8 consejos prácticos para tu primera experiencia de football en Estados Unidos

Este pasado mes de septiembre pude cumplir uno de esos sueños/objetivos que tenía en mi vida; viajar a Estados Unidos y ver un partido de football en directo.

Si estás leyendo esto sospecho que entiendes perfectamente lo que significa eso para mí. La ciudad elegida -en realidad el destino la eligió por mí- fue Chicago (Illinois). La tercera ciudad más poblada de USA, apodada `la ciudad del viento´. Fue totalmente reconstruida después de un gran incendio a finales del siglo XIX. Quizá este fuera de los grandes focos europeos pero tiene mucho que ofrecer. Un skyline plagado de imponentes rascacielos, un sinfín de enormes museos, mucha naturaleza con parques y río en pleno downtown, el descomunal lago Michigan y una variada agenda cultural y de ocio. En definitiva, todo lo que puedes esperar de una gran urbe americana. Sencillamente espectacular y recomendable. Inolvidable.


Pero vamos a lo que nos importa aquí; Chicago ofrece una cantidad de actividades deportivas enormes. La ciudad cuenta con 5 equipos en las grandes ligas y siente verdadera pasión por todos ellos. Las camisetas de los Blackhawks, White Sox, Bulls, Bears y, ante todo, los Cubs abundan en las calles y por ese orden. El football era uno de los platos fuertes de mi viaje y pude organizarme para ver dos partidos, además de uno de los White Sox de la liga de béisbol. Uno de ellos, obvio, de los Chicago Bears en el Soldier Field. Para ver el otro me desplacé hasta Ann Arbor (muy cerca de Detroit en el estado vecino de Michigan) donde, maravillado por el ambiente, pude asistir al mítico Big House y ver jugar a la Universidad de Michigan, los archiconocidos Wolverines de la Big 10 de la NCAA de fútbol americano.

Cuando los chicos de Spanish Bowl me propusieron hacer un artículo pensé en escribir algo que, además de contar mi experiencia y dar un poco de envidia (sana, espero) , pueda serviros en el caso de que estéis planificando viajar a USA a ver NFL o college football. Si no está en vuestros planes cercanos, espero poder acercaros esta experiencia inolvidable y que, algún día, vosotros también podías cumplir este sueño. Y si ya has ido me encantaría conocer las diferentes experiencias que hay en función de la ciudad donde la vivas. Comenzamos 😉

1. ¡Hazlo!

“Menuda mierda de consejo, Sergio” estaréis pensando. Y no os falta razón, pero lo que quiero decir con esto es que cumplir este sueño es más fácil de lo que pueda parecer. Muchas veces lo vemos como algo inalcanzable, pero simplemente es cuestión de tiempo (las vacaciones normales de cualquier españolito son más que suficientes) y algo de dinero ahorrado. En mi caso el proceso fue el siguiente; primero elegí destino (por causas ajenas al football) y la única condición que le puse al viaje es que tenía que ser entre septiembre y diciembre. Una vez con el destino y época, ajusté las fechas para estar allí dos fines de semana y asegurarme tener varias opciones de ver football. El partido de NFL tenía claro que sería del equipo de la ciudad a la que viajaba (Chicago) y para el de college busqué una universidad grande y un campo con “ambiente” más o menos cerca de donde iba a pasar el grueso de mis vacaciones.

Y, a partir de ahí, lanzarte a la piscina. Sacar las entradas por internet es mucho fácil de lo que pueda parecer. En la propia web de los equipos puedes encontrar entradas para casi cualquier partido (muchas de abonados que revenden su asiento, creo) y desde aquí puedes hacer el pago seguro y el envió sin problemas gracias a plataformas como Ticketmaster. Desde luego no me la iba a jugar a ir sin entradas ni a comprarlas en sitios raros aunque tal vez hubiera podido ahorrar algo. En mi caso, para ver a los Bears en casa cada entrada me salió por algo menos de 200€…¡y fueron de las más baratas que encontré! Para ver a la Universidad de Michigan el precio de las entradas fue de 60€ cada una. Después de pagar 200€ por las primeras, 60€ me parecía un regalo. En cuanto tengas los billetes de avión, cerrar las entradas debe ser tu prioridad. Por cierto, para el partido de los Wolverines olvidamos las entradas que nos habían mandado (¡toma ya!) y sin muchos problemas en el propio estadio con los recibos y justificantes nos dieron una copia.

2. College y NFL son totalmente compatibles

Una de mis dudas era si no iba a ser mucho football ver dos games. Ahora tengo claro que la NFL y la NCAA no solo son compatibles sino que son perfectamente complementarias. La experiencia en uno y otro sitio son bien distintas y aunque el fondo es el mismo creo que merece la pena vivirlas las dos. El fútbol universitario es totalmente lo que estamos acostumbrados a ver en las películas; animadoras, un montón de jóvenes ataviados con ropas de la universidad, banda de música paseando y haciendo letras por el campo… Una pasada. En el aspecto de previa/envoltorio mucho mejor que los juegos de la NFL.

Un partido de NFL se parece mucho más a lo que podemos estar acostumbrados en Europa (sería algo así como una noche de Champions en un gran estadio). Eso sí, cuando empieza el partido la NFL se pone claramente por encima, con mucha más intensidad y velocidad. Eso también se ve en el entorno, traigo la sensación de que en Michigan la gente estaba como pasando el día en el campo, mucho más distendida, charlando, comiendo… incluso tirados en el césped fuera del estadio con el partido en juego. Por su parte en el Bears – Seahawks la gente estaba mucho más metida en el partido y en tensión. Seguramente en esto también influya que el partido de college no era ante un gran rival y que el de NFL era un MNF.

En resumen, la sensación es que son dos ambientes totalmente distintos y que merece la pena vivir los dos, no para comparar y elegir, simplemente para disfrutar ambos. Una vez de vuelta a España he estado viendo vídeos de NCAA (apenas sabía nada de esta competición) y me ha quedado claro que cada equipo y cada estadio tienen su propia y marcada identidad y resulta fascinante. Si en mi próximo viaje tuviera que elegir seguramente preferiría ver el ambiente, la tradición y el sentimiento en otro gran estadio de la NCAA que ver un partido de la NFL. Pero como os digo; afortunadamente no hay que elegir.

3. No te preocupes por el asiento

Por recomendación de twitter elegí en ambos caso asiento lo más centrado posible (aunque estuviera alto) que algo más cercano al campo pero en un fondo. En los dos estadios mis entradas eran en mitad del segundo anfiteatro y el partido se ve acojonantemente bien.

Puedes seguir el balón sin problemas, distingues a los jugadores… mucho mejor de lo que yo esperaba. En Londres vi un partido desde un esquinazo y sí que es cierto que pierdes la noción de lo que pasa en la otra red zone. En resumen; centrado, no te preocupes porque sea muy arriba y si puede ser cerca de las escaleras y de las bocanas (saldrás mínimo 2-3 veces durante el partido).

Y vamos con un poco de pillería española. Como en USA los estadios por dentro son pequeños centros comerciales (básicamente tiendas de recuerdos y restaurantes aunque también puedes encontrar loterías o figuras de globos para los niños) todo es abierto. Es decir, te puedes mover por el estadio a tu antojo y si ves que en alguna zona hay asientos libres pues…

En el game de los Bears estaba todo el mundo sentado y había pocas opciones pero en de los `Blue´ había muchos sitios vacíos (aunque en teoría la asistencia superó las 110.000 personas) y en el descanso decidimos cambiarnos de nuestro asiento a la esquina tras la banda de música. Básicamente buscamos la sombra porque hacía un sol de justicia. Cuidado con eso aunque sí, dentro del estadio también te venden crema solar. Como recomendación extra en NCAA te aconsejaría buscar dónde se pone la banda en cada estadio y buscar un sitio más o menos cerca para disfrutar aún más del ambiente.

4. 20 minutos antes debes estar en tu asiento

Esto te va a costar más de lo que parece ya que vas a querer exprimir hasta el último minuto del tailgate, disfrutar del ambiente y visitar tiendas, bares y puestos. Pero 20 minutos antes debes estar listo, con tu asiento localizado, sentado y al ser posible con algo para beber y comer. Repito, no será fácil. Los marcados te muestran la cuenta atrás hacia el partido y también cuanto queda de los parones de la televisión para que calcules a qué te da tiempo y a qué no.

Estar 20 minutos antes en tu asiento es un “sacrificio” que te permitirá disfrutar de la mejor parte del pregame que se celebra sobre el césped. Según lo que yo he visto es sobre menos 20 cuando saltan los equipos al césped. En el caso de Michigan con la banda en un espectáculo que desde luego no debes perderte. En el caso de los Bears con sus correspondientes fuegos artificiales y citando uno por uno a las estrellas. Muy peliculero todo. Luego vídeos motivadores, alguna canción típica de la zona mientras los equipos se colocan y sortean campos y sobre menos 4… “Oh say, can you see, by the dawns early light”. En pie y gorra en la mano.

5. Prepara dinero

Aunque un partido de football se puede disfrutar con la entrada lo cierto es que “para una vez en la vida” no vas a querer privarte de nada y el día te va a salir por un pico, para que negarlo.
Querrás ir ataviado con los colores del equipo local (gorra 30$, camisetas de cale 35$, sudaderas 80$, camisetas de juego +100$) y completar tu experiencia comiendo alguna guarrería mientras ves el partido. Las opciones son infinitas y podrías pasarte las 3 horas del partido paseando por el anillo interior del estadio viendo restaurantes que para ser cadenas de comida rápida en un estadio tienen muy buena pinta. Los reyes son el pollo frito, los perritos calientes, las hamburguesas y las pizzas. No te lo esperabas eh…

Para beber me sorprendió la cantidad de alternativas similares a la Coca Cola que hay, destacando el Dr Pepper, y aunque la mayoría son de estos tipo polvos que salen de una máquina no salen nada mal. Como curiosidad os diré que en el college no venden cerveza mientras que en la NFL la lata de algo más de medio litro te saldrá por 10$. Cualquier cosa de comida medio contundente cuesta entre 15 y 20 dólares. Una bolsa de snacks 5$. Mi recomendación es buscar algún pack souvenir ya prediseñado que incluya bebida, comida y patatas y que suelen venir con vasos del equipo que quedarán de puta madre en tu habitación.

6. Participa

Tanto dentro como fuera del estadio tú eres parte del espectáculo. Fuera veras como el tailgate es para mucha gente una religión e instala verdaderos puestos con muchísima comida.

Aunque parezcan bares por la cantidad de cosas que tienen son privados aunque si les cuentas que eres de España seguramente te dejen dar algún bocado o jugar con ello a la multitud de chorradas que llevan al partido. Además hay algún puesto de comida y bebida para la gente que no tiene allí su coche y «americanadas» como chavales vendiendo botellas de agua, galletas o palomitas en plena calle. Creo que imposible transmitir con palabras lo que es eso.

También habrá camino al estadio alguna tienda y puesto de merchandasing. En este punto es importante recordar que a estos estadios no puedes entrar con mochilas que no sean transparentes (hay taquillas para dejarlas). Ojo porque hasta muchos bolsos de mujeres se pasan del tamaño.

Y dentro del estadio tú también formas parte del show. Como ya sabrás en las pantallas gigantes se suceden los `entretenimientos´ en cada parón. Y aquí hay de todo, desde las fotos que está colgando la gente en twitter a numerosos homenajes a militares o personajes de la ciudad pasando la cámara del beso, la que te enfoca para que bailes… Hay hasta carreras virtuales de donuts con las que acceder a promociones de varios negocios. Mi consejo es que te dejes llevar y bailes, saludes y hagas el tonto. Las posibilidades de salir en pantalla son mínimas, y si sales nadie lo sabrá, pero por el camino te habrás divertido un montón sintiéndote uno más. Además he descubierto que cada equipo tiene su “fight song” algo así como el politono que todo el estadio canta cuando el equipo local anota. A la tercera ya te lo sabes de maravilla entre otras cosas porque te lo ponen a modo karaoke en el videomarcador, aquí os dejo los vídeos de el de Michigan (Hail!) y el de Chicago (Down Bears).

 

7. Estate atento

Otro que puede parecer una gilipollez pero con tantos estímulos muchas veces te sales del partido. El partido está parado sin motivo aparente y tu mente fascinada por todo lo que te rodea. Tratas de subir un tweet con tu foto para salir en el videomarcador, dejas pasar a tu vecino de asiento para que vaya a comprarse otra coca cola, te fijas en las pequeñas partidas que están repartidas por todo el estadio y están mostrando a los lideres Fantasy de la jornada y cuando te quieres dar cuenta han pasado tres downs. Esto en la NCAA me pasó mucho más por el ambiente discernido que había en la grada (por ejemplo, mientras estaba el partido en juego en el tercer cuarto, un grupo de músicos de la banda recorrían el anillo superior tocando) y por la lentitud del partido aunque también me pasó un par de veces en el Soldier Field.

Todos los expertos te dicen que aproveches el directo para ver cómo trabajan las secundarias pero a mí me resultaba imposible apartar la mirada del QB y tratar de seguir el balón. Incluso alguna vez te comes el fake y te sientes entre estúpido y orgulloso. Aunque la jugada es muy rápida me sorprendió que nuestro cerebro la procese a cámara lenta y se ve mucho mejor que en la tele lo que va a pasar. Cuando un pase está mal lanzado, cuando un jugador ha encontrado carril para marchar a la end o la presión de la DL. Las jugadas más espectaculares son los sacks que crean un sonido muy característico en todo el estadio y, sobre todo, las intercepciones. Tuve la suerte de vivir un pick6 en los dos partidos para el equipo local y es una bendita locura.

8. Disfruta

¿Cómo no ibas a hacerlo? Estas viviendo un partido de football en directo en los Estados Unidos.

Sergio García Cestero (@sergcio), periodista y aficionado soriano al football

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