EL ORGULLO DE SER DRAGÓN

Hasta 9 bajas presentaba hoy Barcelona Dragons. Y muchas de importancia. Tavarres, Vera, Taveccio…

Pero el equipo empezó como un trueno. Anotando fácil en cada drive y parando el ataque alemán con solvencia. Incluso en las anotaciones de Centurions, los drives tenían que ser al límite. Varios terceros y largo, algún cuarto down, situaciones límite en las que no puedes sobrevivir un partido entero.

Muy lentamente Dragons fue poniendo tierra de por medio. La mejor de las situaciones se dio justo en el primer drive del tercer cuarto. Dragons volvía a ejecutar una big play de esas que enamoran para poner un 33-18 muy esperanzador.

Pero el equipo se fundió. Todo aquello que salió tan bien, de repente dejo de funcionar. Parar a Madre London, el mejor RB de la liga, justo con los mejores hombres para ello, fuera por covid, parecía complicado, pero se había hecho tan bien, que la estrella de Colonia apenas había hecho nada. Un fumble era su jugada más recordada. Pues ahora ya no. Con el equipo fundido por el sobre esfuerzo, London empezó a brillar. El solito encadenaba yarda tras yarda y Touchdown tras Touchdown.

El ataque catalán se “unió a la fiesta” con un bloqueo mental importante y una OL que perdía ahora todos los duelos que anteriormente había ganado.

El barco se hunde. Centurions se ponen por primera vez por delante en el marcador y Dragons saca el orgullo.

A partir de ahí, da la sensación que se olvida todo lo aprendido en la escuela y se tira de pundonor. Cada jugador, cada jugada, cada placaje, cada yarda… todo costaba una barbaridad pero todo se conseguía. Y se le había dado la vuelta a la dinámica.

Lo de la conexión con el público es de otro planeta. La gente ruge, los silencios en los snaps de Dragons son tan de respiración contenida, que te erizan la piel. Y los jugadores lo saben. ¡Lo sienten, y la mayoría, en sus ligas no han sentido algo así jamás!

Así, en los momentos importantes cada vez hay más jugadores que se dirigen a la grada para gritar y compartir tensión. El público lo agradece, lo necesita. El jugador también.

¡Y ahí nos plantamos! En las últimas 4 o 5 acciones decisivas que “te dan el partido”, todos unidos sin respirar apenas. Pero esto hoy no se puede escapar. Y no se escapa.

Porque Dragons jugo mejor, porque Dragons fue mejor la mayor parte del tiempo, pero cuando se hundió y perdió ese punto de más que te da la tensión de este deporte, cayó a lo grande.

Y levantarse es difícil, para cualquiera, pero el orgullo de este equipo. El orgullo de una afición que les ve pelear hasta el último segundo, no permitía la derrota. Hoy no.

Y ganó el orgullo de saber que eres un pequeño dragón luchando contra grandes Goliats, pero aquí, en Reus, no se rinde nadie.

 

 

Luis Pérez Pla

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