La selección española U19 de tackle football perdió en su debut ante la actual campeona, Austria, por 7-17. Un encuentro muy disputado que se decidió en el último cuarto y que estuvo marcado por el aplastante juego de carrera austríaco y errores puntuales pero decisivos del combinado español al final del partido.
David contra Goliat
Austria llegaba a Calatayud no solo como la vigente campeona de Europa sino con el caché de haber ganado el título europeo en sus últimas seis ediciones. El equipo austríaco no solo es una potencia en el tackle europeo sino también mundial. El combinado austríaco logró la medalla de bronce en el Campeonato Mundial Junior U20 de 2024 en Canadá; los austríacos consiguieron su presea tras doblegar a los Estados Unidos 32-25 en la final de consolación.
El año pasado Austria cambió de head coach, pero la llegada de Florian Grein no implicó una ruptura con el proyecto anterior, sino que lo consolidó con el título europeo gracias a una victoria ante Suecia por 34-31, con un field goal de 41 yardas como puntilla.
Por su parte, el Team Spain era toda una incógnita ya pese a contar con jugadores muy talentosos nunca habían competido juntos, lo que les daba la baza de la sorpresa ante la falta de scouting de Austria pero su eficacia como conjunto generaba dudas.
Los austríacos afrontaban el partido con la idea fija de la victoria y con la certeza de saberse imbatidos en Europa desde el 2011.
Calatayud, home sweet home
La conexión del Team Spain y Calatayud viene de muy atrás y en la localidad zaragozana la selección se siente como en casa. El apoyo institucional bilbilitano es incondicional y las instalaciones son vetustas pero muy dignas: campos de entrenamientos, estadio de césped natural bien cuidado y pintado íntegramente, tribuna cubierta y servicio de bar. ¿Qué más se puede pedir?
La temperatura era idónea y la entrada gratuita, pero en esta ocasión la fecha del partido coincidió con la Semana Santa que se vive con gran intensidad en Calatayud lo que privó al match de espectadores locales al mismo tiempo que de foráneos por ser una semana vacacional. No obstante, si bien las gradas no alcanzaron los llenos de otras ocasiones, hubo música, speaker, colorido y buen ambiente.
El partido, además, podía seguirse por YouTube en el canal de la Federación Española.
Las defensas se impusieron a los ataques
Hay una cosa clara en las defensivas de Juan Antonio Escobar “Chiapas”, te pueden gustar más o te pueden gustar menos, pero van a funcionar.
El equipo español tuvo que lidiar contra un juego de carrera muy elaborado y prolijo. Los de Florian Grein alternaron hasta tres corredores distintos y buscaron correr por el centro y por el exterior de la línea, convirtiendo la carrera en su principal arma ofensiva y un auténtico quebradero de cabeza para los nuestros.
La línea austríaca no es simplemente un grupo de enormes jugadores que imponen su tamaño físico sino una unidad bien conjuntada y sincronizada, con muy buenos fundamentos y que comete pocos errores. Por todo lo dicho, el peso de la defensa española estaba en su línea de linebackers que eran los que debían amortiguar el impulso de la OL e impedir que los RB Markus Lamparter y Simon Hamp horadasen nuestra defensa. Ahí España trabajó de manera heroica.

No obstante, en la primera parte los drives austríacos, excepto el primero, fueron largos y consiguieron avanzar muchas yardas metiendo a España en lo profundo y obligándola a defender muy atrás. Ahí es cuando la defensiva española tiró de heroicidad y redujo a solo dos field goals todo el empuje austríaco. De hecho, el segundo de ellos fue bloqueado por el irreductible y omnipresente Guillermo López que, anteriormente, ya había conseguido una intercepción.
España dio su zarpazo antes del descanso
Las ofensivas españolas antes del descanso fueron exiguas y hasta podría parecer que mal planificadas, fundamentalmente porque España fue incapaz de utilizar el juego de carrera de forma sostenida. Eloi Santiesteban, el RB de Dracs, era incapaz de superar la línea de scrimmage e incluso el rapidísimo Juan Baró se vio impotente para ganar yardas por tierra.
No obstante, por aire la superioridad española era absoluta. Nuestros receptores eran capaces de quemar una y otra vez a los backs defensivos austríacos y parecía cuestión de tiempo que Rodrigo Loscertales fuera capaz de conectar con ellos.
El primer aviso llegó con el TD anulado de Iván Escudero. Gran pase en profundo de Loscertales a la espalda local e Iván Escudero era capaz de atrapar y correr hasta la endzone. Sin embargo, un absurdo bloqueo por la espalda tiraba al traste la anotación, pero dejaba un aviso. España sabía cómo hacerlo.
Aun así, hubo que esperar al two-minute warning para poder anotar. Una vez más, Rodrigo Loscertales, con tiempo y paciencia, encontró a Adrián Bermúdez y le puso la pelota lejos de su marcador para que éste corriera solo hasta la endzone y pusiera por delante a los nuestros 7-3.

Vértigo tras el descanso
Los austríacos volvieron al emparrillado con la idea clara de que doblegar a España no solo era una cuestión de paciencia, sino que iba a requerir más riesgo y más talento.
El partido se reanudó frenético, con errores y aciertos por partes de los nuestros para subsanar los errores anteriores. No obstante, lo que se oscureció tras el descanso fue nuestro juego ofensivo lo que llevó el partido al barro, a la pelea, y a la defensa numantina por parte de los nuestros ante las cada vez más osadas andanadas rivales.
Los austríacos empezaron a jugarse los cuartos downs y a frecuentar nuestra zona roja pero ahí los nuestros se crecían y ellos estuvieron torpes e imprecisos. Es feo dar nombres porque la defensiva española fue coral, pero hay que destacar el trabajo de Áivaras Trúksinas, Joaquin Vilahur, Marcos Hortal y Diego Lamela en estos compases que consiguieron desquiciar al combinado austríaco.
El match entraba en el 4Q y, ni siquiera, mediante un field goal de 41 yardas consiguieron anotar los austríacos.
Un final de errores y dramatismo
Ya habíamos anunciado que el ataque de España fue estéril en esta segunda mitad. Aun así, los nuestros no solo no conseguían poner yardas sino que, además, empezaron a cometer preocupantes pérdidas de balón que dejaba a Austria en posiciones muy favorables. Y ya saben lo que dice el dicho “tanto va el cántaro a la fuente…”
Con menos de cuatro minutos y Austria “llamando a la puerta”, en un 3&goal los referees cobraron un holding a la OL visitante. El banquillo debía tomar una decisión, declinar y dejar a los austríacos en 4&goal en la cinco o mandarlo a la 15 pero con dos oportunidades.
Lo cierto es que el QB Julian Hennerbichler no había tenido un gran día en el juego de pase, pero en esta ocasión, tuvo tiempo, buscó y conectó con el receptor Daniel Kühnrich para poner a Austria por delante. 7-10.
Nada estaba perdido, España tenía 3:33 en el reloj y posesión de la pelota para remontar. No obstante, la ilusión fue efímera y el destino trágico, cruel. En el retorno del kick off, Adrián Bermúdez perdió el ovoide y dejó el sueño de la remontada en una quimera. España gastó sus tiempos muertos, pero aunque evitó que el reloj avanzara fue incapaz de evitar que el incombustible Markus Lamparter, el infatigable RB austríaco, llevara el balón a las diagonales. 7-17.
Es cierto aún había tiempo por delante, pero las cosas “estaban de que no” y el match acabó con rodilla en tierra y victoria visitante.

La clasificación es una utopía
En un campeonato de tan pocos partidos, una derrota es un knock out prácticamente definitivo. España completará la primera fase enfrentándose a la República Checa a domicilio el fin de semana del 9 y 10 de mayo y, por último, Austria recibirá al combinado checo el fin de semana del 19 y 20 de septiembre.
De manera que España no solo debe ganar a domicilio a la República Checa sino esperar el milagro y que Austria pierda, en septiembre, en su propio feudo contra el equipo bohemio. Sin duda, algo muy difícil.
Al final del partido, el seleccionador austríaco Florian Grein declaró: “Estoy muy orgulloso del equipo, que demostró una gran garra. Nuestros jugadores se mantuvieron concentrados a pesar de las difíciles circunstancias, pero España también jugó muy bien. Era importante tener un rival así para que los entrenadores pudiéramos ver en qué podemos y qué necesitamos trabajar. ¡Un gran reconocimiento a nuestro equipo, y también a España por su excelente actuación!”.
Por su parte Óscar Calatayud manifestó que: “los chavales, la verdad es que han estado bien, estamos contentos con el esfuerzo”. No obstante, el coach español señaló que “hemos empezado a trabajar muy tarde y cuesta mucho conseguir hacer un equipo en solo tres días de entrenamiento”.
Lo cierto es que el combinado español dio una buena imagen y evidenció que hay talento suficiente para tener un equipo con aspiraciones en Europa, no obstante, siguen faltando recursos.
Billie Donarly | @Donarly74