Una de las muchas incógnitas de los Cowboys de cara a la próxima temporada es su línea defensiva. Los vaqueros hicieron su trabajo renovando a Osa Odighizuwa antes de la agencia libre pero no se trata de un nose tackle genuino sino más bien un tackle de técnica 3. Además, a su lado, no hay ningún jugador élite.
Los Cowboys tienen fe en que la tercera temporada de Mazi Smith sea la de su despegue, pero nada hace apuntar en esa línea. Dallas no buscó ningún liniero defensivo hasta la séptima ronda del pasado draft cuando eligió a Jay Toia pero el ex de UCLA aún es un simple prospecto. Por ello, los vaqueros se movieron este verano por un destacado liniero de la UFL, Perrion Winfrey. De todas maneras, su paso por la NFL fue efímero y decepcionante.
En una situación así, la cabeza rememora aquellos linieros defensivos poderosos y dominantes que lucieron la estrella en el casco. De todos, el más grande fue Bob Lilly. Robert Lewis Lilly, más conocido como Bob Lilly, fue seguramente la estrella más radiante de los primeros Cowboys; aquellos que de manera fulgurante pasaron de ser un equipo periférico, de nueva creación, a una de las mayores potencias futbolísticas en menos de una década.
Bob Lilly nació en Olney (Texas), allá por el verano de de 1939. Apenas unas semanas antes de que Europa, primero, y el mundo, después, acabaran patas arriba a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de su origen texano, Lilly y su familia tuvieron que dejar su residencia en Throckmorton (Texas) y emigrar a Oregon, a Pendleton, como consecuencia de una grave sequía que imposibilitó la prosperidad de su familia, que se ganaba la vida en el campo. Por aquella época, Lilly estaba acabando la secundaria y ya destacaba como deportista en baloncesto y fútbol americano.

Sus inicios como deportista
No obstante, tras acabar el bachillerato, Bob Lilly aceptó una beca deportiva de TCU (Universidad Cristiana de Texas) y regresó a su tierra natal. Lilly tardó un par de temporadas en conseguir la titularidad, pero en su tercer año formó un tándem brutal en el tackle defensivo con Don Floy, otro texano que acabó jugando en la AFC, en los Oilers, y que consiguió dos campeonatos con la franquicia de Houston, además de varios premios individuales.
En los Cowboys, Lilly recibió el apodo de “Mr. Cowboy”. Un sobrenombre que nunca le gustó. Explica Lilly que fue Roger Staubach quien le puso el mote pero que él siempre se consideró uno más y que había otros jugadores determinantes en el equipo merecedores de ese título.
Con todo, si alguien merecía verdaderamente ese nombre, ese era Bob Lilly. Jugó 196 partidos consecutivos de temporada regular. El único partido de la NFL que se perdió en su carrera fue la derrota por el Campeonato de la NFC de 1973 contra los Minnesota Vikings debido a una lesión en la pierna. Cuando cualquier jugador pedía más dinero, Tex Schramm siempre respondía con la misma letanía: – «Bueno, no puedo pagarte más que a Lilly«. Y nadie jamás discutió esa cuestión.
Sin embargo, en la universidad, Bob Lilly era conocido como “el tigre Lilly”. En sus dos últimos años universitarios, Robert Lewis Lilly, fue elegido “All-American” y, durante sus años en el college, TCU conquistó la división en dos ocasiones. Por ello, en 1981, pocos años después de su retirada del mundo de la competición fue incluido en el Salón de la Fama del fútbol americano universitario.
La llegada de Lilly a los Cowboys
En 1961 los Dallas Cowboys no disponían de elección de primera ronda del draft ya que la habían intercambiado con los Redskins a cambio del mariscal de campo Eddie LeBaron. Los Cowboys ya tenían un quarterback cuando intercambiaron su primera elección por LeBaron: Don Meredith. Meredith llegó a los Cowboys antes siquiera de que Dallas existiera como franquicia, pero su falta de experiencia profesional llevó a los vaqueros a negociar por LeBaron, con la idea de ir fogueando a Meredith pero sin perder competitividad.
LeBaron era un héroe de la guerra de Corea que había jugado siete temporadas en Washington y, a pesar de su baja estatura, 170 cm, se desempeñaba bastante bien. Tras dos temporadas como titular, finalmente, le cedió el testigo a Meredith, pero volvamos a la elección de Bob Lilly.
Los Cowboys tuvieron que intercambiar su selección de primera ronda del draft de 1962, junto con el tackle ofensivo Paul Dickson, a cambio de la elección de primera ronda del draft de los Cleveland Browns (la 13ª elección general) de 1961. De esta manera, Bob Lilly se convirtió en la primera elección del draft en la historia de los Cowboys. Gran elección.
Bob Lilly: el liniero que forjó la defensa “Doomsday” de los Cowboys
Lilly comenzó su carrera como ala defensiva, pero, a mediados de 1963, Tom Landry lo cambió al tackle defensivo. Lilly se adaptó rápido y acabó convirtiéndose en la figura clave de una defensiva conocida como The Doomsday Defense, la «Defensa del Juicio Final». Una defensiva dominante e imperial que llevó a los Cowboys a jugar seis partidos por el título de la NFL / NFC en un período de ocho años desde 1966 hasta 1973 y también a los Super Bowls V y VI.
En aquella rutilante defensiva destacaban los linebackers Chuck Howley (Hall of fame y Ring of honor) y Lee Roy Jordan (Ring of honor) y los defensive backs Mel Renfro (Hall of fame y Ring of honor), Herb Adderley (Hall of fame) y Cliff Harris (Hall of fame y Ring of honor) pero, por encima de todos, en la línea, destacaba Bob Lilly.

El HC de los Cowboys, Tom Landry, no era conocido por sus elogios ni tampoco se impresionaba fácilmente. Sin embargo, Lilly sí que impresionó a Landry. De él llegó a decir que: «Un hombre así aparece una vez en la vida. Es algo más que grandioso. Nadie es mejor que Bob Lilly«.
A Landry le gustaba, en el training camp, obligar a sus jugadores a correr una milla en un tiempo determinado. Obviamente había registros diferentes para cada posición, pero hasta que los jugadores no conseguían correr esa milla en el tiempo establecido por Landry correrían una milla cada día.
Sin embargo, Lilly, nunca, ni una sola vez en 14 temporadas, corrió esa milla más de una vez en cada campamento y no precisamente por tener un buen registro. Ante esa injusticia, un jugador indignado se lo recriminó a Landry. La respuesta no se hizo esperar: -«Si quieres que te traten como a Lilly, juega como él«.
Perfil bajo, alto impacto: Lilly y su dominio en la línea
Su mayor virtud era su habilidad para presionar al quarterback y su capacidad para abrirse paso entre los linieros ofensivos con una impresionante agilidad e instinto. Lilly tenía una postura distintiva, la llamada postura de cuatro puntos, ya que colocaba ambas manos en el césped en lugar de la habitual de una sola mano. De esta manera, Lilly generaba más fuerza al correr en línea recta. Bob Lilly quizás no era muy hábil corriendo una milla pero su agilidad y rapidez le ayudaron a anotar cuatro touchdowns defensivos en su carrera. El primero de ellos, tras correr 56 yardas después de una intercepción, mientras que los otros tres fueron recuperaciones de fumbles.
«Era una persona de aspecto normal. Realmente, cuando lo mirabas, no pensabas que este tipo era un jugador de fútbol americano«, dijo su ex compañero de equipo Dan Reeves. «Y, sin embargo, era el tipo más fuerte del equipo. Combinas esa fuerza con la rapidez que tenía, era imposible que la gente lo bloqueara uno a uno«. Lo que distinguía a Lilly de otros tackles defensivos era su agilidad a pesar de su altura y su fuerza. Su fuerza y dominio físico eran innatos: medía 1,96 m y pesaba 118 kg de fuerza bruta y eso sin levantar una pesa hasta su sexto año en la NFL.
Había muchos linieros rápidos pero con apenas 90 kg y otros, más contundentes, de 120 kg pero que eran lentos. Lilly era una mezcla perfecta de esos dos tipos. Además de su explosividad. La combinación de estos elementos lo convertía en una fuerza incontrolable e imparable en el campo. Recibió dobles y hasta triples bloqueos durante la mayor parte de su carrera pero todo era insuficiente para detener a Lilly.
En NFL Films, su ex compañero de equipo, Dan Reeves afirmó que Lilly no tenía mala leche. «Si hubiera sido realmente malo, habrían tenido que prohibirlo«. En ese sentido, Bob Lilly recuerda que, una vez, trató de ser «malo» a instancias de un entrenador y golpeó en la cabeza a un liniero ofensivo rival al que le rompió el casco. Hay que recordar que los golpes en la cabeza no estaban prohibidos en aquella época. No obstante, Lilly tuvo mala conciencia y después de aquel incidente nunca más volvió a actuar de mala fe. Su mantra fue más simple y más seguro: «Simplemente golpéalos». Y eso hacía de forma rutinaria.
Lilly trajo el primer anillo a Dallas
De hecho, el crecimiento de los Cowboys coincidió con los mejores años de Lilly, quien mostraba la misma efectividad en capturar mariscales que en defender la carrera. No obstante, Bob Lilly también tuvo que afrontar el fracaso cuando Dallas sucumbió en el Super Bowl V ante los Colts de Johnny Unitas.
El propio Lilly explica que tras la derrota lanzó su casco con rabia. El hombre tranquilo, de voz suave y generalmente amable, siempre se ha sentido avergonzado por ese momento de frustración: «Un jugador de Baltimore, un jovencito, me entregó el casco y me dijo: ‘Tome, Sr. Lilly’. Le di las gracias. Nunca me sentí tan pequeño en mi vida«.

Al año siguiente, los Cowboys se impusieron a los Miami Dolphins 24-3 para ganar el Super Bowl, el primero de la franquicia. La jugada estrella del partido fue la captura para pérdida de 29 yardas de Lilly al mariscal de campo Bob Griese. Hay una foto de Lilly fumándose un puro cubano después del partido. Con ese humo, se borraron los recuerdos del año anterior.
En el Super Bowl VI, los Dolphins de Shula se vieron asediados por la “Doomsday Defense” de Landry, liderada por Howley y el propio Lilly. El mariscal de campo de Miami, Bob Griese, no tuvo la menor oportunidad. La derrota empezó a plasmarse en el primer cuarto, tras el sack de Lilly para pérdida de 29 yardas. Un golpe moral durísimo.
Un jugador de leyenda
El título de 1971 redondeó la carrera de Lilly, quien todavía viajó a dos Pro Bowls más antes de retirarse al final de la temporada de 1974 -primer año desde 1966 que Dallas no clasificó a playoffs-. En su primer año de elegibilidad, Lilly ingresó en el Salón de la Fama de la NFL, un año antes ya había ingresado en el de la NCAA, y se convirtió el primer ex jugador de los Cowboys en ver su nombre en Canton y en el Ring of Honor del club.
Estos son algunos de sus logros más notables:
- 11 selecciones Pro Bowl (1962, 1964, 1965, 1966, 1967, 1968, 1969, 1970, 1971, 1972, 1973)
- 7 selecciones al primer equipo All-Pro (1964, 1965, 1966, 1967, 1968, 1969, 1971)
- 2 selecciones al segundo equipo All-Pro (1970, 1972)
- Campeón del Super Bowl (VI)
- Elegido en el mejor equipo de todos los tiempos en el 75 aniversario de la NFL
- Elegido en el mejor equipo de la década de 1960 de la NFL
- Elegido en el mejor equipo de la década de 1970 de la NFL de la década de 1960 de la NFL
Sin duda, ha habido otros linieros ofensivos fabulosos en los Cowboys. De hecho, ojalá vuelva a haberlos pronto, pero con Robert Lewis Lilly se rompió el molde.
Billie Donarly | @Donarly74