Thanksgivings 2048

Nunca me gustó Acción de Gracias. No me gustaba cuando era joven, mucho menos ahora que soy ya un anciano. 2048 ya, ¡cómo pasa el tiempo! El mundo ha cambiado enormemente en los últimos años. El football, por supuesto también. Afortunadamente, conservo en reproducciones holográficas aquellos inolvidables partidos jugados décadas atrás. Recuerdo con añoranza esos años en los que, sentado detrás de un teclado (por entonces aún existían), empezaba a escribir historias sobre football, con la prudencia de intentar no ofender a ningún aficionado. Otra cosa que ha cambiado con la edad, ya no me reprimo para decir lo que pienso.

 

  • Nunca me gustó Acción de Gracias –expresé en voz alta en mitad de salón para que toda mi familia allí congregada pudiera escucharme-.

 

  • ¿Qué tiene de malo una festividad donde te reúnes con hijos, yernos, nueras, y todos tus nietos, puedes hincharte a comer pavo sintético, y al día siguiente puedes ir de tiendas con grandes rebajas? –preguntó mi hija mientras ponía la mesa-.

 

  • ¿Por dónde quieres que empiece? –pregunté sarcásticamente-.

 

  • No reniegues papá –intervino mi hijo menor-. Al menos, tienes football en jueves. Hoy juegan los Detroit “leones extintos por la desaparición de la sabana africana debido al cambio climático” contra los Washington “inocentes pobladores originales de América del Norte víctimas del genocidio colonialista”.

 

  • Nunca me acostumbraré a estos nuevos nombres tan políticamente correctos –protesté-. ¡Y aún falta un buen rato para que empiece!

 

 

Historias de otros tiempos

 

  • Pues mientras, ¿por qué no le cuentas alguna de tus batallitas a tus nietos? Por ejemplo, aquella de cuando empezaste en Spanish Bowl. Así estarán entretenidos. No entiendo por qué te resistes a instalar Wi-Sat en la casa, así no hay manera de que funcionen ni nuestros intercomunicadores ni sus video consolas tridimensionales.

 

  • ¡Para que hablemos entre nosotros, que siempre estáis enganchados a esos aparatitos del demonio, no cómo en mis tiempos!

 

  • ¡Será que tú no estabas colgado del Smartphone!criticó mi mujer desde la cocina, siempre atenta a cualquier oportunidad-.

 

  • Eso era distinto –bufé sentándome en mi sillón antigravitatorio favorito mientras me rodeaba en el suelo el grupo de pequeños continuadores de mi estirpe-.

 

  • Abuelo, ¿es verdad lo que dice papá, que de joven eras famoso? –preguntó el más chico-.

 

  • No, ja, ja –reí con ganas su ocurrencia-. En aquella época, el football americano no tenía ni de lejos la misma repercusión que ahora. Sería por 2018 más o menos. Aquel año fue la primera vez que la cadena multimedia de comunicaciones Spanish Bowl, esa que tiene el edificio tan alto y moderno en el centro de la ciudad, hizo su primera retransmisión de un partido de football en directo. Por entonces, al actual Ministro de Telecomunicaciones, Hostelería y Atracciones Circenses, le llamábamos simplemente Nayo.

 

  • ¿Y era el football muy distinto?

 

  • ¡Huy, ya lo creo! En mis tiempos, aunque de forma limitada, todavía se permitía tocar al quarterback.

 

  • ¿En serio abuelo? –preguntaron al unísono mis nietos con voz incrédula-.

 

  • Papá, no les cuentes a los niños estas historias tan violentas, que después tienen pesadillas –me recriminó mi hijo mayor-.

 

2018 fue un año inolvidable

Inmune a su desaprobación, proseguí con el relato.

 

  • Recuerdo, como si fuera ayer, aquella temporada 2018. Se produjo en casi todos los equipos una revolución ofensiva. Jugadas de fantasía, como los jet-motion desde shot-gun o los reverses con pase al QB, formas originales de utilizar a los quarterbacks suplentes, records y más records de yardas aéreas… Fue además, el año en que empezó a despuntar Patrick Mahomes.

 

  • ¿El actor? –preguntó mi nieta mayor con ojos enamoradizos-.

 

  • No, ése es su hijo. Yo me refiero al padre, al quarterback .Y no sólo él. Sean McVay, el comentarista senior de la ESPN, el de la barba blanca, comenzó a recibir el reconocimiento como entrenador que todo el mundo le dispensa ahora.

 

  • Yo en casa de un amigo, una vez vi en una pantalla antigua sin botones ni movimiento, una imagen de un jugador ¡dándole una patada al balón! –se sorprendió su hermano-.

 

  • Es que antes estaba permitido. Teníamos los field-goals y los extra-points, pero como se fallaban muchos, la NFL decidió prescindir de los kickers, que así se llamaban quienes los chutaban, y obligó a jugarse cuartos downs y conversiones de dos puntos. Una pena. A mí me gustaban, les daba emoción y espectacularidad al partido, pero la liga siempre menospreció a los pateadores. Además, después de 2018 también suprimieron los kickoffs para reanudar el juego. Dicen que por seguridad de los jugadores, pero realmente fue porque había quienes no cumplían las órdenes del entrenador y los retornaban en vez de aceptar el touchback. Ah, y a esa imagen inmóvil que dices, le llamábamos “fotografía”.

 

 

Todo es distinto en 2048

  • Pues dice mi profe de lenguas extraterrestres que en aquella época, los intratables Cleveland Browns daban pena y perdían siempre –sentenció mi otra nieta-.

 

  • Pues dile a tu profesor que se equivoca. Precisamente, aquel 2018 fue el año en que resurgieron. Con la llegada del Hall of Famer Baker Mayfield, el equipo dio la vuelta a una racha negativa, y poco a poco, empezó a ganar más y más partidos, hasta convertirse en la dinastía invencible que son ahora.

 

  • Oye abuelo, ¿y es cierto que antiguamente dejaban jugar sobre hierba natural? ¡Qué guay, con lo prohibido que está ahora simplemente pisarla!

 

  • Sí, pero no siempre era “guay”. En mi época todavía quedaban campos al aire libre, y cuando hacía mal tiempo, se ponían impracticables. Recuerdo precisamente aquel año 2018 que la NFL tuvo que reubicar el partido que se iba a disputar en México por el mal estado del césped. No como ahora, que finalmente van a jugar en la Estación Espacial Marciana sin importarle que sea un auténtico patatal, simplemente porque TeleMarte ha pagado un dineral por los derechos televisivos.

 

 

Sin embargo, algunas cosas nunca cambian

  • Abuelo, tú con lo viejo que eres, seguro que viste jugar a Drew Brees, el que da nombre al premio al mejor quarterback.

 

  • Más respeto, niño –le reñí -. Pues sí, claro que le vi jugar. Y si Brady no hubiera jugado hasta los 56 años, ahora ese trofeo llevaría su nombre. Ya no hay quarterbacks como Brees. Y no lo digo porque fuera bajito de estatura, ahora que no dejan jugar a nadie menor de dos metros, sino por su estilo. Era un motivador, y un pistolero, nada que ver con los QBs robotizados de hoy; y además, muy inteligente. En 2018 estaba casi al final de su carrera, pero aun así dio una buena paliza a mis Bengals.

 

  • Entonces abuelo, ¿somos de los Bengals por tu culpa? –preguntó mi nieto, el pelirrojo-.

 

  • Bueno, por mi culpa, por mi culpa… ¡cómo iba yo a saber entonces que iban a inventar la conservación vitalicia hiperbárica y que Marvin Lewis seguiría siendo todavía nuestro entrenador! Y basta de preguntas, niños, que la mesa ya está puesta.
Fuente: https://me.me

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