London Game 1: un finde para recordar

La sala está tranquila. La calma después de la batalla. Siguen los focos encendidos del estadio. Detrás de los cristales se ven operarios que arreglan el césped y las gradas de Wembley. Las localidades, ya vacías, brillan por la fina lluvia londinense que ha vuelto a aparecer. Dejo mis cosas en la mesa. Levanto la mirada y me encuentro con la de Gartzo. Estamos bajando las revoluciones tras el subidón. Lo hemos hecho. Work done. Tiempo para empezar a disfrutarlo. 


Barcelona. Viernes 12. 4:50

Me suena el despertador. He dormido poco más de dos horas. Ayer tuve partido de fútbol sala con los amigos y después fuimos a cenar algo. No me demoré mucho. A las 12 de la noche entraba por casa. Pero aún tenía que preparar la maleta y cerrar y subir los audios del Head To Head y el Friday Night Show para dejarlo todo listo. Estaba entre tenso y nervioso, ilusionado y responsabilizado por el reto. Quería hacerlo perfecto y con esa ilusión me fui adormilando. Ahora, estoy molido. Pero fijo que valdrá la pena.

Llegó al Prat con el tiempo suficiente para que aún no sepa que puerta le toca a mi vuelo a Gatwick. Sale a las 7am, y no me entra nada para desayunar. Me acompaña mi cuñado, quien tiene a su familia (mi hermana y mis dos sobrinas) desde ayer en Londres. Está igual de reventado que yo. Pero su perspectiva es distinta. El tiene que ir a hacer el guiri. Yo, como muchos piensan, el “friki”.

Nos quedamos fritos en el vuelo, obviamente. Dos horitas que saben a gloria y hacen que tu mente esté más despejada cuando aterrizamos. El comandante ya avisó que habría algo de viento. El take on es surfeando al viento. No me gusta nada volar, pero no me importa, para nada.

London. Viernes 12. 9:40 

Siguiendo las instrucciones de nuestro hombre en Inglaterra, cambio de tren y plataforma incluído, llego en perfecto horario a destino. Salgo de la estación. Le he enviado una foto de cuerpo entero para que sepa quien soy. Me dice que va a llegar a la estación al grito de ‘Il Capo’. Pero he llegado antes.

Y a mi izquierda, en medio de la curva, lo veo y lo identifico rápidamente. Y es que tanto estilo, tanto SWAG, no se puede esconder. Nos saludamos, la primera vez que nos vemos, pero sensación de que realmente no era así. Desde el minuto uno, estoy súper cómodo. Lo que tienen los grandes anfitriones, por algo lo son.

“Vamos a dejar las cosas y vamos”. En los trayectos me cuenta que está igual de nervioso que yo, e ilusionado a la vez. Creo que esto es una sensación que sólo podremos tener los dos. La primera vez. Y eso, quieras que no, cuesta de procesar.

Viernes 12. 11.00

Hemos cogido un Uber para llegar al majestuoso hotel donde se alojan los Seattle Seahawks. Nos habían dicho de recoger las acreditaciones para las press conferences un poco más tarde. Llegamos algo más pronto. Alucinado con todo el verde que rodea el lugar. Todo muy british, la verdad.

Nos abren la puerta del Pryus. Nos indican hacia dónde dirigirnos. Pero con la tontería aún no he desayunado. ‘¿Podemos hacer un café antes?’. Claro que sí, nos contesta el chico que recibe a huéspedes y visitas del hotel. Por aquí caballeros.

Vemos un latte preparado para otros clientes con pintaza. Pedimos exactamente lo mismo, porque eso tenía que estar bueno sí o sí. El tiempo no corre, vuela. Ya es casi la hora y el café está hirviendo. Nos da igual, lo apuramos hasta el final y ya vamos para coger la acreditación.

Viernes 12. 13.30

‘Ya pueden pasar para observar unos minutos del entrenamiento’. Una marea de periodistas acreditados se mueve en masa en dirección a una colina. Se ve en la parte derecha de la colina los palos. Una grúa en la parte más alta con personal del equipo del estado de Washington. De fondo, Start Me Up de los Rolling Stones de fondo. Saco el móvil, aunque me lo pierda tengo que compartirlo.

Llego a lo alto de la colina, y allí están. La ofensiva (de blanco) a la izquierda. La defensa (de azul) a la derecha. Hacen una línea recorriendo arriba y abajo el campo al trote. Lo estoy flipando: apenas 10 metros me separan de Russell Wilson o Doug Baldwin o Brandon Marshall o Bobby Wagner.

A la derecha, justo en el centro del campo, un DJ pone la siguiente: Under Pressure. Se para el trote, empiezan a estirar los jugadores, perfectamente distribuidos como en el servicio militar en filas de 5 jugadores. Gartzo me avisa, podemos ir por el lado. Pues allí que voy. Saco la cámara, hay que documentar, compartir. Grabamos un par de audios mientras alucino con el tamaño, la elasticidad y el atleticismo de los integrantes de la OL de los Seahwaks. Tengo muy buen feeling con ellos. Demasiados palos reciben.

Desde el sideline

Viernes 12. 15.30

Hemos escuchado a Pete Carroll y Russell Wilson. Hemos hablado con Doug Baldwin, Duane Brown y (pienso yo) con Penny. No era Penny, era McDoughald. Cuando proceso lo que me ha contado de los rookies, ‘son media persona por lo que no merecen un asiento sólo para ellos’, entiendo del todo lo que me ha contado.

Pero tenemos que partir, han llegado los Raiders (si, a poco mas de 48h para el partido) a Heathrow y van a adelantar su press conference. Salimos escopeteados con un nuevo Uber hasta la estación de tren. Conocemos a un periodista, muy joven, inglés. Juega de WR en un equipo londinense, me sorprende porque le paso medio palmo y yo alto no soy. Nos guía casi hasta el Hilton al lado de Wembley donde se alojan los Oakland Raiders.

Llegamos al hotel sobre las 16.50. Todo preparado para la rueda de prensa, que se ha adelantado media hora. Hay un papel que te indica cosas de cada equipo en cada rueda de prensa. Lo voy a buscar para los dos. Cuando vuelvo, me quedo detrás de las cámaras, han bloqueado el paso. Y de allí escucho a Gruden, Carr, Nelson, Cooper y Tahir Whitehead, seguramente el tío con más estilo que he visto, después de Gartzo claro.

Viernes 12. 18.30

Mientras estaba tras las cámaras, en la parte de atrás de la conferencia, he podido cruzarme con Derek Carr. Es muy grande y tiene unos brazos más anchos que mi pierna. También he visto a Rob Ryan y su mujer y algún jugador más. Me siguen impresionando sus tamaños, aunque uno se va acostumbrando.

Acaban las intervenciones. Me acerco y veo a Gartzo casi pálido. Caemos en la cuenta, ¡no hemos comido!. Con la adrenalina del día se nos ha olvidado. Hay una nevera con Gatorade de cortesía. El necesita algo de azúcar, yo tengo reservas propias, cojo un agua.

Nos quedamos un rato porque hemos visto a Rafa Cervera, está coordinando prensa de los Raiders. Charlamos un rato, también está cansado y decidimos plegar velas e ir a dormir. Nos separamos y vamos con Gartzo a cenar algo. Ya en el Friday recomendó por precio calidad la cadena de pubs Wetherspoon. Vamos allí, raciones completas a precio excelente. Pido una John Smith para cada uno, tiempo para el relax e ir procesando todo un poco.

Sábado 13. 17.00

Después de una mañana haciendo el guiri con mis sobrinas por Candem, las dejo en Victoria porque ya vuelven para casa. He quedado allí con Gartzo. Mientras le envío un audio diciendo que salía lo veo de fondo, es fácil de encontrar. He enviado un mensaje a Santi Ripoll de Raiders para que nos digan por donde andan y conocerlos un poco.

En menos de 15 minutos nos plantamos en Trafalgar Square, delante de la embajada de Canadá. Me ha enviado una foto para que lo reconozca. No me hace falta. Mientras la abro, veo que Gartzo me dice: ‘Allí’. Obviamente Santi ha reconocido a Gartzo, es la losa de ser un tío con estilo.

Santi está con Joaquín, o Jóquin, o Prosikito. Dos auténticos fenómenos. Escuchamos de fondo un rugido. Es el pub donde se concentran los aficionados Raiders. ‘Vamos para allá’ propongo. ‘Yo allá no vuelvo, os espero en este lado, si me queréis vivo’ me dice Santi.

Santi y Joaquin

Sábado 13. 18.00

Pasamos un buen rato en el Admirality, muy buen ambiente y hacemos una pinta. Conocemos a fans de Raiders del otro lado del charco. Un grupo de ellos, son los famosos superfans de Raiders. Nos dan su tarjeta. Los entrevistamos. Al final se dejan: sólo si Gartzo se quita la sudadera de Cowboys que lleva encima. No será la primera vez que le pase durante la tarde. Ser el equipo de América es lo que tiene, que también eres el más odiado de América.

Entre “Raaaaiders” desvocalizados y risas con todos los presentes, nos despedimos de Santi y Joaquin para ir cerca del London Bridge para hacer lo propio con el pub que reúne a la afición de los Seahawks. Me han dado el teléfono de Pablo, de Seahawks, para que lo encuentre allí.

Llegamos pero no lo encontramos, de hecho no tengo respuesta al mensaje. Sin problema, hacemos cola y buscamos gente española de los de Seattle. Encontramos a una pareja joven, son de Madrid y él juega a football de tackle. Ella juega a rugby. Una pareja encantadora con la que charlamos los 10 minutos de cola que tuvimos.

Sábado 13. 19.00

Entramos al local, musicón de fondo. La pinta empieza a hacer efecto y hemos de pasar por el dispensado. Tardamos un rato en cruzar hasta el baño. El perfil de gente son mayoritariamente estadounidense. Nos quedamos muy sorprendidos de eso.

Entre todos destacaba un hombre con la camiseta de Virginia Tech con el número 17 de Chancellor. Pero el ambiente era espectacular. No nos pudimos ni plantear hacer una pinta allí, no nos pasara como el día anterior. Y dado que era imposible cualquier tipo de audio dentro, decidimos salir a buscar a más españoles de los ‘Seahos’ y pasar ya de tanta ‘carilinda’ de Seattle.

Antes de salir fuera vemos a Blitz, y animo a Gartzo a hacernos una foto con él. La mascota se niega, es un Cowboy. Cogemos un póster de ‘la 12’ que tape la estrella y accede. Misión cumplida, decidimos darnos un poco de descanso.

Sábado 13. 21.00

Los mejores momentos son los entretiempos. Nos tomamos una IPA en un pub cercano a donde salíamos. Con mucha menos gente y con mejor música: recuerdo a Blink-182 y algo más. Recibo un mensaje de Pablo: han quedado para cenar cerca de Baker Street todos los Seahawkers. Nos acoplamos un poco por la patilla, pero así no tendremos que preocuparnos de la cena.

Llegamos a las 21 al pub, The Globe, miramos fuera y vemos una mesa algo ruidosa al fondo. Son ellos, sin duda. Nos presentamos, se presenta. No vemos platos, sólo vasos… Ay…

Pablo llegará en un rato. Decidimos esperarlo para poder grabar un audio con todos los Seahawkers, un espectáculo. Poco más allá de las 22.30 llega Pablo y la fiesta es completa. Grandísima gente, vienen todos con sus parejas, todos a disfrutar del football. Lo pasamos en grande, hasta que caímos que eran más allá de las 12 y no habíamos cenado… No hay nada que alimente más que una buena compañía.

Los Seahawkers

Sábado 13 – Domingo 14. Alguna hora de la madrugada

Salimos del pub con el gusanillo transformado en boa amazónica. Como estábamos cerca, pedí a Gartzo que me llevara a ver el 221 Bis de Baker Street. Estaba muy cerca. Foto de turno y empezamos a patear dirección sur. ‘Algo encontraremos, supongo’.

Pateamos bastante, como el burro con la zanahoria, lo que pasa que ésta era invisible. Cogimos el bus, cerca de destino es probable que algún sitio hubiese abierto para comer alguna cosa. Cruzamos un puente sobre el Támesis y a mano izquierda veo una parada ambulante/fija donde pone Burgers, Hot Dogs… Apretamos el botón y bajamos.

2.30 AM y esto sabe a gloria, con sus pataticas fritas, mayonesa. Quizás lo mejor que haya comido en años, en siglos. O, como diría Alf en sus entradas de Cañones, quizás no. Pero entró como nada en esta vida.

Oro comido a las 2.30

Gameday – 10.00

Nos desperezamos haciendo pruebas para el live de la tarde. Algunas cosas técnicas aún no listas que nos preocupaban. Las solucionamos gracias al gran Pedro Tofé. Los Pedros del Live de los domingos, como dice Gartzo, son los San Pedros. También nos está petando Twitter con notificaciones y felicitaciones por todos lados.

Quizás nos llevamos la fama, pero el trabajo que se está haciendo desde España es espectacular. Nosotros hacemos lo más sencillo. Ir a ver un partido de football con pase de prensa. Nos sentimos afortunados. Y, nuevamente, responsabilizados. Los nervios van por dentro, pero ya es hora que salgamos para Wembley. No podemos esperar más.

El día de partido en Londres es una fiesta. Ya en el metro te encuentras a multitud de gente vestida con su jersey de su jugador favorito. Muchos incluso de equipos que ni juegan ese partido. Llegas a la estación de Wembley Park y eso se multiplica. Ves el paseo hasta el estadio de Wembley y se exponencializa. Es un día de fiesta. Y eso se nota.

Sala de prensa – 17.00

Hemos tenido los típicos vaivenes de los novatos en esto, pero tenemos todo controlado. Hemos hablado con gente fuera, hemos visto la sala de prensa, y ahora estamos a punto de comernos un excelente salmón con beans y patatas que tiene pintaza.

Miro de nuevo a Gartzo, el tiempo ya hace un rato que vuelve a volar y se nos está echando encima. En breve empieza la conexión con el live. Cogemos las cosas mientras me suena el móvil. Salgo a nuestra localidad con la mesa mientras dispongo el iPad, la hoja del partido, el blog de notas y contesto el skype.

Sala de prensa en Wembley

Estamos dentro, el ambiente fuera es ensordecedor, Pedro da la entrada y estamos dentro. Ahora que lo estoy escribiendo aún se me pone la piel de gallina. Damos la bienvenida desde Wembley por la radio, la radio de Spanish Bowl, nuestra, vuestra radio.

Puesto de prensa – 18.04

El primer drive es de Seahawks. Nos lo jugamos a suertes quien hacía cada uno. A mi me tocaron los visitantes, en teoría, porque Wembley parece más el Century Field que otra cosa. Russell Wilson lanza un pase a la end zone, estoy en el aire, viéndolo con mis ojos e intentando explicarlo… la recibe Jaron Brown, aunque yo pienso que es Tyler Lockett. Canto el primer TD en directo para Spanish Bowl Radio!

Silencio el micro, veo que no se ha oído del todo bien, algo entrecortado por la conexión wifi. Me da mucha rabia. El tiempo vuelve a acelerarse en mi consciencia. Entramos en el segundo cuarto. Los Seahawks vuelven a estar en Red Zone. Pido paso…

Russell Wilson pierde el balón, lo recupera, rompe hacia delante dentro del pocket. Estoy en directo, otra vez. Lanza un precioso arcoiris, eso me pareció al menos, hacia David Moore. No me equivoco esta vez. Lo canto con toda mi alma. TD Seattle. Esta vez sí parece que ha sonado y se ha escuchado bien. Ése será el primero pues. Ese será historia de Spanish Bowl Radio.

Lunes 15. Aeropuerto de Gatwick.

5 horas de retraso en mi vuelo, tiempo para redactar este artículo. He hablado con casa. Toda la familia escuchó la locución en directo. Al escribirlo me vuelvo a emocionar. Creo que con el tiempo, este sentimiento se hará cada vez más fuerte.

Me siento privilegiado. Privilegiado de estar con un grupo de gente que ama este deporte, tanto o muchísimo más que yo. Por haberlos conocido, compartido cuáles eran mis preferencias morfológicas en el sexo opuesto. Por haber aceptado esa invitación que me llegó en enero de 2017 via DM en Twitter.


Yo he tenido el privilegio de narrarlo, pero es consecuencia de un trabajo grupal espectacular. Así que no me queda nada más que agradecer a todos el poder estar aquí. Entre todos lo hemos hecho posible.

Y esto es sólo el principio.

Salud y WhoDat.

Sergi

Me gustaría terminar dando el reconocimiento que merece Gartzo. ¡Eres un tío grande! Ha sido un placer poder compartir esto contigo.

El SWAGGER de Spanish Bowl

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