Nostalgia en Kelly Green

Vaya por delante que el artículo que van a leer a continuación lo firma José Eladio Fernández (@thychobrahe en Twitter/X), hasta este año colaborador de Spanish Bowl y gran conocedor histórico de la franquicia. No puedo sentirme más privilegiado de publicar contenido suyo. Espero que todos aquellos que lo lean, especialmente los aficionados de los Eagles, sientan el cosquilleo que he sentido yo al ser el primero en leerlo. Disfruten este viaje por el túnel de la nostalgia, les prometo que les merecerá la pena.

El pasado 22 de octubre de 2023, los Philadelphia Eagles volvieron a jugar con el uniforme conocido como Kelly Green por primera vez desde el 7 de enero de 1996. La noticia de este hecho me hizo recordar una época que podemos calificar de épica, y que nos define como franquicia hasta extremos que no imaginamos. Me hizo abrir el tarro de la nostalgia, y recuerdos de mi juventud, cuando no pude sino enamorarme de aquel equipo con esa camiseta tan llamativa, y un QB que ocupó la portada de la revista Sports Illustrated con el título de «The ultimate weapon», el arma definitiva, y que era capaz de hacer cosas que los demás ni se atrevían a soñar.

Kelly Green lo podemos traducir por “verde irlandés”: el apellido Kelly es muy común en Irlanda, y se ha aplicado como adjetivo en este caso. Ese color recuerda los prados de Irlanda, y se asocia asimismo al día de San Patricio. Pero empecemos por el principio de la historia…

En 1985, Norman Braman compró el equipo a Leonard Tose por 65 millones de dólares, debido a la adicción al juego y al alcohol de éste, cuyas deudas de juego ascendían a 25 millones de dólares. Braman introdujo estos uniformes, más limpios y simples que los anteriores, con el logo del águila voladora en las mangas, y los números en color blanco. Estas camisetas las llevaron los Eagles durante 11 años (1985-1996).

 

 

LA MALDICIÓN

Vestidos de Kelly Green, los Eagles nunca ganaron un partido de playoff, perdiendo ante Washington en Wild Card de la NFC de 1990 (10-7), ante Dallas en la ronda divisional de 1992 (34- 10), y nuevamente contra Dallas en la ronda Divisional de 1995 (30-11), siendo este el último partido de Randall Cunningham como Eagle. De ese partido recordamos especialmente un pase poco afortunado de éste a Ricky Watters que le pegó al running back en la nuca. Hay que decir que con camiseta blanca el balance en post temporada tampoco fue muy distinto (2- 2).

En mayo de 1994, Jeff Lurie compró el equipo a Braman. En 1996, el nuevo propietario de los Eagles quería crear una nueva cultura y diseñar el equipo con su visión en mente. Lurie aprobó en ese momento un aspecto controvertido, aunque considerado más moderno, cambiando del Kelly Green al midnight green que usa actualmente el equipo. Quiso hacer un cambio significativo en los Eagles respecto de los años de Braman, lo que implicaba un cambio de régimen tanto dentro como fuera del campo.

El nuevo dueño del equipo tuvo que aguantar un año más de Kotite y cuatro más de Ray Rhodes hasta fichar a Andy Reid, que como hemos hablado en otro artículo, da paso a los 14 años más exitosos de la historia de la franquicia. Pero hay que explicar un poco más las razones que llevaron a tomar esta decisión, y lo que se ha conocido desde entonces como «la maldición del Kelly Green.»

 

LOS EAGLES DEL KELLY GREEN Y LA FRUSTRACIÓN

Hay que poner en contexto que durante estos años los Eagles jugaron playoff en 7 de esos 11 años y obtuvieron una marca del 50% o superior. Era un equipo con expectativas altas,
encuadrados en una división entonces muy potente y posiblemente la mejor de la NFL durante ese período: desde 1985 a 1996 los Giants ganaron dos Super Bowls (1987 y 1991), Washington ganó dos (1988 y 1992) y los Cowboys ganaron tres (1993, 1994 y 1996).

 

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Pese a todo, cada año en pretemporada había grandes expectativas con el equipo. El fichaje de Buddy Ryan en 1986 como entrenador jefe, anteriormente coordinador defensivo del mítico equipo de los Chicago Bears campeones de 1985, y arquitecto de la legendaria 46 defense, elevó las previsiones de llegar a jugar el partido por el campeonato. Este equipo sigue teniendo el record de sacks en una temporada desde hace 38 años.

Hubo partidos míticos (el partido del House of Pain, el Body Bag Game, la Fog Bowl) que les animo a revisitar. Como ejemplo, en el primero de ellos, the House of Pain (la casa del dolor) era el sobrenombre del estadio de los Houston Oilers (hoy Tennessee Titans), el Astrodome, porque en 1991 estaban destrozando un equipo tras otro en su casa (acababan de ganar 47-17 a los Raiders y 35-3 a los Bengals).

La defensa de Eagles (the Gang Green Defense) era la mejor de la NFL, ese año terminó número uno contra la carrera, número uno contra el pase y número uno total (los Vikings de 1975 fueron el último equipo en conseguirlo). Por otro lado, los Oilers eran un ataque muy explosivo con su QB Warren Moon al frente, promediando más de 400 yardas por partido, e invictos en casa. Pues bien, ese día los Eagles maltrataron a los Oilers, forzando cinco turnovers y cuatro sacks.

Fue la primera vez en dos años que Moon se quedó sin anotar un TD, y Wes Hopkins en la primera jugada le rompió la nariz a su mejor recibidor, Ernest Givens. Ganaron 13 a 9, pero la paliza física que se llevaron fue tremenda. Jerome Brown dejó una frase para la Historia al final del partido: They brought the house and we brought the pain”. «Ellos pusieron la casa y nosotros el dolor».

 

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Asimismo, hubo jugadas icónicas, como el pase de Randall Cunningham de 95 yardas a Fred Barnett contra los Bills, o el TD de éste contra los Giants girando 360 grados en el aire por encima de un defensor. La defensa era una de las mejores de la liga, con jugadores hoy míticos, y muchos de ellos ya fallecidos (Reggie White, Jerome Brown, Andre Waters, Wes
Hopkins y Mike Pitts). Era una defensa que se la jugaba de la forma más arriesgada, por lo que hacía grandes jugadas, pero a veces si el QB era bueno le podía hacer asimismo grandes jugadas ofensivas. Para muestra pueden buscar el partido celebrado el 2 de diciembre de 1990 en Orchard Park entre los Bills y los Eagles, que refleja completamente aquellos Eagles y esa defensa 46.

Aquel equipo era un carrusel de emociones, buenas y malas, y la prensa y la radio de Philly no ayudaron mucho a tranquilizar los ánimos. Grandes expectativas siempre frustradas por la realidad en diciembre y enero de cada año. Por eso, y por el hecho de no haber ganado un partido de playoffs con este uniforme, se conoce la renuncia al uniforme como «la maldición del Kelly Green

 

 

EPÍLOGO

Han pasado 38 años, y los Eagles han ganado a los Dolphins, vestidos de Kelly Green, el pasado 22 de octubre. El equipo de Miami venía como una máquina ofensiva brutal, habiendo ganado a los Broncos 70 a 20, y siendo el mejor ataque de la liga en yardas y en puntos. La NFL de hoy es otra liga, otro juego, otras reglas. También yo soy otro. Más viejo, más cansado, pero también más tranquilo y más sabio. Pero cuando terminó el partido no pude sino acordarme de aquel partido en el Astrodome, y pensar que quizá allá donde estén, Reggie White y Jerome Brown habrán intercambiado sonrisas cómplices, vestidos de Kelly Green.

Sería maravilloso que en el primer partido de playoffs de este año los Eagles lleven esa camiseta de verde irlandés. Y que ese partido sea el primero en la Historia que el equipo de
Philly gane con esa camiseta en post temporada.

Sería el final de la maldición del Kelly Green.

 

 

José Eladio Fernández

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