¿Qué pasa en el vestuario de los Seahawks?

Hace unos días, cacharreando por el Facebook, me encontré con uno de esos famosos memes que circulan por la red. Se trata de una foto en la que aparecían un total de seis píldoras. Cada una de ellas tenía una propiedad. Una te daba el poder de volar, otra el de viajar en el tiempo, otra el de leer mentes, etc. En la cabecera de la foto aparecía la frase: “Elige solo una”. No tenía dudas: viajar en el tiempo. Sería alucinante poder ir a otras épocas, conocer a personajes históricos y vivir momentos cruciales de nuestra historia. Sin embargo, había una opción que me atrajo mucho. La de “ser invisible”. No os  voy a negar que alguna vez que otra me han entrado ganas de serlo. No solo por “quitarme de en medio” en según qué ocasiones, sino también por ver y oír cosas sin ser visto. Todos tenemos nuestro lado cotilla. Y yo no iba a ser menos.

Si me tomara esa píldora ahora mismo, uno de los lugares en donde me gustaría colarme al más puro estilo hombre invisible sería el vestuario de los Seahawks. ¿Por qué? Pues porque últimamente los rumores de desavenencias y malos rollos dentro de este vestuario están al orden del día. Corren chascarrillos e informaciones de todo tipo. Las hay que parecen más o menos contrastadas y creíbles. Otras, sin embargo, tienen pinta de ser dignas de cualquiera de esos programas de cotilleos y chismorreos que inundan las parrillas televisivas. Ruido, mucho ruido. Es por eso que molaría mucho tomarse esta pastillita, sentarse cómodamente en medio del vestuario (palomitas invisibles en mano) y enterarse de una vez por todas de qué co…. está pasando ahí dentro.

Hace un par de semanas, Seath Wickersham (redactor de ESPN) encendió la mecha del conflicto con un extenso artículo en el que exponía el supuesto mal rollo entre la unidad defensiva del equipo (con Richard Sherman como abanderado) por un lado, y el quarterback Russell Wilson y el entrenador Pete Carroll por el otro. En su extensísima exposición, Wickersham relata cómo el ambiente ha ido empeorando poco a poco básicamente desde la SuperBowl del 2014-15 perdida ante los New England Patriots en aquella famosa intercepción en la yarda 2 rival a falta de pocos segundos de finalizar el partido. El argumento sobre el que gira la mayor parte del artículo es que Richard Sherman ni entiende ni perdona esa jugada y que culpa en primera persona a Russell Wilson y a Carroll. Wickersham dice que, tras diversas entrevistas a antiguos jugadores y miembros del staff (de los cuales no cita el nombre), pocos son tan duros y explícitos como Sherman, el cual habría comentado en el vestuario que estos Seahawks deberían llevar ya más de un anillo, y que la ventana del éxito se está cerrando cada vez más. Wickersham cita unas declaraciones de Sherman Smith (ex entrenador de running backs) en las que éste señala la falta de confianza de la defensa en Wilson, en cómo maneja el ataque, cómo desaprovecha a jugadores como Graham y cómo en las ruedas de prensa posteriores a los partidos elogia el juego de ataque aunque éste haya sido más bien pobre. Además, según Smith, la defensa quiere que Carroll presione a Wilson para que ejerza un mayor liderato, pero que el entrenador no lo hace. A partir de ahí se citan otra serie de supuestos altercados o episodios de menor calado así como rumores o supuestas opiniones de gente vinculada a la franquicia.  Por cierto, en ningún momento del artículo se citan declaraciones ni de Sherman ni de Wilson en primera persona ya que el periodista o no pudo o no le interesó hablar con ellos.

Ni que decir tiene que el revuelo que se ha montado es de los buenos. Un artículo de ese calado en esta época de tedio informativo provoca un efecto explosivo. Todo calculado. Las reacciones en la franquicia no tardaron mucho en llegar. Uno de los primeros en saltar a la palestra fue el defensive end, Michael Bennet. Como era de prever, no se mordió la lengua. “Este articulo debería estar en TMZ (web americana dedicada a chismorreos y cotilleos). Son todo chismes. Me sorprende que venga de donde viene”. Defendió a Wilson diciendo que “Quiero a Russell. Es un gran compañero y un gran ser humano. Estuve de barbacoa en su casa la semana pasada”.

Richard Sherman, por su parte, declaró que “todo esto es un montón de tonterías procedentes de fuentes anónimas. No le hago ni caso”. Justin Britt (offensive line) declaraba que “no hay otro quarterback por el que yo bloquearía”. El receptor Doug Baldwin defendió a su entrenador declarando que “creo que Carroll hace una labor fantástica manejando las diversas personalidades dentro del vestuario. Todos somos diferentes y actuamos de forma diferente. Pete hace un gran trabajo encajando todos las piezas. Lo ha hecho conmigo, con Sherman, con Russell, con Lynch y con todos. Ha hecho un gran trabajo”. Mientras tanto Carroll afirma que “este vestuario está en plena forma. El grupo está unido y trabajando día a día. Lo que dice la prensa no es cierto”.

Wickersham ha reaccionado a todo esto afirmando que “me gustaría que Bennet viera ahora mismo mi teléfono, lleno de mensajes de gente dentro de la franquicia diciendo que he dado en el clavo. Los jugadores piensan que Carroll les debe una disculpa por lo de la SuperBowl perdida y éste no la hace”.

Estando así las cosas y después de haber leído más artículos y opiniones y de pensar sobre el tema, por muchas vueltas que le dé…soy incapaz de posicionarme. Me refiero a una posición absoluta. Es decir, ni creo que el vestuario esté en plena guerra civil ni que sea la balsa de aceite ni la imagen de perfecta familia que se nos ha estado intentando vender durante los últimos años. Me explico.

Me creo que Sherman esté más quemado que la moto de un hippy. Todos conocemos el carácter ultracompetitivo de este jugador y que no se calla ni una. Me creo que no se le vaya de la cabeza esa maldita jugada en la final de la SuperBowl XLIX. A mí tampoco. Me creo que recele del sistema de ataque y que piense que no está a la atura de la defensa. De hecho, ahí tiene toda la razón del mundo. Me creo que ese sentimiento se haya contagiado al resto de la defensa.

Me creo que haya habido y que seguirán habiendo desavenencias y conflictos de mayor o menor calado en el vestuario. Pero ojo, en éste y en todos los demás de la NFL (que a veces parece que sólo cuecen habas en la propia casa). Un vestuario de la NFL es una Torre de Babel en cuanto a personalidades y egos, muy difícil de gestionar.

Me creo que Wilson sea el niño mimado de Carroll. Y lo seguirá siendo. Y con razón. Wilson fue una apuesta fuerte y arriesgada de Schneider y Carroll en la que nadie creía y que demostró desde el primer día que valió la pena. Wilson vale para esto. Vale para este equipo. Y todo esto a pesar de inconvenientes tales como estar detrás de una offensive line que va de mal en peor y que le obliga a tener que pensar demasiado en salvar su físico, un juego de carrera que echa de menos muchísimo a Lynch y un offensive coordinator que no se entera ni de por dónde le pega el viento.

Me creo que es un buen momento para las especulaciones. Estamos en plan sequía de la offseason. Se acabó el draft, la agencia libre está básicamente completada y todavía faltan casi tres meses para que el show arranque. Y la prensa lo sabe. ESPN lo sabe. Y cuando ESPN se pone en plan amarillento…tiemblan hasta los del “Sálvame”.

No me creo la imagen de vestuario roto y dividido en dos que he podido leer en ciertos artículos. No me creo que un sector de la plantilla encabezado por Sherman intente hacerle la cama a Wilson y a Carroll. No me creo que se haya pedido la cabeza de Wilson. No me creo que por muchos egos que haya (que los hay), esta plantilla anteponga sus intereses personales a los de un proyecto deportivo al que todavía se le puede y se le debe exigir grandes metas. No me creo que Carroll cambie su manera de gestionar el vestuario. A estas alturas de la película, no. No me creo que la prensa logre desestabilizar a la plantilla. De hecho pienso que a ciertos jugadores les han tocado lo que no suena y que este año van a ir a por todas.

Pues eso, qué bien me hubiera venido esa pastillita de la invisibilidad. Y a Wickersham también.

GO HAWKS!!!

Pablo Miralles (@seattlefspain)

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