La llegada de la primavera siempre anuncia el advenimiento de las finales nacionales de fútbol americano y, en concreto, este fin de semana hemos podido disfrutar no de una sino de dos. El tackle masculino se daba cita en el Estadio Municipal de Badalona para celebrar la XXXII edición de la Spanish Bowl con la repetición del match del año anterior, los dos mejores equipos del país: Las Rozas Black Demons y Badalona Dracs. Los roceños habían ganado los tres títulos anteriores mientras que los badaloneses soñaban con volver a campeonar, algo que no ocurría desde 2021. No obstante, Dracs aún son el equipo con más títulos y más finales disputadas. El ambiente en el estadio era de gala, buena afluencia de espectadores, animación, colorido y mucho, mucho ruido durante todo el encuentro y fuegos artificiales al acabar el mismo.
Demons mostró su superioridad desde el inicio.
Las Rozas Black Demons dispuso del primer drive y enseguida dejó claro cuál era el plan del partido: correr, correr y correr hasta someter a la defensiva rival y desquiciarla de tal manera que cortocircuitara. Quizás, la defensiva de Dracs jugó un partido digno, Felix N’twa, el defensive tackle de Dracs, salió victorioso de algunas batallas y Kim Vilahur jugó posiblemente el partido de su vida, pero no fue suficiente y en la retina no quedará ese recuerdo. En la retina solo quedará la imagen del corredor Daniel Romero superando las trincheras rivales bien escoltado por un gigantón yankee: Brandon Edward Unangst. Lo cierto es que las líneas ganan campeonatos y la de Black Demons ganó la final.

Los roceños anotaron en su primer drive y demostraron que, incluso, cuando Dracs era capaz de fajarse y parar la carrera con esfuerzos titánicos, aún en esos momentos, Black Demons tenía más recursos. Diego Lliteras jugaba su primera final como quarterback de Demons y lo cierto es que hizo un gran partido. Sobrio, sin errores, pero capaz de salir con las piernas de situaciones difíciles y de poner balones fáciles en la zona intermedia para mover las cadenas, Lliteras se convirtió en el complemento perfecto de Daniel Romero y su línea ofensiva.
Enfrente, Dracs consiguió hacer un primer drive muy digno pero frenado en la zona roja. Los de Badalona intentaron un gol de campo por medio de David Granell, pero sin éxito. Dracs ha estado toda la temporada con kickers improvisados y muy poco éxito en estas jugadas y en la final su suerte no cambió.
El partido pronto se rompió en favor de los rifeños, 14-0, con una anotación de carrera de Daniel Romero y Dracs comenzó a sufrir. Pol Singleton fue interceptado por Julio Aguado en un pase mal dirigido y los roceños volvieron a anotar en una formación Wildcat y la carrera del de siempre: Daniel Romero ‘Charger’. 21-0.
La final parecía puro trámite por lo holgado del marcador, pero especialmente por la superioridad de Demons. No obstante, Badalona sacó casta.
Badalona Dracs buscó en todo momento ‘volver’ al encuentro.
En un drive final antes del descanso, Dracs consiguió carreras prolíficas de Jashaun Foster y Pol Singleton se sacó la espina y condujo a su equipo hasta las “diagonales”. Badalona recortaba distancias y aún había final.

El partido se reanudó con la misma tónica del incio: Dracs incapaz de culminar sus ataques y Las Rozas volviendo a poner puntos mediante el inapelable juego de carrera de ‘Charger’. 27-7. Sin embargo, antes de entrar en el último cuarto un último rayo de esperanza iluminó el Municipal de Badalona cuando Pol Singleton, en una jugada rota encontró a Eloi Soler y el receptor de Dracs corrió solo hasta la zona de anotación. 27-13. La grada gritaba: – ¡Sí se puede! Y aún restaban quince minutos para la esperanza o para el sufrimiento, según quién explique la historia.
Lo cierto es que en lo que restaba de partido hubo muchas emociones, pero poco football, errores, aciertos, tensión, … Aun así, el partido terminó con Dracs a la desesperada, pero con más ilusión que talento y su sueño de remontada fue solo una quimera.
A la postre, cuarta victoria consecutiva de Black Demons que va camino de igualar aquellas cinco de Dracs y que, hoy por hoy, son un equipo de leyenda y el rival por batir.
La final femenina no tuvo tanto glamur como la masculina, pero tuvo mucho más football.
En un escenario más sobrio, el CampOval de Picanya (Valencia), se enfrentaron Barberà Rookies y Valencia Firebats. Una final inédita desde el 2019, año en el que las valencianas vencieron a las catalanas.
Esta era la segunda final para las jugadoras de Manu Ibañez, pero las de Roger Montolio las han jugado ¡todas! El conjunto de Barberà del Vallès jugaba su decimosexta final. Y en las anteriores, las de la escuadra barbarense, consiguieron coronarse en diez de ellas.
Por todo lo dicho, Rookies eran las favoritas, pero Firebats un rival más que digno para hacerlas frente.
El partido fue de una intensidad extrema, una igualdad absoluta, un juego espectacular y tensión y emoción hasta el último instante. Todas las finales deberían ser así. De hecho, el domingo se debería haber entregado dos Copas porque todas fueron campeonas.
No hay que olvidar que España es la vigente campeona de Europa de tackle femenino y ha quedado claro el porqué.
Firebats golpeó primero.
Un touchdown había encajado Rookies esta temporada, de hecho contra Firebats, y una jugada necesitó Dolores Nsue, ‘Mya’ Nsue, para adelantar a Valencia tras esquivar un placaje, correr todo el campo y entrar en la endzone. No obstante, Rookies empató en el siguiente drive. El partido se iba a pelear sin cuartel.
Sin embargo, las defensas empezaron a entrar en juego y fueron tan protagonistas como los ataques. Desde los banquillos se puso todo el talento disponible y pudimos disfrutar de un abanico de jugadas: revers, jep sweeps, flea flickers,.. toda la creatividad ofensiva para conseguir poner puntos en el electrónico.
Firebats y Rookies pelearon por cada yarda y cada down y a pesar del esfuerzo de las defensivas, ‘Mya’ Nsue consiguió volver a anotar, pero Sabrina Marqués respondió el golpe y el encuentro llegó al descanso con 13-13.

Segunda mitad y todo por jugar.
El partido llegó al descanso en su punto álgido, pero tras la reanudación, el cansancio, los golpes y la tensión elevaron la apuesta a nivel épico. Las líneas peleaban con vigor y los bloqueos se disputaban con toda el alma. Firebats paraba los envites de Elena Leiva y Sabrina Marqués y Rookies no era capaz de completar sus drives gracias al titánico esfuerzo de las valencianas, a destacar: Natasha Ceballos, Mya Nsue y Nicole Salazar.
Sin embargo, un pase profundo de Natalia Álvarez sí que llegó a su receptora, Paula Martínez, y Valencia cobró ventaja.
Rookies estaba en un momento complicado, las favoritas estaban sufriendo y lo más grave: perdiendo jugadoras. Sabrina Marqués y Elena Leiva tuvieron que abandonar el terreno de juego y las catalanas estaban en un momento complicado, pero Alba Izquierdo consiguió el empate 19-19.
El partido estaba en su recta final pero la posesión era de Valencia y Rookies debía defender y vaya si defendió. Patrícia Mexide consiguió tacklear a Mya Nsue y Allison Rodríguez ‘Susu’ deflectar un pase a la endzone. Final del partido.

Todo se decidió en la prórroga.
Las grandes gestas nacen de pequeños detalles y los pequeños detalles deciden grandes gestas y así fue en Picanya. Firebats disponía del primer ataque del tiempo extra y ‘Mya’ Nsue entró como una centella por el centro y consiguió horadar la línea rival, pero el balón se escurrió de sus manos y quedó suelto. En esa fracción de segundo cualquier jugadora pudo embolsarlo y hacerlo suyo, y la fortuna quiso que esa jugadora fuera de la escuadra barbarense. Firebats había perdido su ataque y estaba a merced de su rival.
No obstante, las locales no estaban dispuestas a dar su brazo a torcer y forzaron hasta dos terceros downs que, finalmente, fueron insuficientes cuando la referee señaló una interferencia de pase y dejó a Rookies en una óptima situación de ganar el partido. Valencia siguió luchando, pero un pase de la veterana Mónica Rafecas a Alba Izquierdo supuso la anotación de la vitoria. Barberà Rookies volvía a recuperar su cetro, tres años después de su última victoria las sempiternas favoritas volvían a ser campeonas. Cualquiera pudo ganar, al final, ganó Rookies pero honor a Firebats por ese partido, honor a todas por regalarnos esa final.
Billie Donarly | @Donarly74