El dulce deseado que no llega, al final amarga

El draft no es un juego de niños. Que te quiten en la cara lo que más deseas, a pesar de no necesitarlo, sí. Analizamos el draft de Philadelphia Eagles de 2020 con una narrativa diferente a la que habréis leído en otros sitios. Una más dulce.

 

La excursión

Los niños llevaban demasiado tiempo esperando el día de la excursión. Hacía semanas estaban trabajando en la escuela en un proyecto sobre el comercio y Roger, su maestro, les había prometido que irían a la pastelería Sweet Prospects para que les explicaran como se lleva un negocio y como era el obrador.

Obviamente, ellos solamente pensaban en el dulce que les dejarían comprar cuando acabase la visita. Sabían que los tenían de múltiples variedades: croissants, ensaimadas, cupcakes, cookies con trocitos de chocolate…Y luego estaban las brillantes tartitas en miniatura. Aquella especie de pastel minimizado para los más golosos, los que no tenían suficiente con una simple pasta pero no querían cometer la locura de comprarse una tarta entera para ellos solos. La síntesis de los pasteles de nivel superior en tamaño infantil.

Sólo de pensarlo se le hacía la boca agua, pero sabía que no le llegaría el dinero para una tartita. Y a Howie le encantaba la de cereza. Había tenido oportunidad de probarla en alguna otra ocasión, como en la reunión de amigas que organizó su madre un mes antes, pero aquel día decidió hincharse a mini croissants salados. Se centró tanto en ellos que se empachó y perdió las ganas de elegir pastas saladas por un buen tiempo.

Intenciones conocidas

Desde entonces, las ganas de dulce de Howie fueron aumentando considerablemente. Howie estuvo todo el camino a la excursión soñando con que por algún extraño motivo hubiesen rebajado el precio de la tartita de cereza aquel día, o al menos que alguno de sus compañeros le pudiese dejar dinero para comprarla. Tanto se sabía en toda la fila cuáles eran sus deseos que hasta Jerry, el repetidor abusón que había llegado de Dallas hace dos años, lo sabía. Y por desgracia iba unos pocos sitios delante de él en la fila cuando el maestro les anunció que la esperada compra se haría por orden de fila.

Los dulces fueron pasando de estar ubicados en las lustrosas bandejas del mostrador de Sweet Prospects a las nerviosas manos de los niños, ansiosos por hincarles los dientes. Algunos se conformaban con croissants y ensaimadas. Otros se gastaban algo más en cupcakes de diferentes sabores. Poco a poco, la ilusión de Howie porque la tartita de cereza que ansiaba le llegase se iba volviendo obsesión. Ya se veía con ella entre las manos y a punto estuvo de pedirle a Tommy Dimitroff que le dejase colarse, del ansia que le había entrado, pero éste le pidió que no le molestase ya que tenía hambre y muy claro el dulce de su elección.

Tartita de cereza, el dulce que Howie no consiguió – Fuente: https://lapastisseriabarcelona.com

El desastre

En ese preciso momento todo cambió, le tocaba su turno a Jerry. Justo antes de pedir su dulce, Jerry se giró para asegurarse de que Howie le veía. La macabra sonrisa que dibujaba el rostro del repetidor tejano al hacerlo le hizo anticipar el desastre. Era bien sabido que a Jerry le encantaba el chocolate, y por el momento aún quedaban muchos dulces que lo contenían: croissants, napolitanas, hasta alguna tartita sacher. No obstante, Jerry decidió que aquel día iba a comprarse la tartita de cereza, argumentando que era la más cara y según su criterio eso significaba que era la mejor de las que quedaban.

Howie se quedó tan conmocionado que no pudo reaccionar y fijar su atención en el dependiente de Sweet Prospects hasta la tercera vez que le llamó. En ese instante, ladeó su cabeza con energía para volver a situarse y fijó la mirada en el mostrador. Allí estaban las tartitas restantes: la de queso con mermelada, la sacher, la rosa de chocolate y la de vainilla. Se decantó por esta última y desde que salió de la tienda hasta que llegaron al autobús no paró de repetirle a su amigo Doug los motivos de su elección.

– ¡Fíjate! Su aspecto es tan delicado y suave…

– Sí, hasta tiene una capa brillante por encima. – le respondió Doug.

– Seguro que es súper esponjosa. ¡Qué ganas tengo de probarla! – exclamó Howie.

– ¿A qué esperas entonces? ¿No te gusta tanto?

Con tartita y sin hambre

Lo que no se atrevió Howie a contarle a su gran amigo Doug era que, a pesar de todo lo que alababa su tartita, le dolía tanto no poder probar la de cereza que se le había quitado el hambre.

Ahora tocaba aprovechar que tenía una tartita de vainilla en sus manos, pero se las pensaba pagar caras al necio de Jerry en las próximas semanas. O meses. Aún le faltaba pensar cómo, pero sin duda conseguiría hacerlo…

La tartita de vanilla, ¿consolación o deseo real? – Fuente: https://lapastisseriabarcelona.com

Raka Eagle, @wentzylraka en Twitter, en representación de @Eagles_Spain

Si toda esta historia os ha hecho quedaros con hambre, aprovechamos para recomendaros una de las mejores pastelerías de Barcelona, cuyas tartitas ha probado quien ha escrito esta triste historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *