el único tachón en una temporada pluscuamperfecta de las hordas lideradas por el controvertido Kirby Smart. Por su parte, Alabama aparece en su sexto CFP National Championship en los últimos ocho años -9 finales en 13 años, si no hablamos del formato actual-. ¿Sonará la palabra “venganza” al final del partido? ¿O será el término “dominio” el que prevalecerá al término de este duelo a muerte? El resultado, en uno u otro sentido, lo viviremos al despuntar el alba del martes 11 de enero. 

 

 

GEORGIA – @GeorgiaFootball

A pesar de la contundente derrota (24-41) del pasado 4 de diciembre ante Alabama, nadie puede dudar que la defensa de Georgia es una de las mejores en las últimas décadas. Su marca de 0’36 puntos por drive es el menor promedio permitido por una defensa, en temporada regular, desde que comenzó a registrase dicha estadística en 2008. 

La defensa de Georgia es considerada, con toda justicia, la mejor defensa de la nación. Los Bulldogs solo conceden 9’64 puntos por partido (6’9 antes del desastre del SEC Championship). La alucinante legión de estrellas defensivas que ha acumulado Smart es alucinante. Jordan Davis es el estandarte del front seven. Ha ganado el Outland Trophy (al mejor liniero defensivo u ofensivo) y el Bednarik Award (al mejor defensa de la nación). Ha sido el tercer jugador en ganar ambos galardones y el primero de la SEC. Teniendo en cuenta que sus dos predecesores fueron Ndamukong Sus y Aaron Donald, el futuro de Davis parece iridiscente. Junto con Travon Walker, Jalen Carter y Devonte Wyatt, esa línea defensiva bulldog nos ofrecerá una auténtica guerra de trincheras con la línea ofensiva de Alabama, que puede resultar crucial en el devenir del encuentro.

 

Nakobe Dean / ugawire.usatoday.com

 

Entre sus linebackers, hay que hacer mención a jugadores que en poco tiempo serán probowlers. Hablar de Nakobe Dean (68 tackles, 6 sacks. Ganador del Butkis Award al mejor linebacker), Nolan Smith (48 placajes, 2’5 capturas), Adam Anderson (32 tackles, 5 sacks), Channing Tindall (59 placajes, 4’5 capturas) o Quay Walker supone citar a futuras estrellas de la NFL. En la secundaria, hay que destacar, por encima de todos sus miembros, a Lewis Cine (66 tackles, 8 pases defendidos, 1 interceptación), un jugador que puede cambiar el signo de un partido. 

La clave defensiva de Georgia en este partido debe ser minimizar el peligro de Bryce Young. En el SEC Championship, Young martirizó la defensa bulldog con 421 yardas de pase y 4 TDs, añadiendo, además, 40 yardas y una anotación por tierra. Frente a Cincinnati, Young hizo daño, pero no fue un factor determinante (181 yardas, 3 TDs y 1 interceptación). Por tanto, Georgia ha de mantener a Young en el pocket y ejercer sobre él una presión constante. 

El sistema ofensivo de Kirby Smart se basa en un predominio terrestre enorme. O eso era hasta la exhibición del coordinador ofensivo, Todd Monken, en la semifinal ante Michigan. Precisamente, la clave de ese partido, desde el punto de vista ofensivo, fue la variedad que presentó el ataque de Georgia, martirizando la zaga wolverine por tierra y aire, y aprovechando la máxima rentabilidad a sus viajes a red zone. El quarterback Stetson Bennett (2638 yardas, 27 TDs, 7 interceptaciones, 283 yardas y 1 TD terrestres) cuajó un sorprendente buen partido ante Michigan, luciendo una eficacia y gran seguridad en su juego aéreo. Esa será uno de las máximas del partido, que Bennett siga al nivel que ofreció frente a Michigan. Además, la variedad en el plan de juego urdido por Monken (trick plays, jet sweeps, pasadores sorprendentes..) es fundamental para sorprender a la defensa de Alabama. 

 

Kirby Smart / dawgsports.com

 

Por otro lado, será clave la lucha en las trincheras y los corredores de Georgia tendrán que sudar sangre para ganar yarda tras yarda. La pareja de running backs formada por Zamir White (772 yardas, 10 TDs) y James Cook (651 yardas, 7 TDs) es muy sólida y debe establecer el juego terrestre sobre el emparrillado del Lucas Oil Stadium. Pero también Kenny McIntosh (tal y como se demostró ante Michigan con su pase de touchdown) puede unirse a la fiesta. Los tres deberán dar su mejor versión por tierra… y por aire. Restar presión a Bennett debe ser la consigna de todo el backfield.

A lo largo de la temporada, el tight end Brock Bowers (846 yardas, 12 TDs) se ha erigido en el mejor socio aéreo de Bennett. Esos pases a la espalda de los linebackers de Alabama tendrán un valor inmenso. El póker de sensacionales receptores de Georgia han de ser hallados por Bennett. Si Georgia quiere ganar este encuentro, George Pickens, Ladd McConkey, Jermaine Burton y Adonai Mitchell deberán seguir aportando yardas. 

 

 

ALABAMA – @AlabamaFTBL

La década de dominio de Alabama (9 finales en 13 años) deja claro la importancia fundamental que juega Nick Saban en estos decisivos encuentros. Tras la inesperada derrota ante Texas A&M y el susto en la Iron Bowl frente a Auburn, Saban ha sabido reconducir la senda de Alabama hacia un éxito al que están acostumbrados año a año. Se ha visto al mejor Bryce Young, que ha sido elegido Heisman con todo merecimiento, y, lo más importante, la defensa crimson tide tiene más hambre que nunca. Las contundentes victorias ante Cincinnati en la semifinal y Georgia en el SEC Championship han generado una ola de triunfalismo que, lejos de ayudar, puede significar el mayor peligro para un equipo acostumbrado a ganar.

 

Nick Saban dirigirá a sus huestes como el sabe / ncaa.com

 

Al frente del ataque de Alabama se sitúa el estelar quarterback Bryce Young, que completa el 67’6% de sus lanzamientos, con unas estadísticas sensacionales de 4503 yardas, 46 TDs y solo 5 interceptaciones. Por tierra, añade 3 anotaciones más. Young deberá repetir la excelencia -que ya lució ante Georgia- para dañar a una defensa que se caracteriza por su facilidad para generar turnovers. La ausencia del receptor John Metchie III (1142 yardas, 8 TDs) será un duro varapalo para Young, aunque la versatilidad y polivalencia de un impresionante route runner como Jameson Williams (1507 yardas, 15 TDs) hace que las penas sean menores. Slade Bolden y el tight end Cameron Latu aportarán en esta faceta aérea y tratarán de minimizar la ausencia de Metchie. 

Por tierra, el adalid es Brian Robinson, que acumula 249 intentos para 1275 yardas y 14 anotaciones. En la Cotton Bowl ante los Bearcats, hizo historia, pues consiguió 204 yardas terrestres ante una de las zagas más poderosas de la nación frente a la carrera. Además, su capacidad por aire (268 yardas, 2 TDs) le hace ser un estilete muy poderoso para Bryce Young -quizá- puede ser el segundo espada, en este sentido. 

 

Pete Goulding / 247sports.com

 

En defensa, Pete Golding ha sabido hacer ese cambio tan necesario en los momentos más álgidos de la temporada. El imperial trío de linebackers formado por Henry To’o To’o (105 placajes, 4 capturas), Will Anderson (97 tackles, 17’5 sacks) y Christian Harris (72 placajes, 2’5 sacks) está en un nivel físico y de juego descomunal. En la presión a Bennett, también hay que poner de relieve los nombres de Phidarian Mathis (9 sacks), Byron Young y Dallas Turner (6’5 capturas). Por último, en esa secundaria increíble sobresalen las egregias figuras de Demarcco Hellams, Jordan Battle, Brian Branch, Josh Jobe, Jalyn Armour-Davis o el freshman Kool-Aid McKinstry.  

 

 

 

 

FCS CHAMPIONSHIP

#8 MONTANA STATE BOBCATS VS. #2 NORTH DAKOTA STATE BISON

#GoCatsGo😾 Vs. #GoBison 🟡🟢

📅 08/01/22

18:00 / 📺 ESPN2

🏟 TOYOTA STADIUM, FRISCO (TEXAS) 

 

Dice el acervo popular que “no hay peor cuña que la de la misma madera”. Efectivamente, Brent Vigen, head coach de Montana State, ha pasado dos décadas de su vida, como jugador (1993-1997) y como entrenador (1998-2013), ligado a su alma mater, North Dakota State, siendo miembro integrante de ese transatlántico voraz que fue engullendo leguas y leguas de mar hasta alcanzar la grotesca cifra de 36 victorias consecutivas, allá por 2006. 

Vigen fue el coordinador ofensivo de los primeros tres títulos nacionales FCS del Bison (2011, 2012, 2013) y, posteriormente, siguió la estela de su mentor, Craig Bohl, hacia Laramie, haciéndose cargo del ataque de Wyoming. Ahora, en su primer año al frente de Montana State, ha conseguido crear un equipo muy sólido, tanto en ataque como en defensa, que, desde el seed #8 ha sabido devastar a los dos finalistas del pasado ejercicio, Sam Houston State y South Dakota State. Los Bobcats, basándose en un juego de carrera dominante, una defensa inexpugnable y un mariscal de campo true freshman que puede marcar una época, está en disposición de hacer hincar la rodilla a un Bison que llega a Frisco en plena forma. 

 

MONTANA STATE – @MSUBobcats_FB

El último enfrentamiento entre Bobcats y Bison se saldó con una contundente victoria 42-14 para North Dakota State en la FCS Semifinal de 2019. Aquel partido se disputó, en Fargo, el 21 de diciembre de 2019 y marcó un punto de inflexión para el programa sito en Bozeman (Montana). Desde entonces y con aquella dura derrota en el horizonte, las autoridades deportivas trabajaron para reverdecer viejos laureles y conseguir volver a una ansiada final. En la incierta Spring Season de 2021, los Bobcats decidieron no participar, confiaron en Vigen para dirigir el programa y los resultados se han visto en esta primera temporada, derrotando a Sam Houston State y South Dakota State en su travesía hacia Frisco. 

 

Brent Vigen / montanasports.com

 

Matthew McKay fue el quarterback de Montana State durante toda la temporada regular. Sin embargo, Vigen guardaba una sorpresa para Playoffs: la irrupción de ese talento generacional llamado Tommy Mellott, que ha sido la clave de los Bobcats. El joven true freshman ha completado, en sus tres partidos como titular, 26 de 50 pases para 461 yardas y 4 TDs, siendo un arma mortífera por tierra, con 110 acarreos, 705 yardas y 10 anotaciones. La capacidad terrestre de Mellott se pondrá a prueba frente a la tercera mejor defensa de la nación contra la carrera, pues North Dakota State apenas concede 82’7 yardas terrestres por partido. 

Del lado aéreo, la mayor amenaza de Montana State es el wide receiver Lance McCutcheon, que ha conseguido 58 recepciones para 1113 yardas y 8 TDs. Junto a él, la secundaria bison deberá prestar especial atención a Willie Patterson, Nate Stewart y a los tight ends Treyton Pickering y Derryk Snell. Quizá la clave del partido sea que los Bobcats sorprendan a la zaga de North Dakota State planteando un encuentro en el que las yardas por aire sean determinantes. 

El juego terrestre es fundamental para Montana State. En este sentido, junto al peligro fuera del pocket de Mellott, el otro gran baluarte terrestre es el running back Isaiah Ifanse, que es responsable de 262 acarreos para 1539 yardas y 10 anotaciones. En esta guerra de trincheras, será también decisiva la labor del left tackle Lewis Kidd, seleccionado en el primer equipo All-Big Sky y con 47 titularidades consecutivas. 

 

Lewis Kidd / twitter.com

 

La defensa de Montana State puede ser considerada la segunda mejor de la nación, tras la de NDSU. Así que nos espera un duelo defensivo en toda regla. Los Bobcats apenas conceden 13’4 puntos por partido, siendo su esquema 4-2-5 un auténtico bastión a la hora de ejercer presión e impedir el juego por aire (15 sacks y 7 interceptaciones en los últimos 4 partidos). Teniendo en cuenta los problemas para proteger el ovoide de Cam Miller, este aspecto puede decidir el duelo. Los mejores hombres de la zaga bobcat son el middle linebacker Troy Andersen (137 tackles, 14 TFLs, 3 turnovers, 7 pases defendidos) y el defensive end Daniel Hardy (71 tackles, 23 TFLs, 16 sacks, 2 fumbles forzados). 

 

 

NORTH DAKOTA STATE  – @NDSUfootball

Tras la decepcionante Spring Season de 2021, North Dakota State y su técnico, Matt Entz, quieren recuperar el cetro de la FCS. La defensa bison vuelve a poseer el poderío perdido el año pasado y retorna como la mejor zaga de la nación. Solo concede apenas 11’2 puntos por encuentro y es prácticamente inexpugnable contra la carrera, aunque es más vulnerable a la hora de defender por aire. Los dos nombres que refulgen con luz propia en la defensa de North Dakota State son los del linebacker Jackson Hankey (93 tackles, 2’5 TFLs, 2 fumbles forzados y 2 fumbles recuperados) y el safety Michael Tutsie (79 placajes, 1 interceptación, 1 fumble recuperado y 3 pases defendidos). Aunque la gran baza es que el conjunto funciona como una auténtica apisonadora a la hora de destrozar ofensivas.  

El otro gran problema para Entz ha venido a la hora de elegir el líder del ataque. Cam Miller y Quincy Patterson se han alternado durante varios momentos de la temporada, pero -finalmente- el sophomore Miller ganó la partida. Miller ha completado 90 de 139 intentos para 1318 yardas, 13 TDs y 3 interceptaciones, sumando 60 carreras para 239 yardas y 4 TDs. Su principal arma es el excelso receptor Christian Watson, que espera estar totalmente recuperado para la ocasión. Este wide receiver senior, con un gran potencial en el próximo NFL Draft, ha conseguido 739 yardas y 7 TDs. El otro gran estilete de Miller es esa navaja suiza llamada Hunter Luepke. Un fullback, a la antigua usanza, que puede desequilibrar por completo un partido. Se ha mostrado mortal en la carrera (461 yardas, 5 TDs) y por aire (3 TDs). Además, la defensa bobcat debe mostrar especial atención al tight end Josh Babicz, que puede ser el arma secreta de Entz. 

 

Hunter Luepke / twitter.com

 

Por tierra, las carreras de NDSU han estado muy repartidas entre Tamerik Williams (718 yardas, 12 TDs), Kobe Johnson (565 yardas, 2 anotaciones), Dominic Gonnella (377 yardas, 2 TDs), Jalen Bussey (356 yardas, 4 TDs), el propio Luepke y la movilidad de los quarterbacks. No obstante, la defensa bobcat se ha mostrado imperial a la hora de frenar la carrera durante los Playoffs, ya que, en los tres últimos partidos, solo ha concedido 313 yardas y 3 TDs terrestres ante equipos que tenían corredores con más de 1000 yardas por tierra (UT Martin, Sam Houston State y South Dakota State). El gran líder de la offensive line de North Dakota State es el magnífico right tackle Cordell Volson, que ha sido seleccionado en tres ocasiones en el primer equipo All-Missoui Valley Football Conference y cuenta con 40 titularidades.  

 

 

@CoollegeNation@EduVall82

#CoollegeNation – #BeTheCoolest

 

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