Acabó la pretemporada de los Cowboys con una victoria ante Atlanta que saneó la patética imagen del partido anterior contra los Ravens pero que deja aún, en el horizonte de la temporada regular, muchas inquietudes, dudas e incertidumbres. Dallas
Los Cowboys han orientado su pretemporada, fundamentalmente, a ver qué potencialidades había entre sus suplentes y eso les ayudará a cerrar el roster con la diligencia debida, pero lo visto en el emparrillado en estas tres semanas no sirve para saber dónde se sitúa Dallas esta temporada.
Dallas se movió en la agencia libre y sumó muchos efectivos de perfil bajo a los que hay que añadir los picks del draft, los jugadores undrafteds y las incorporaciones de última hora. En total Dallas ha sumado 91 efectivos y obviamente 20 o 25 serán cortados en breve a pesar de haber disputado muchos snaps.
Dallas no ha hecho jugar a ninguno de sus titulares
De hecho, en el sentido contrario, Dallas ha dejado en la banqueta a una veintena de titulares que ni siquiera han pisado el campo en ninguno de los tres partidos de esta pretemporada.
En el fondo, todo es una cuestión de prioridades. Quizás, Schottenheimer debería haber sido más audaz ya que, aunque no hay excesivas incorporaciones de relumbrón en el equipo, lo que sí es nuevo es el staff. Prácticamente todo entero. Por ello, quizás habría estado bien, como han hecho otros equipos, entrenar los nuevos fundamentos bajo fuego real y convertirlos rápidamente en automatismos.
Los Cowboys viajarán en menos de catorce días a Filadelfia donde debutarán contra los vigentes campeones y donde, salvo mayúscula sorpresa, recibirán su primera derrota, pero podrán sopesar si su roster está más cerca de Washington o más cerca de Nueva York.

El partido contra los Falcons ha sido un bálsamo esperanzador porque nos ha permitido ver una línea ofensiva que, aunque debe trabajar más en la protección de pase, parece que está mejorando en el juego de carrera. Dallas tendrá que afinar la puntería y elegir con tino qué jugadores acompañarán a Javonte Williams en el backfield porque si Dallas no puede correr, sin duda, sufrirá contra rivales fuertes.
También en el ataque, Dallas ha ratificado que tiene una excelsa y talentosa camada de receptores. A los Lamb, Pickens, Tolbert y Turpin hay que sumar los Flournoy, Brooks y Mingo que han mostrado buenas capacidades para pelear por ser el WR3 del equipo.
En lo positivo, hay que destacar, sin duda, a Brandon Aubrey y Bryan Anger. Ambos en el top 3 de sus respectivas posiciones. Muchas veces se subestima la importancia de los equipos especiales, pero Aubrey convirtió esta pretemporada un field goal de 64 yardas y será una de las amenazas anotadoras de los boys.

Los puntos débiles de los boys
Si analizamos la defensiva texana, lo más evidente es que Dallas tiene más voluntad que talento. Supuestamente, Kneeland, Ezeiruaku, Fowler y, obviamente, Micah Parsons, llegado el momento, son talentosos edges rushers pero por dentro, en el centro, Dallas tiene muy serios problemas. Mazi Smith no ha acabado de desarrollar lo que se espera de una primera ronda del draft de tercer año, Toia está muy verde y, por bien que lo haga, poco se puede esperar de Perrion Winfrey, un recién llegado de la UFL.
Es cierto que hemos visto buenas jugadas esta pretemporada pero, todas, de jugadores que difícilmente pasarán del practice squad.
En la secundaria Dallas depende de cómo de rápido pueda contar con Trevon Diggs y Shavon Revel Jr y de si las buenas sensaciones que ha dejado Kaiir Elam se confirman.
Aun así, la gran incógnita está en ver cómo se adapta una defensiva por naturaleza muy disruptiva al esquema de Matt Eberflus. Mike Zimmer quiso dar su impronta a la defensiva texana pero, al final, para que el equipo funcionase tuvo que adaptarse él a los planteamientos de su predecesor.
En teoría, Eberflus debería dotar de solidez a la línea de linebackers y aunque dispone de dignos jugadores la clave será encontrar un buen líder. Dan Quinn tuvo a Leighton Vander Esch y Zimmer a Eric Kendricks pero en el roster actual ni Liufau ni Kenneth Murray parecen destacar ni por su inteligencia ni por su disciplina.
En el front seven de Dallas, esta pretemporada, ha habido mucha distancia entre linieros y apoyadores lo que ha provocado desajustes para parar la carrera y muchas facilidades para los receptores contrarios en la zona media. Dallas ha tenido muchos problemas en estos partidos contra formaciones cerradas y pesadas con muchos tight ends y pocos receptores abiertos.
Dallas necesita, desde la semana 1, una línea capaz de generar presión y tres linebackers astutos, móviles y muy agresivos tras ella. Sobre el papel pinta bien, pero habrá que verlo.
Por último, resta por ver cuál será el uso de los safeties, en el pasado, muy acostumbrados al blitz y a ejercer como linebackers dejando todo el final del campo a los cornerbacks. En la pretemporada no hemos podido ver cuál será su función primordial porque los esquemas defensivos, principalmente cover 2, han sido muy simples ante ofensivas que tampoco planteaban ataques creativos ni lecturas complicadas.
La ausencia de un QB2 de garantías
Aunque lo hemos dejado para el final hay otro significativo lunar en la posición clave de este deporte. Los Cowboys se sintieron muy cómodos dejando marchar a Cooper Rush y Trey Lance y muy ilusionados con la adquisición de Joe Milton III, no obstante, el QB ha demostrado más potencialidades que realidades.
Milton es un quarterback joven, móvil y de buen brazo pero no está aún a la altura de ser un suplente de garantías. Milton sigue sin saber moverse en la bolsa de protección, tiene dificultades para encontrar a sus receptores, su puntería es pésima, es incapaz de hacer segundas y terceras lecturas,…
Si el año pasado, y hace tres, Dallas fue capaz de sacar partidos en ausencia de Prescott, esta temporada la salud de Dakota es clave para asegurar la funcionalidad de la franquicia.
Por todo lo dicho, en el fondo, la pretemporada no ha ayudado a dar seguridades ni muchas esperanzas a un equipo que tiene un staff debutante, nuevos esquemas defensivos y lagunas significativas en algunas posiciones.

…Y el affaire Micah Parsons
Además, Dallas se encuadra en una de las divisiones más potentes, tiene un calendario bastante complicado y, para más inri, tiene por resolver el futuro de uno de sus jugadores más talentosos; el hombre que por sí solo puede desequilibrar un partido. Evidentemente, hablamos de Micah Parsons. Su nuevo contrato está estancado y no parece que ninguna de las tres partes esté dispuesta a ceder porque las tres se sienten en la posición correcta y exigen un gesto del otro lado. Mal asunto.
Este año, ni siquiera Jerry Jones ha pronunciado en ningún momento la palabra mágica de cada temporada: “super bowl”. Este año, Dallas se mueve en el mundo de la oscuridad, las vacilaciones y las incertidumbres. Los Cowboys están en una encrucijada que los puede llevar a crecer o hundirlos en el ostracismo unos cuantos años.
Billie Donarly | @Donarly74