El Draft 2017 de los Buccaneers

El Draft de la NFL se ha convertido en uno de los eventos de referencia para cualquier seguidor de este deporte. A día de hoy y gracias a las numerosas plataformas que nos lo permiten, seguir el Draft y ser partícipes de él es más fácil que nunca. Todo el mundo puede ver un jugador universitario, juzgarlo y buscar su fit ideal. Bien. Digo todo el mundo pero, sinceramente, son los entendidos los que identifican la mayor gama de matices que un jugador puede ofrecer. Aun así, y eso es lo bonito del Draft, nadie tiene ni puta idea –y perdonen estas chabacanas palabras- de lo que acaban pensando los equipos. Nadie. Por lo que cuando pensamos que 2+2 es 4, para un equipo es 5 y para otro 2’5. Y eso, de verdad, es la leche.

Fotografía de fansided.com

Antes de entrar en materia pongámonos en situación con los Buccaneers y Jason Licht. El General Manager está muy bien considerado en la bahía. Ni os lo imagináis. En su cuarto año y tras haber bebido de Steve Keim o Bill Belichick -no sean malpensados-, Licht se ha ido ganando la reputación a base de aciertos. No son las selecciones de Jameis Winston o Mike Evans las que le han elevado al altar. Estas se presumen obvias de éxito aunque, quizá, no estemos acostumbrados a ello. Son jugadores como Ali Marpet, jugador de División III seleccionado en segunda ronda y que se va a convertir en el ancla de la línea ofensiva; Kwon Alexander, cuarta ronda y corazón de la defensa; Kevin Pamphile, quinta ronda y chico para todo en la línea ofensiva, los que hablan maravillas del de Nebraska. Evidentemente, tiene selecciones que le han salido rana. Austin Seferian-Jenkins, sin ir más lejos, o Roberto Aguayo. Pero esa reputación que se ha ganado en pasados Drafts le ha dado cancha libre para, en demasiadas ocasiones, subir a por el jugador que desea sin justificación aparente. Y, otra cosa no, pero Licht es agresivo y caprichoso a partes iguales.

Por eso, cuando leáis a un seguidor de los Bucs decir con cierta tirantez «Bueno, si lo ha elegido Licht será por algo» es que el pick es una puta mierda -vaya, otra vez- pero que conserva cierta esperanza por venir de donde viene.

Avisados quedan.

Con esta supremacía de Jason Licht hemos llegado al Draft de 2017. Pero nosotros nos hemos pasado parte de estos meses discutiendo mucho sobre el futuro de Doug Martin, sobre si es suficiente la incorporación de J.J. Wilcox para subsanar la posición de Safety, sobre si es necesario tener más pass-rush, sobre lo viejuno que está Brent Grimes -espero que no me lea Miko- y si necesitamos su reemplazo, sobre si de verdad Jason Licht cree que la línea ofensiva está bien, sobre si saldrá en el Draft el back-up de Jameis Winston o sobre quién será el sucesor de Dan Vitale y Joey Iosefa, pero, al final, en el Draft, 2+2 no son 4.

PRIMERA RONDA #19: O.J. HOWARD – TE – ALABAMA

Fotografía de thecomeback.com

EstadísticasPerfil de MockAllPartido vs. Texas A&M

Con una cara de asombro y satisfacción Dirk Koetter agarró el teléfono de la War Room de los Buccaneers y espetó «¡No nos podemos creer que aun sigas ahí!». El receptor de la llamada era el mejor tight end de esta clase del Draft: O.J. Howard.

Ni él, ni nadie se lo creía. Pero el Draft se volvió lo suficientemente loco como para que sucediese.

La mayoría de Mock Drafts proyectaban al jugador de Alabama en el pick #10 donde los Buffalo Bills aguardaban o en el #12 de Cleveland Browns. Pero ambos, y ya es casualidad, recibieron unas suculentas ofertas de Kansas City Chiefs y Houston Texans en busca del QB que solucione sus males. Así, el tight end fue bajando por el board.

Me imagino que Jason Licht y los suyos trabajaron miles de escenarios pero, éste en concreto, era uno de los mejores y más inverosímiles que construyeron. Y se estaba haciendo realidad. El último escollo era Tennessee Titans o un potencial trade up de un equipo como New York Giants pero ni por esas.

¿Había otra opción? Ni mucho menos.

Un gran botín había caído en manos de los bucaneros.

Como jugador O.J. Howard es un tight end completo. De los de antaño. En su periplo universitario ha sido un jugador muy poco prolífico pero, en gran parte, por circunstancias ajenas a él. Tal como dijo Nick Saban en una entrevista en SiriusXM NFL Radio el ataque de Alabama sólo estaba dedicado a un arma ofensiva y nunca fue él. Por eso, cuando vemos tape de la primera ronda de los Bucs nos damos cuenta de que muy pocas veces sale a recibir por delante de la línea de scrimmage. Algo realmente frustrante con el potencial que tiene. Bloqueos, screens, alguna que otra ruta y más bloqueos. Pero cuando hace algo, siempre lo hace bien y notas que en un ataque más variado se hubiese puesto las botas. Su actuación en ambos Championship Games, la Senior Bowl y en la Combine puso, aun más, en órbita a Howard y acabó esos últimos eventos como jugador top-10 del Draft.

No es un producto acabado, ni mucho menos. Tiene aspectos por pulir. Pero tiene unas manos muy seguras. Sólo le han registrado tres drops en los últimos dos años y ajusta de manera excelente la ruta para atrapar los pases. Además, tiene una explosividad fuera de lo normal para su tamaño. Y ha demostrado una técnica de bloqueo más que decente. De hecho, en el partido contra Texas A&M se encarga en numerosas ocasiones del primer pick general Myles Garrett y sale airoso en la mayoría de encuentros.

El tight end, aspecto importante, no ha registrado actividad conflictiva en Alabama. Sin arrestos, ni altercados. Además, ha sido elegido capitán en numerosas ocasiones y, según la página oficial de los Bucs, ha dedicado gran parte de su tiempo libre a la beneficencia. Incluso fue elegido para el SEC’s All-Community Service Team.

Dirk Koetter -y nosotros- debe estar ansioso por utilizar su nueva arma en un sistema ofensivo de verdad. El head coach de Idaho utiliza en muchas ocasiones formaciones con dos e incluso tres tight end y tras la baja del papanatas de Austin Seferian-Jenkins, Koetter perdió esa identidad. A medida que fue avanzando la temporada se tuvo que apoyar más en hombres como Adam Humphries. Ahora con O.J. Howard y Cameron Brate veremos de nuevo esa marca Jameis-friendly donde el QB arriesga menos y que puede ser una pesadilla para los linebacker y safety rivales.

Además, seguidores de Bucs, ¿no estábais hartos ya de sufrir a Jeremy Shockey, Tony Gonzalez, Jimmy Graham y Greg Olsen? Ahora que sufra el resto de la división.

Grado: A+

SEGUNDA RONDA #50: JUSTIN EVANS – S – TEXAS A&M

Fotografía de buccaneers.com

EstadísticasPartido vs. Tenneessee

Toda la paciencia, cordura y bienestar que demostraron los Bucs en primera ronda esperando a que el regalo cayese en sus manos, se vino abajo en el segundo día del Draft. De forma dramática.

Horas antes de que iniciase la segunda jornada, el mass-media rumoreaba sobre un posible trade up de los de Florida. Dalvin Cook y Budda Baker seguían ahí. Dos jugadores que podían aportar inmediatamente a sus respectivas unidades, dando un salto de calidad evidente. Pero, finalmente, no fue así.

Los Bucs veían como los safety, su principal necesidad, iban saliendo a una velocidad endiablada. A los tres de primera ronda se sumaron rápidamente Budda Baker, Marcus Maye y Marcus Williams. Tampoco figuraba elegible Dalvin Cook, ni Joe Mixon. Y a Jason Licht le entró el miedo. Tanto que tuvo que decidir entre Justin Evans u Obi Melifonwu.

El resultado ya lo sabemos.

Justin Evans es un jugador de highlights. De esos que ves en Youtube y dices «¡FUAAA!» pero que cuando empiezas analizarlo más detenidamente te sale un sarpullido y varias enfermedades venéreas -disculpen, no lo puedo remediar-. ¿Qué queréis, lo bueno o lo malo antes? Vale, va. Siempre optimistas. Como puntos positivos, Evans reconoce extraordinariamente bien las jugadas. Cuando identifica la carrera tarda muy poco en bajar a la caja. Es rapidísimo. Además, la cobertura es uno de sus puntos fuertes. Nuestros amigos de Pro Football Focus dicen que es el tercer mejor defensive back en cobertura de la FBS y no voy a ser yo quien diga lo contrario. A parte de todo esto, aporta en equipos especiales. En su año senior ha retornado los kickoffs promediando casi 30 yardas por retorno. Y lo mejor de todo, es un hard-hitter

…cuando atina.

Malos ángulos, pasado de revoluciones, buscando el golpe vistoso… Justin Evans es una calamidad tras identificar la carrera o placando en campo abierto. Es un jugador muy inseguro en el placaje y no puedes permitir eso siendo safety. Suma la friolera cifra de 38 placajes fallados en dos años. Aunque la gente lo vea como titular desde el día 1, hasta que no solucione esos problemas, tengo dudas -espero que fundadas- de su titularidad en la secundaria de Bucs.

Pero bueno, como se suele decir «Si lo ha elegido Licht será por algo».

Grado: C

TERCERA RONDA #84: CHRIS GODWIN – WR – PENN STATE

Fotografía de exploreclarion.com

EstadísticasPerfil de MockAllPartido vs. USC

Con el disgusto de la segunda ronda, los aficionados esperaban que Jason Licht y su equipo hicieran una de las suyas. En dos de tres Drafts pasados el general manager dio su selección de tercera ronda para subir a por un jugador de segunda. ¿Quien podía ser? ¿Alvin Kamara quizá? Pero tampoco, los Bucs decidieron permanecer en su selección y les llegó una pequeña joya.

Chris Godwin es un gran proyecto para jugar de receptor exterior. El dato que vamos a encontrar hasta en la sopa cuando los medios de la bahía hagan referencia a Godwin es el de los contested catches. Recepciones con el defensive back encimando. El producto de Penn St tiene el mejor dato de los últimos dos años con un 85’7% y cuando ves tape puedes imaginar a Godwin recibiendo cualquier melón de Jameis Winston. Es un jugador muy físico, sus rutas y bloqueos son buenos pero le cuesta un mundo crear separación con el cornerback. Pese a que en la Combine puso un gran 4.42 corriendo las 40 yardas el casco y la coraza o su técnica de release le hacen parecer un jugador mucho más lento.

Así, Chris Godwin viene a reforzar el fondo de armario de los Buccaneers. Dirk Koetter no quiere ni pensar en una lesión de Mike Evans o Desean Jackson y volver a las andadas del pasado año. Con Godwin, si progresa adecuadamente, ganas un valor exterior seguro.

Grado: B

TERCERA RONDA #107: KENDELL BECKWITH – LB – LSU (vía New York Jets)

Fotografía de lastwordonsports.com

EstadísticasPartido vs. Wisconsin

Trade – Bucs envía #125 y #204 por #107 de Jets

Y cuando estaba todo el pescado vendido en la segunda jornada del Draft, Jason Licht hizo una de las suyas. Subir. Subir como un loco a por el jugador que le encanta. No importa por cuanto, ni como. El elegido no fue un running back como todos pensábamos. Fue el linebacker Kendell Beckwith, antiguo compañero de Kwon Alexander.

Espera, espera. Sí, los Bucs tienen un agujero en el SAM. Lo sabemos. ¿Pero ya no estás conforme con Devante Bond? Un rookie que se ha pasado la temporada lesionado y no ha podido demostrar nada. ¿Hace falta subir a por un jugador que va a estar en el campo un 30% de los snaps? -creo que este argumento lo hemos utilizado antes…-. Pues Jason Licht piensa que sí.

Kendell Beckwith es el típico linebacker físico que se solía llevar en la NFL. Por lo menos en apariencia. Es un «Meh» en todo y bueno en nada. Y, sinceramente, viendo su tape solo destaca su poca agresividad pese a su potencia física. Espera a que la jugada se desarrolle y venga hacía él. Para más inri, su técnica de placaje es similar a la de Justin Evans. Así que alguien se va a hartar a enseñar fundamentos en Tampa Bay.

Por si esto fuera poco, Beckwith se partió el ACL en su última temporada en el partido contra Florida. Diversos rumores apuntan a que podría no debutar con los Bucs hasta bien entrada la temporada.

Cuando esté sano puede ser el SAM titular pero, la verdad, es una selección que me deja muy frío. Espero que el tiempo me quite la razón.

Grado: C-

QUINTA RONDA #162: JEREMY MCNICHOLS – RB – BOISE STATE

Fotografía de buccaneers.com

EstadísticasPartido vs. UNLV

Tuvimos que esperar a bien entrada la tercera jornada del Draft para ver quien sería la nueva incorporación al backfield de los Buccaneers. Todos estábamos esperando refuerzos en esta posición en las primeras rondas del Draft pero parece que Jason Licht y Dirk Koetter han visto a un Doug Martin renovado, con la mentalidad necesaria para volver a ser el de antes. Puede que este sea el motivo por el cual los Bucs no fueran antes a por RB o, simplemente, porque nadie de su agrado se puso a tiro a partir de segunda ronda. Sólo el tiempo lo dirá.

Tras ver como Marlon Mack, Kareem Hunt y Jamaal Williams salían en las rondas anteriores, los Bucs optaron por Jeremy McNichols, prolífico running back de Boise State. Mi primer pensamiento fue «Este es el de los fumbles» y, efectivamente, es él. Nueve entregas de balón en dos años es un problema de los gordos pero que, afortunadamente, tiene remedio.

Su parecido a Doug Martin es remarcable. Corredor bajito, potente, sin una velocidad punta excelente y de Boise State. Es un jugador paciente con la línea ofensiva y siempre hace lo posible para que la carrera no resulte en yardas negativas. Puede cambiar la dirección de la carrera con facilidad y es un running back que baja los hombros y es duro de placar. Además, uno de sus aspectos más peligrosos es el juego de pase. Pro Football Focus le ha listado únicamente dos drops en su carrera. Impresionante considerando que tiene 101 recepciones.

Actualmente arrastra una lesión de hombros de la cual se va a operar.

Por lo tanto, si ‘McWeapon’, como le apodan en Boise, soluciona sus evidentes problemas de fumbles puede ser un running back rotativo muy peligroso. No sé si provocará el final de Doug Martin en la bahía pero los Bucs están en una situación excelente con Charles Sims, Jacquizz Rodgers, Peyton Barber, Doug Martin y el rookie. Que gane el mejor.

Grado: B+

SÉPTIMA RONDA #218: STEVIE TU’IKOLOVATU – NT – USC (vía Miami Dolphins)

Fotografía de usc.edu

EstadísticasSelección

Trade – Bucs mandan séptima ronda de 2018 y #237 por #218 de Miami Dolphins

Estas últimas rondas son una auténtica lotería. Pero los Bucs no quisieron dejar pasar Stevie Tu’ikolovatu, una auténtica mole, que jugó toda su carrera en Utah y su último año lo dedicó en USC. No es normal subir en séptima ronda a por un jugador. Como tampoco es normal en los rookies cumplir 26 años en breve. Pero es lo que tienen los mormones. Este grandullón es un run-stopper de cuidado pero sin mayores pretensiones. Luchará por hacer el roster contra Sealver Siliga aunque ofrece una versión nula de pass-rush.

Además de ser un infierno para escribir y pronunciar. Well played, Licht.

Grado: C+

Conclusiones generales: Jason Licht ha firmado el Draft más raro desde que entró en los Buccaneers. La selección de O.J. Howard puede ser recordada como gran robo pero noto que, a partir de aquí, los Bucs se movieron de una forma un tanto peculiar. Como he dicho al principio, los equipos tiene mucha más información que nosotros sobre el estado del equipo y los jugadores que quieren ser profesionales pero hay ciertos picks que me dejan bastante frío.

Por otra parte, las elecciones defensivas tienen fallos de fundamentos básicos y dudo que haya un impacto inmediato. Tanto Justin Evans como Kendell Beckwith carecen de técnica de placaje y cuesta verlos como titulares desde el día 1 en posiciones que requieren activos. Jeremy McNichols y Chris Godwin son, para mí, dos jugadores que en próximos años pueden funcionar muy bien.

El mensaje general es claro: Licht está rodeando a Jameis Winston de múltiples armas para que el ataque sea mucho más veloz y dinámico. Pero creo que se olvida de algo. Y ese algo se llama línea ofensiva. Desde que Dirk Koetter dijera antes de la Agencia Libre que están contentos con esa unidad, los aficionados vimos que no llegarían refuerzos. No nos hemos equivocado. Mal le vale a Donovan Smith, Demar Dotson, J.R. Sweezy y compañía estar a la altura. Todo este esfuerzo puede ser en vano.

Por Dani Galiana @dgaliana – Colaborador de ‘Cañones y Football’

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