New England Patriots: Estado a mitad de temporada

Ahora que nos hemos desayunado cada dia con las elecciones en EE.UU. y habiendo llegado al ecuador de la temporada 2020 de New England, creo que es buen momento también, para hacer un balance de la primera mitad de esta temporada 2020.

Es un buen momento de analizar la situación del equipo con los porqués, hablar del equipo en el año #1 tras Tom Brady, hablar de todas las críticas, a Belichick, a Cam Newton, a la plantilla y cada punto de vista para tener una amplia revisión del estado de la nación Patriota.

 

 

Prologo

La salida de Tom Brady, aunque era un «run run» contínuo desde la finalización de la temporada 2019, no dejaba de ser un shock para la parroquia patriota. Tom Brady era una parte de la santísima trinidad de New England Patriots que había convertido uno de los peores equipos de la liga en la mejor dinastía de este deporte los últimos 20 años. Un dominio apabullante.

Esta era, llegaba a su fin y con él quedaba la incógnita de qué equipo tendríamos sobre el turf esta temporada 2020. Belichick ya llevaba unos años con drafts muy largos, adelantándose al ocaso de los jugadores que habían marcado los éxitos desde 2014 a 2018, con tres Super Bowls y cuatro apariciones en el partido final en 5 años. Nombres como Brady, Hightower, Gronkowski, McCourty o Chung entre otros, estaban fuera o en una edad en la que sabes que no les quedan más de uno o dos años. En esa línea New England había sido muy austero en la agencia libre. Con compras muy baratas y una apuesta en el draft con savia joven para renovar al equipo. A pesar de apuestas como Antonio Brown o Mohamad Sanu, estábamos solamente ante el todo o nada de una temporada 2019 que parecía ser la última.

La salida de Brady y un cap muy cercano a cero daban muy poco margen de maniobra para la creación de una plantilla que se basaría de nuevo en el draft. La incognita de Jarrett Stidham, cuarta ronda y jugador de segundo año, para comandar al equipo conjuntamente con las dudas de alguno de los jugadores que deberían ser ya la clave del equipo: N’Keal Harry o Sony Michel, ya presagiaban posibles dificultades. Pero existía una confianza incondicional en un cuerpo técnico que lo había ganado todo. Algún año con un equipo ya muy limitado, como en 2018.

Éste plan se basaba en trabajar con los jóvenes, desarrollarlos, entrenar. Pero además hacerlo con los veteranos como ejemplo y puntal para mantener el «do your job« y pasarlo a la siguiente generación. Pero el COVID-19 trastocó, aun mas si cabe, un año que no debería ser el más fácil. 8 jugadores optaron por no jugar ante los riesgos del virus en una temporada incierta. Gente como Hightower o Chung debían ser los cimientos de una defensa que debía incorporar savia nueva en Kyle Dugger, Adrian Phillips o Josh Uche. Las caras e incluso alguna declaración mostraban un futuro mas sombrío de lo que cabría esperar para la franquicia con más éxitos de los últimos 20 años.

 

 

Cam Newton con Belichick. Via Brian Fluharty, USA today sports

 

El fichaje in extremis de Cam Newton, ya entrado el mes de Julio, cambiaron en cierta manera esa «negatividad». Se volvió a recuperar la ilusión y el training camp devolvió alguna esperanza aunque ya se hablaran de ciertos problemas de lesiones o de falta de rendimiento en algunos jugadores. Se sabía que iba a ser difícil pero los aficionados, prácticamente todos, confiábamos en un equipo, que con Cam Newton y entrenado por Belichick y compañía podría estar ahí, pelear por la división y llegar a playoffs.

 

 

Capítulos 1 al 3. Un comienzo prometedor

El mes de septiembre fue un comienzo prometedor. Algo parecido a lo que esperaríamos del equipo. Un equipo que buscaría en sus virtudes el camino a la victoria. Como el inaugural ante Miami, basado en option run y un Cam Newton como principal arma ofensiva. Y de nuevo la defensa con un gran tono.

Que de la misma manera, ante unos Seahawks renacidos, pusiéramos de nuevo otra manera de ganar. Esta vez pasando ante una secundaria de Seattle con problemas. El equipo defendió peor pero luego hemos visto que una parte está en el haber de Russell Wilson y compañía, que no han dejado de martirizar al resto de defensas rivales. Pero esta vez no fue suficiente. Dos snaps en la yarda uno. El último empuje para anotar y llevarse el partido, que no se consiguieron ejecutar con éxito. Un detalle, las pulgadas, que te lleva a una derrota. En aquel momento la dulce derrota, hoy sabemos que aquello no fue más que un detalle más para definir a un equipo aún sin hacer y que no iba a tener a Tom Brady en esos drives finales para ganar el partido.

Luego una victoria ante Las Vegas Raiders, muy de entrenador. Con la carrera esta vez y además con un esquema ofensivo que dejó fuera las principales armas de Las Vegas, Josh Jacobs y Darren Waller. Un 2-1 esperanzador y confirmando nuestras mejores expectativas, que sin embargo nos ocultaban la tormenta que se nos avecinaba en el horizonte.

 

 

Capítulo 4. El ataque del virus

New England debía viajar a Kansas a jugar uno de los partidos más complicado de la temporada. Pero todo pasó a un segundo plano cuando se avisa del positivo de Cam Newton horas antes de viajar. New England no solamente se iba a enfrentar a un enorme equipo como el de Kansas, si no que lo iba a hacer con todos los jugadores creyendo que aquel partido no debía jugarse. Los riesgos sobre el campo, en el vestuario (que no se proporcionó uno de mayor tamaño), viajando el mismo día…

 

Cam Newton, positivo por COVID19

 

El equipo, o al menos algún miembro criticó las decisiones tomadas. Pero el partido se jugó. Y de nuevo una derrota dulce. Se limitó a uno de los mejores ataques de la liga y esto hizo que el equipo estuviera en el partido hasta el último cuarto. Solamente la inoperancia en ataque, centrada en Brian Hoyer, imposibilitó ganar este partido. En los aficionados está la narrativa que con Cam Newton este partido se habría ganado. Con el paso de las semanas esto para mi es secundario. El problema de esta semana y los días anteriores al partido original contra Denver y luego retrasado, es que el equipo dio un paso atrás. Lo que esperas es que se hubieran dado pasos en positivo, crecimiento en el rendimiento competitivo y en el desempeño en el campo.

Pero no fue así. El equipo se vino abajo en muchas facetas y tuvo en estos 15 días tras el positivo de Cam Newton el preludio del desastre. Falta de entrenamiento, desgaste mental por las derrotas y la falta de entrenamiento, muchos condicionantes adversos.

 

 

Capítulos 5 al 6. Peor Imposible

Los positivos fueron apareciendo en cadena. Limitados en cantidad pero cada cinco días teníamos algún caso mas. Los entrenamientos pararon. Las prácticas telemáticas y desde casa se impusieron. Y de aquellos polvos estos lodos.

El partido contra Denver y posteriormente contra 49ers demostraron lo peor de esta plantilla. Superados en defensa y en ataque. Con una gran cantidad de fallos y errores. Inoperantes para parar la carrera o para jugar al pase. Un equipo desdibujado que había pasado de dar una buena impresión y entrar en el top 10 de los power rankings a caer hasta ponerle justo antes de los peores de la liga.

El equipo mostró en estos dos partidos el peor nivel que yo, como aficionado, he visto desde que sigo este deporte en 2007. Claramente con problemas y con una banda que por momentos parecía que abandonaba y que además tomaba decisiones, al menos consideradas como cuestionables.

 

49ers arrasaron a New England. Via SI.com

 

Las criticas han aflorado. Belichick tiene muchos enemigos y periodistas que llevan tiempo esperando para ajustar cuentas de su maltrato a la prensa. El talento de la plantilla, la falta de él, la falta de soluciones ante las bajas, los errores en el placaje e incluso el traspaso del propio Belichick son temas que se han oído en las últimas semanas. El equipo ha pasado del cielo al infierno en tres semanas. Y aunque un tanto excesivo, la caída desde el olimpo y la crítica a Belichick es normal que sea una parte importante de la conversación en torno a la NFL.

Las explicaciones del CAP o la falta de entrenamiento, entendidas como excusas, no han aplacado para nada las voces criticas ante la situación de un equipo que se encontraba batiendo récords negativos de 2002 semana tras semana. 2-4 el récord tras estas semanas. Mas bien lo contrario. Han avivado los deseos de crítica de la prensa para con Belichick y el equipo

 

 

Capítulo 7 y 8. Nadar para morir en la orilla

El Rubicón de la temporada, el punto de no retorno, el todo o el nada. El partido contra Buffalo se había convertido en algo más que la batalla por la AFC este. Se había convertido en el examen de recuperación para New England y para Belichick y el cuerpo técnico.

El equipo corrigió ciertos aspectos tanto en defensa como en ataque y limitó bastante a Buffalo. Se jugó físico, se impuso con la carrera y se limitaron ciertos errores. Hay elementos del juego sin embargo que siguen siendo un problema. Pero se llegó al final del partido con todas las espadas en lo alto. Hubo idas y venidas y detalles por ambos lados. Pero al final, lo que importa, es que Buffalo se llevó el partido y aún peor, lo hizo tras nosotros perder la pelota, que tan bien habíamos vuelto a proteger, justo antes de anotar para ganar. Doble dolor.

Esta derrota ha acrecentado las voces críticas y también avivó la rumorología ante el fin del límite de traspasos entre equipos, justo tras la jornada 8. Dura derrota. Récord negativo 2-5 que deja muy a las claras la situación y tres partidos de ventaja de Buffalo para ganar la division.

 

Cam Newton celebrando la victoria ante Jets. via CBSSPORTS

 

El partido de Jets, aun ganando y viendo mejoría ha puesto también dudas en el equipo. Se fue a remolque de un equipo con cero victorias hasta el final del partido. Que se acaba ganado in extremis, por errores del rival mas que por méritos propios.

¿Todo decidido? ¿Damos por terminada la temporada? y ¿miramos al futuro? Muchas incógnitas se abren para la segunda parte de la temporada. Belichick parece continuará en la misma tónica. Con Cam de titular y dando poco a poco paso a los jóvenes. Sin exponerlos. El debate de probar y ver a los jóvenes, a Stidham, parece ajeno a él.

 

 

Epílogo

A partir de aquí solo podemos intentar deducir. Vamos a los hechos. New England ha sido comprador en la fecha límite de traspasos tras las lesiones de N’Keal Harry y Julian Edelman. Además ha reclamado un DT en waivers para cubrir los problemas que han hecho que Beau Allen, el recambio de Danny Shelton, no llegara a pisar el terreno de juego. El mensaje en las ruedas de prensa es de seguir adelante. No parece que hayan tirado la temporada. Y tal y como entiendo a Belichick solo está pensando en el próximo partido.

Aunque es cierto que el calendario es algo más benigno, tampoco baja mucho el nivel respecto a los rivales de la primera mitad. Los aficionados creemos que el equipo mejorará. Con el entrenamiento y con la compenetración entre ellos solamente se puede ir hacia arriba. Pero:

  • Aunque se llegara a un récord con 8 o 9 victorias, e incluso se accediera a playoffs nada cambiaría en mi opinión. Solo el empezar a ver a los jugadores nuevos en situaciones de presión y playoffs.
  • Queda la duda de futuro en la posición de QB. ¿Cam Newton? ¿Jarrett Stidham? ¿draftear un QB? El año que viene es aún una incógnita. Pero debe ser despejada lo antes posible para sentar la base principal de la plantilla de 2021. Y esto para mi abre el debate también, de quién debe jugar el final de la temporada
  • La falta de talento. El año que viene se tiene que traer talento tanto en agencia libre como acertar en el draft. Esto es incuestionable. La agencia libre será deflacionaria en 2021, lo cual nos facilitara las cosas. Pero en el draft se debe acertar. No podemos solamente sacar titulares, debemos draftear pro-bowlers. Lo que no hacemos desde 2013. Belichick es el último responsable de esto. Debe solucionarlo, cambiar lo que deba y solucionar.

Los aficionados ya estamos hablando del draft de 2021, pero Belichick está on to Baltimore Ravens

 

 

Almendros_nfl

 

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