Seattle Seahawks, una herida cerrada

Ya han pasado unos días. Los sentimientos siguen intactos. Ha sido un año fantástico. Con unos Playoffs brutales. Con la guinda de una Super Bowl que cierra una herida abierta hace 11 años. Herida Herida Herida Herida Herida Herida Herida Herida Herida Herida Herida 

 

Como mucha gente, tras tonteos puntuales con la NFL, en 2013 los Seahawks me eligieron. Ese año, Pete Carroll y su LOB arrasaban a los Denver Broncos en la Super Bowl XLVIII. Al año siguiente se estuvo a una yarda de hacer el back to back, pero llegó esa maldita jugada. Lo que pudo ser una carrera con Lynch, un touchdown y una segunda SB ganada se convirtió en una obsesión. En una necesidad. Quizá haber ganado las dos habría hecho que me alejase del deporte. Esa sensación de haber puesto el juego en modo fácil. Pero ese final… consiguió todo lo contrario.

 

La jugada del demonio… / espn.com

 

A partir de ahí vinieron años de empaparse de un equipo y una manera de hacer las cosas. De estar pendiente día tras día. De disfrutar con las victorias y también de temporadas en las que se hacían bien muchas cosas, pero siempre faltaba algo. Siempre quedaba el recuerdo.

 

Hasta que John Schneider se puso el mono de trabajo y tomó decisiones drásticas y dolorosas que, con el tiempo, le han dado la razón. Primero, traspasó al QB que le llevó a su primera SB, Russell Wilson. Años después, decidió que era el momento de cambiar el rumbo en el banquillo y despidió a Pete Carroll para apostar por Mike Macdonald, hasta entonces coordinador defensivo de los Ravens. Cuando la NFL parecía inclinarse hacia entrenadores de mente ofensiva, Schneider volvió a tirarse a la piscina y cambió el paso de la Liga. Una situación que hemos visto afectar a otros GMs años después, demostrando que, a veces, hay que salir de la zona de confort y buscar un nuevo impulso.

 

Vacheron Constantin Les Cabinotiers “Berkley Grand Complication” / relojes-especiales.com

 

John Schneider es ese maestro relojero que trata de que todas las piezas encajen y, sobre todo, funcionen. El Vacheron Constantin Les Cabinotiers “Berkley Grand Complication” es el reloj más complicado del mundo. Está compuesto por aproximadamente 2.877 piezas individuales, lo que lo convierte en uno de los movimientos más complejos jamás ensamblados. Schneider lleva desde el Draft de 2022 —el posterior al trade de Wilson— ensamblando piezas. Sin ir más lejos, con los picks de aquel traspaso llegaron Charles Cross, Devon Witherspoon y Derick Hall, entre otros. Los tres, claves de una u otra forma en la consecución de la Super Bowl LX. Pero también llegaron Kenneth Walker, Abraham Lucas, Tariq Woolen, Jaxon Smith-Njigba, Byron Murphy, AJ Barner, Grey Zabel o Nick Emmanwori… Por no hablar de su trabajo en la Agencia Libre y en los trades, con aciertos como las incorporaciones de Sam Darnold, DeMarcus Lawrence o Rashid Shaheed.

 

Todas esas piezas forman un reloj afinado al milímetro por un head coach llamado a darnos alegrías en los años venideros. La primera, cerrar de una vez una herida que llevaba 11 años abierta.

 

Chema Calderón / SeahawkersSpain