Bengals, unos Rams de «marca blanca»

Vivimos en una sociedad en lo que todo aquello que tiene medianamente éxito se copia. Desde las falsificaciones de los manteros, al plagio de ritmos musicales de moda, si un producto adquiere notoriedad, no tarda en ser imitado. La NFL no es ajena a este hecho. Siempre se ha dicho de ella que es una “copycat league”. Si una jugada, una formación, o incluso la constitución física de algunos jugadores, triunfa en un equipo, al instante este modelo es copiado por los demás. La tendencia actual parece ser simular el auge cosechado por Los Angeles Rams, mediante la contratación de entrenadores ligados a su head-coach McVay. Ya sea por afinidad ideológica (Kingsbury, en Arizona) o coincidencia laboral (LaFleur, en Green Bay).

Este camino han seguido los Cincinnati Bengals con la adquisición de Zac Taylor, ex-entrenador de quarterbacks de Rams. El elegido combina los dos factores fundamentales de la moda: juventud y proximidad al genio McVay. Sin embargo, un análisis un poco más profundo, nos demostrará que dicha imitación no es más que una burda caricatura del original. Una tosca marca blanca de un artículo de prestigio.

 

Zac Taylor tendrá una complicada labor para intentar repetir el éxito de los Rams en Cincinnati (foto: Albert Cesare / The Enquirer)

 

“No lo sé Rick, parece falso»

Cuando McVay aterriza en Los Angeles, la directiva ficha al día siguiente al reconocido “gurú” defensivo Wade Phillips. Así, la prometedora mente ofensiva podrá centrase en el ataque dejando la defensa en inmejorables manos. Cuando el igualmente inexperto en tareas defensivas Taylor es contratado en Cincinnati, la franquicia tarda más de dos semanas, y varios intentos fallidos, en traerle un coordinador defensivo. Deseándole toda la suerte a Anarumo, nunca en sus 30 años entrenando en diferentes categorías había desempeñado una función de tan alta responsabilidad.

 

Ya empezamos a ver cómo, desde la contratación de ayudantes, empieza a fallar el modelo. La versión clonada comienza a separarse del patrón. Este hecho se hace aún más evidente en la contratación de jugadores. A McVay le fichan a Withworth, un left-tackle de Pro-Bowl. A Taylor le renuevan a Hart, el peor right-tackle de 2018. Los Rams fichan al WR Woods y hacen un traspaso para traer al WR Watkins. Los Bengals, al DE Wynn y al CB Webb, jugadores de segunda fila y equipos especiales.

 

La simulación se limita al factor estético. Chapa y pintura, pero el mismo motor. La franquicia no hace una apuesta decidida, sino un simple lavado de imagen. Con estos mimbres, cualquier posibilidad de Taylor de emular a su mentor McVay se vuelve milagrosa. El anunciado “New Dey” sigue siendo el “Same Day”.

 

“Tranqui, con un poco de maquillaje, nadie notará nada”

Sin embargo, no siempre las copias son necesariamente peores que el original del que proceden. Todos hemos visto películas mejoradas en su remake, o escuchado canciones superadas por una versión actualizada. Incluso la burda restauración del Ecce Homo de Borja adquirió más notoriedad que el original. Semejante dilema afronta Taylor: dignificar el sucedáneo de los Rams con los elementos a su disposición. A este cometido se ha dedicado durante la pretemporada: conseguir que cuando llegue Septiembre, nos encuentre con la lección aprendida.

 

El año que despedimos al actor Rutger Hauer, el replicante por antonomasia, los jugadores de Cincinnati deberán emular a sus análogos angelinos. Mixon tendrá que transformarse en Gurley. Atkins en Donald. Dalton en… no, Dalton no engañaría a nadie disfrazado de Goff. Por esta razón, Taylor está implantando un sistema ofensivo muy sencillo y fácil de interpretar por su quarterback. Para contrarrestar una débil línea ofensiva, acelerar la ejecución del pase. Para camuflar la falta de brazo, pases cortos y seguros.

 

Un buen entrenador no es quien diseña un sistema magistral, sino quien mejor se adapta a lo que tiene. Si Bengals tiene más profundidad en la posición de tight-end, usar más personal 12 que 11. De destacar algún novato, darle la oportunidad de demostrar su buen estado de forma y no recluirle en el banquillo. Si la defensa tiene lagunas, evitar ser temerarios en cada acción. Aceptar doblarse, pero nunca romperse.

 

Tampoco nadie apostaba por los Rams en 2017

Esta campaña que en breve comienza, los Bengals no aspiran a ser más que la “marca blanca” de los Rams. Pero no por esto debemos minusvalorarles. En el fondo, ¡quién no ha presumido de unas gafas de sol “Rabyan” compradas en un mercadillo, o disfrutado de una pizza “hacendado” del Mercadona! Hay incluso entrenadores de futbol que se han hecho legendarios con la utilización del “falso 9”. Muchas veces, una imitación “da el pego” de manera sorprendente, aun sin ser una reproducción fidedigna de su modelo. Que nadie se fie de los Bengals. Sus colmillos y garras son bien reales.

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