El Draft NFL 2026 de los Chicago Bears: menos ruido, más identidad

El Draft de la NFL llega siempre con una pregunta previa. ¿Qué necesita este equipo? En el caso de los Chicago Bears, por encima de todo, la respuesta parecía obvia para cualquiera que hubiera visto la temporada pasada: presión al quarterback rival. Fué un problema visible, constante, y la clase del draft de 2026 tenía fondo suficiente para atacarlo. El General Manager Ryan Poles y el staff decidió no hacerlo. Al menos no directamente.

Antes de entrar en el draft en sí, conviene entender el contexto. Los Bears llegaron al mes de Abril con agujeros importantes. El más doloroso, para mí, fue el retiro inesperado del center Drew Dalman, pieza clave en el juego de carrera que Ben Johnson tiene grabado en su ADN como entrenador. En menor medida, en ataque las salidas de los receptores DJ Moore y Olamide Zaccheaus, pero en defensa se produjo la salida de un gran volumen de jugadores. Cuatro safeties, dos de ellos titulares como Kevin Byard y Jaquan Brisker, y jugadores con peso en el vestuario como Tremaine Edmunds.  El equipo que se quedó a las puertas de las Finales de Conferencia de los playoffs de la temporada pasada, tenía que reconstruir piezas importantes en cuestión de meses.

Con eso sobre la mesa, así quedó el draft de los Chicago Bears.

 

 

Las selecciones: el por qué de cada pick

 

Dillon Thieneman, Safety, Oregon (1ª ronda, pick 25)

Esta es la selección del draft. Sin duda. Top 2 de safeties en toda la clase, y cayó hasta el puesto 25 para sorpresa de prácticamente todo el mundo. Los Bears tenían una necesidad urgente tras quedarse viudo en dicha posición y consiguieron al mejor disponible a un precio por debajo de su valor real. Thieneman llega con calificaciones superiores a 89.0 en Pro Football Focus en varias temporadas universitarias, con capacidad para cubrir, defender contra la carrera y aportar atletismo de primer nivel. Es un jugador muy completo que le da versatilidad real a la defensa de Dennis Allen. Titular desde el día uno, sin discusión.

 

Logan Jones, Center, Iowa (2ª ronda, pick 57)

Con Dalman retirado, los Bears cubrieron la posición con Garrett Bradbury, procedente de New England Patriots, en la agencia libre como parche. Jones llega a competirle el puesto. Siempre es sorprendente la elección de un center en segunda ronda pero, como decía antes, esta posición tiene un valor añadido en el esquema de Ben Johnson. Lo más probable es que Bradbury, por experiencia, arranque como titular, pero Jones tiene todo para pelear el puesto. Una apuesta a medio plazo que tiene mucho sentido.

 

Sam Roush, Tight End, Stanford  (3ª ronda, pick 69)

La selección más reveladora del draft. A primera vista sorprende, porque los Bears ya cuentan con un dúo de élite en la posición: Colston Loveland y Cole Kmet. Pero Roush no llega a reemplazar a nadie todavía. Llega para darle a Ben Johnson lo que quiere: un Tight End «Y» completo, capaz de bloquear en la línea y recibir. Su selección deja claro que la formación «13 personnel» —un running back, un wide receiver y tres tight ends— va a ser protagonista en el ataque de Chicago. Con Kmet, Loveland y Roush, se puede esperar que el juego de carrera siga siendo protagonista en el playbook de Ben. El contexto táctico lo explica todo.

 

Zavion Thomas, Wide Receiver, LSU  (3ª ronda, pick 89)

El cuerpo de receptores se quedó algo huérfano con las salidas de DJ Moore y Olamide Zaccheaus. Con Rome Odunze adquiriendo el rol de WR1, Luther Burden III el de WR2 y Jahdae Walker el de WR3, su labor queda relegada a un papel muy secundario. La curva de aprendizaje será evidente. Su rol más inmediato podrá ser como retornador en equipos especiales. 

 

Malik Muhammad, Cornerback, Texas  (4ª ronda, pick 124)

La intención es clara: crear competencia en la posición exterior, donde Tyrique Stevenson tuvo un año para olvidar y Kyler Gordon apenas jugó 4 partidos la temporada pasada por numerosas lesiones. Muhammad llega con intensidad, con potencial para tener presencia en el esquema de Allen y con muchas opciones reales de ganarse un puesto. No es una apuesta, es una presión directa sobre ambos jugadores que vienen dejando dudas.

 

Keyshaun Elliott, Linebacker, Arizona State  (5ª ronda, pick 166)

Una de las gangas del draft según muchos especialistas. Dane Brugler de The Athletic lo tenía entre sus 100 mejores talentos y los Bears lo consiguieron 66 selecciones después. No es un atleta excelso, pero es sólido contra la carrera, efectivo en el blitz y duro en el contacto. El volumen de linebackers es amplio pero un perfil de su estilo, debería tener hueco en el esquema de rotación de Dennis Allen.

 

Jordan van den Berg, Defensive Tackle, Georgia Tech  (6ª ronda, pick 213)

El único jugador de línea defensiva de todo el draft. Llega desde Georgia Tech con buenas calificaciones contra la carrera y la velocidad necesaria para perseguir a los corredores. Muchos insiders de Chicago se han sorprendido de su buen impacto en los primeros entrenamientos. Veremos cómo evoluciona pero es una selección que tiene más sentido del que aparenta si uno entiende la filosofía defensiva que Allen está construyendo.

 

Todos los picks del Draft de los Chicago Bears en el Rookie Minicamp / Fuente: Web Oficial Chicago Bears

¿Qué nos dice todo esto?

En defensa, todo el mundo podía esperar la elección de un perfil que pudiese incrementar la presión al quarterback rival, tan necesaria en el equipo, como un Defensive End. Pero hay una lógica detrás que el propio Coordinador Defensivo, Dennis Allen, ayuda a entender: antes de presionar al quarterback rival, hay que ser, también, capaz de frenar la carrera. Y los Bears no lo eran. Sus 134.5 yardas permitidas por partido fueron la séptima peor marca de la NFL la temporada pasada. Las selecciones de Thieneman, Elliott y Van den Berg apuntan exactamente ahí. Las inversiones en agencia libre en tackles defensivos y linebackers también. Se entiende la importancia de la presión al quarterback rival pero, por ahora, se prioriza detener el juego de carrera.

En ataque, la elección en tercera ronda del Tight End Sam Roush, anticipa una idea de juego muy clara. Ben Johnson va a apostar fuerte por el «13 personnel» con los Tight Ends Kmet, Loveland y Roush. Un juego de carrera que ya fue el tercero mejor de la NFL la temporada pasada y que con esa línea de jugadores puede llegar a ser una pesadilla para cualquier defensa. Y si el juego terrestre funciona, Caleb Williams tendrá más espacio, más tiempo y menos responsabilidad sobre sus hombros.

Porque en el fondo, todo seguirá dependiendo del nivel de Caleb. La pasada temporada en su primer año con Ben Johnson al mando, sus 3.942 yardas, 27 touchdowns y 7 interceptaciones, son números que invitan al optimismo. El siguiente paso está por llegar, y si lo da, los Bears serán muy difíciles de parar en la NFC Norte.

La offseason ha dejado a un equipo con bajas importantes pero con la llegada de jugadores que dejan entrever un estilo de juego que empieza a definirse cada vez más. La temporada pasada debe ser el aliciente para confiar ciegamente en el proyecto de la franquicia. Un proyecto, que no se le olvide a nadie, que sigue en proceso de crecimiento.

 

Iván López | @ivanlpnfl