La construcción de un equipo ganador (y lo que nos queda por delante)

En febrero de 2016, los Philadelphia Eagles terminaron con un récord de 7 ganados y 9 perdidos. Fuera de los playoff (de los que habían estado ausentes desde 2013), con sólo la elección #13 del siguiente draft y sin pick en segunda ronda. Chip Kelly había sido despedido el 29 de diciembre, quedando Pat Shurmur como entrenador interino hasta final de temporada. Y sin un quarterback titular bajo contrato (Sam Bradford era agente libre). La situación pintaba bastante mal. Y pedía a gritos una re-construcción profunda.

Ahora, diciembre de 2017, tenemos a los Eagles con 10 partidos ganados y 2 perdidos. El mejor récord de la NFL, empatados con los Vikings y los Patriots. Terceros en total offense, segundos en ataque de carrera, cuartos en total defense y con la mejor defensa contra la carrera de la NFL (sólo permiten 68 yardas de carrera por partido). Carson Wentz lidera la NFL con 29 touchdowns (sólo Dan Marino y Kurt Warner habían conseguido esto antes en su primer o segundo año). Y todo esto pese a las lesiones de Ronald Darby, Jason Peters, Jordan Hicks y Darren Sproles (los tres últimos para toda la temporada) ¿Cuál ha sido la clave del éxito en tan poco tiempo?


Skinny Andy

En mi opinión la causa principal ha sido devolver el mando de la gestión deportiva a Howie Roseman. El cual, junto con el equipo técnico, ha tomado decisiones arriesgadas, sí. Pero los resultados las han avalado por completo.

El primer paso fue la contratación de Doug Pederson como entrenador principal en enero de 2016.  Junto a él, Jim Schwartz como coordinador defensivo y John de Filippo como entrenador de quarterbacks. Las primeras decisiones como veremos suponían borrar cualquier rastro de Chip Kelly. Pero en realidad había un objetivo mayor en el horizonte: volver a ser un equipo competitivo en el menor tiempo posible. Y para ello se quiso volver a la «filosofía Andy Reid» (de hecho, a Doug Pederson se le conocía como “Skinny Andy” por ser percibido como una especie de Andy Reid de segunda categoría). En ella es clave el tiempo de posesión y el juego terrestre. Y no nos olvidemos, por cierto, que Pederson fue un segundo plato. El entrenador que querían los Eagles era Ben McAdoo

 

Arreglando la plantilla

Los traspasos y las elecciones

En marzo de 2016, Kiko Alonso y Byron Maxwell se fueron a los Dolphins, junto con la elección número 13 del draft, a cambio del pick número 8. Después llegó el traspaso de DeMarco Murray a los Titans. Por otro lado, se fichó a Brandon Brooks, Rodney McLeod y Nigel Bradham. Así comenzó el proceso de construir tanto la línea de ataque como la defensa.

En abril se produce la operación fundamental. Sabiendo que los Rams iban a elegir a Jared Goff, adquieren el #2 del draft (de Cleveland) y una cuarta ronda en 2017 a cambio de el #8, una tercera ronda y una cuarta de 2016, la primera ronda de 2017 y la segunda de 2018. Con el número dos eligen a Carson Wentz.

En septiembre, y aprovechando la lesión de Teddy Bridgewater, traspasan a Sam Bradford (presunto quarterback titular) a los Vikings. Ocurre muy poco antes de comenzar la temporada regular. Y es a cambio de una primera ronda de 2017 y una cuarta de 2018. De este modo, apuestan por Wentz y recuperan parte de lo que perdieron por seleccionarle. Además, con la primera ronda de 2017 eligieron a Derek Barnett. Éste lleva 8 placajes para pérdida de yardas, 5 sacks (50 yardas de pérdida), un fumble forzado y otro recuperado). En cuanto a la cuarta, la cambiaron por Jay Ajayi (como veremos después). Se puede decir, simplificando, que los Eagles cambiaron a Bradford por Derek Barnett y Ajayi. Y es, creo, un muy buen intercambio para ellos.

 

Las contrataciones

Ya en marzo de 2017 firman a los dos receptores titulares, Alshon Jeffrey y Torrey Smith. Además, fichan a Patrick Robinson y Chris Long, dos defensores con muy buena relación calidad-precio.

En abril firman a Tim Jernigan de los Ravens  a la par que intercambiamos terceras rondas. Es el líder del equipo en placajes para pérdida de yardas (8), y lleva 2,5 sacks.

En mayo fichan a LeGarrette Blount y mejoran sustancialmente la secundaria con Ronald Darby en agosto. El mes siguiente fichan al kicker Jake Elliott (lleva un field goal de 61 yardas y 5 de más de 50 hasta ahora). Y la guinda ha sido el fichaje de Jay Ajayi prácticamente por nada (sólo por una cuarta ronda de 2018). El año anterior había corrido para 1.272 yardas y 8 touchdowns, y en su quinta carrera con los Eagles anotó un touchdown de 46 yardas.

 

Una plantilla completa

En conclusión, es un equipo con todo lo que no tenía en los últimos años. Un juego de carrera muy potente, acompañado de receptores de primer nivel y una línea de ataque de las mejores de la NFL. Una defensa que presiona terriblemente al quarterback y al mismo tiempo es la mejor contra la carrera. Y un Carson Wenz que se ha adaptado mucho más rápido a la NFL de lo previsto, siendo firme candidato a MVP. Aparte de sus mejoras de fundamentos técnicos respecto del año pasado, su capacidad de sacar conejos de la chistera es propia del quarterback de un equipo campeón.

La secundaria, que en principio era el punto débil del equipo (y más con la lesión de Ronald Darby), ha ido mejorando de forma extraordinaria. Algunos jugadores han dado un paso adelante (Rasul Douglas, Jalen Mills, Malcolm Jenkins), mejorando con mucho sus prestaciones habituales. Somos el segundo mejor equipo en ntercepciones (16) y sextos en sacks contra el pase (33).

6abc.com

 

Tres grandes pequeños detalles

Tres notas técnicas. Primero, el paso de Nelson Agholor al slot. Ha convertido un jugador hundido y deprimido la temporada anterior (uno de los líderes en drops en la NFL) en uno de los tres receptores del equipo con 6 o más touchdowns. El año pasado hizo 365 yardas en 36 recepciones y 2 TD en 15 partidos. Ahora, lleva 599 yardas en 40 recepciones y 7 TD en 12 partidos.  

En segundo lugar, la rotación de 9 líneas defensivos. Excepto Fletcher Cox y Brandon Graham, los demás juegan el mismo número de snaps. Esto hace que el ataque contrario termine los partidos muy presionado, junto con el poco tiempo que la defensa de los Eagles permanece en el campo (segundos de la NFL en tiempo de posesión, 33 minutos por partido).

Por último, se ha implantado un sistema ofensivo coral (“by comitee”) para no depender de un solo hombre. Por ejemplo, son el único equipo de la liga con tres jugadores con 6 o más touchdowns de recepción. Hasta 14 jugadores distintos han completado recepciones, de los cuales 8 han anotado por lo menos un touchdown. Además de ser el segundo mejor ataque terrestre, con tres corredores promediando más de 4.5 yardas por carrera y sin que ninguno llegue a las 100 yardas en un partido casi nunca.

 

Que continúe la progresión

¿Cuál es el salto al siguiente nivel? Desde el año 2000 los Eagles han jugado playoffs 10 veces, de las cuales cinco han llegado a la final de conferencia, Sin embargo, sólo se ha ganado una de ellas (2004). La siguiente barrera a romper, el techo de Andy Reid, es quitarnos esa fama de siempre ir a playoffs para que gane otro. Hay un dato que demuestra que los playoffs son otra cosa: desde el año 2004, de todos los equipos que terminaron la temporada con 14 o más victorias, sólo los Patriots del año pasado consiguieron ganar la Super Bowl.

Al respecto una breve reseña de la derrota en Seattle. Los Seahawks han demostrado que los Eagles son mortales. Malas decisiones del cuerpo técnico (especialmente no pedir un challenge contra un pase ilegal hacia delante de Russell Wilson) y demasiados errores no forzados (penalties y turnovers) te penalizan contra un equipo muy bueno (que los va a aprovechar, además luchando por su vida como estaba Seattle el domingo). Eso, y una jugada decisiva (el fumble de Carson Wenz en la yarda 1 de Seattle al inicio del segundo tiempo, que podría haber sido el empate a 10), fueron las principales causas de la derrota.

El mayor peligro de un equipo que lleva tres meses sin perder es caer en la indolencia y perder la concentración. Los Eagles sólo han jugado hasta ahora contra tres equipos con récord ganador, y el balance es 1-2. El resto del calendario, excepto los Rams, son equipos con récord negativo. Ahora mismo estamos empatados con los Vikings como mejor equipo de la NFC, pero de seguir cometiendo errores incluso podríamos perder el hasta ahora muy probable BYE en primera ronda de playoffs.


Domingo a domingo

En conclusión, el reto es llegar a la Super Bowl y ganarla. Nada fácil llegar, en una NFC muy competitiva. Además de los Eagles hay equipos que están mostrando un muy buen nivel, como Vikings, Saints, Falcons, Rams o Seahawks. La derrota con Seattle puede ser beneficiosa. Servir como recordatorio de que si no juegas al 100% cada domingo, cualquiera te puede ganar.

 

 

Ahora mismo estoy mirando el balón conmemorativo del título de 1960. Espero tener otro que le haga compañía en 2018. Soy optimista. Llevo siguiendo a los Eagles desde mediados de los 80 (a José Villelabeitia le hace mucha gracia la frase ‘yo vi jugar a Ron Jaworski’), y nunca hemos tenido un equipo de este nivel. Pero el camino empieza dejando atrás la indolencia y los errores. Manteniendo la máxima concentración. Pensando que hasta ahora no hemos hecho nada todavía. Y el margen entre la gloria y el fracaso en la NFL es tan estrecho como un fumble en la línea de una yarda del rival.

Como diría Tony Damato: “On any given Sunday you’re gonna win or you’re gonna lose. The point is: can you win or lose like a man?”

Artículo realizado por José Fernández (@thychobrahe)

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