Kahzin Daniels, una historia de superación.

Kahzin Daniels - Fuente: Times & CyF

Pocos saben la historia de superación de Kahzin Daniels, un rookie con el número #41 en el Rookie Mini-Camp de los Bucs. El ver es lo normal para la mayoría de las personas, pero no para Kahzin Daniels. Con 5 años, estaba montando en bicicleta cuesta abajo, cerca de su casa en Orange, N.J., la bici tocó el bordillo y se estampó contra una valla de metal, su cara paró todo el golpe.

Sus comienzos.

Un par de meses después, tras muchas pruebas, intentaron que recuperara la visión, pero sin éxito. Tuvo que llevar durante mucho tiempo un parche en el ojo. Los niños son crueles a esa edad, lo suelen ser. El Undrafted Free Agent de Bucs de la Universidad de Charleston lo comentaba el otro día en una rueda de prensa: «Los niños de mi clase se metían conmigo, pero eso cimentó mi carácter. Eso me forjó a fuego el ser como soy, algo introvertido, pero tremendamente trabajador y enfocado en mi labor».

Tan introvertido ha llegado a ser Kahzin que esta historia casi se ha llegado a saber en este pasado febrero, la mayoría de los equipos de la NFL no sabían que estaba ciego de ese ojo derecho. De hecho, ni su propia novia lo sabía. Daniels comenta que no es algo que grite a los cuatro vientos, ha superado eso y ha aprendido a vivir así.

Y es que la historia de Daniels se ha convertido en una de las más inspiradoras del Football en los últimos tiempos. Daniels caminaba por los pasillos de la Barringer High School en Newark, N.J., cuando el entrenador Ashley “Smoke” Pierre vio a un chaval desgarbado, alto y delgado, y le preguntó si alguna vez había jugado al Football. «Si», comentó Daniels, «pero sólo para el entrenador Pop Warner por un año».

El entrenador Pierre comentaba de Kahzin Daniels que «cuando le conocí, era un chico muy tranquilo, y en la ciudad donde vivíamos podía llegar a ser difícil. No era uno de esos chicos populares que la gente quería estar con él. Pero el Football lo cambió, comenzó a atraer a la gente, y ser popular. Cambió de personalidad y utilizó el Football como superación, su propia historia de superación y crecimiento».

Daniels comentó que «el Football me dio un punto de vista totalmente distinto. Sacó de mí algo que no sabía siquiera que lo tenía, y eso fue excepcional». Pierre no sabía para nada de la ceguera de Daniels, simplemente achacaba algunos de sus fallos a la inexperiencia.

«Al principio no sabíamos nada» comentaba Pierre en una entrevista, «pero a sus 14 o 15 años, comencé a ver cosas en el terreno, que parecían algo diferentes. Al principio, cuando repasábamos las cintas, creía que no estaba dándolo todo, que era falta de esfuerzo. Pero somos una familia, y una noche él se sinceró conmigo y me contó su historia».

El ojo izquierdo de Daniels tiene una visión de 20 sobre 20, perfecta. Compensa de sobremanera la pérdida de su ojo izquierdo. Cuando tiene que mirar a ese lado, únicamente un pequeño giro de cabeza y consigue enfocar bien.

La universidad.

Daniels fue un buen prospecto en la High School, de hecho sorprendió a varios reclutadores universitarios en los Camps de Nike. Recibió varias ofertas, incluso de Temple, aunque se terminó decantando por la de Charleston. La verdad es que los exámenes en la High School de Barringer son unos de los más difíciles que hay en el Estado. Para continuar su carrera, Daniels se inscribió en Milford Academy, una escuela preparatoria en New Berlin. El entrenador de Charleston, Pat Kirkland, que solía ser reclutador de West Virginia tenía buenas relaciones con los entrenadores de allí.

Kazhim Daniels - Fuente: ucgoldeneagles.com
Kazhim Daniels – Fuente: ucgoldeneagles.com

Kahzin pesaba alrededor de 218 libras, jugaba al baloncesto y era bastante ágil. Se sabía mover y mover bien los pies, cuando llegó al Football, ganó músculo y envergadura. Aprendió conceptos y recursos para aprovechar su cuerpo. Con el tiempo despuntó en Charleston, como Sophomore emergió como el mejor pass rusher del equipo con 11 sacks. Al siguiente año, consiguió 12 sacks. Acabó con 161 tackles y 34,5 sacks en los Golden Eagles. Kirkland le hizo jugar en los dos lados de la línea, a pesar de su discapacidad, y no se mermó su productividad.

Kirkland comentó que Daniels nunca intentó ocultar su discapacidad. Al principio Daniels comentó que tenía algunos problemas en un ojo, pero no supuso ningún problema, nunca se convirtió en un tema de discusión. «Cuando descubres algo como eso, simplemente miras vídeos, y descubres que si es un obstáculo, ha estado luchando y superándolo.

Y llega a la NFL.

Después de que esta historia de superación saliera a la luz por NFL Network, la historia llamó la atención de muchos. En un reportaje en el que sus padres contaban cómo trabajaron con su hijo y cómo superó ese obstáculo, cómo hizo de esa carencia, algo más fuerte en él, cómo trabajaba diariamente para superar cualquier barrera.

El Linebacker de los Seattle Seahawks, y ex de Lakewood High y UCF, Shaqueem Griffin, que perdió la mano izquierda con 4 años, le envió un mensaje a Daniels desde su cuenta de Twitter y puesto en la Web de NFL de Facebook.

Es un mensaje emotivo, «Hace poco, estaba como tú, pero está en tus manos hacer lo que quieras» dice Griffin, «te dirán que el Football no es para gente como tú, si pudieran te echarían lejos». «No tienes lo que se necesita me dijeron a mí, quería jugar en la NFL y ellos se reían, que estaba bromeando, pero ahora te veo, Kahzin, jugando medio ciego, leyendo ofensivas y golpeando tres veces más fuerte que cualquier otra persona». «Así que llegaste aquí, y ahora… qué se van a atrever a decir?».

Si quieres, puedes.

Cuando tienes una historia como la de Daniels, cuando tu historia de superación alcanza estos niveles, compruebas que da igual lo que piense la gente, da igual lo que esperen de ti. Daniels sabía dónde quería llegar. Ahora está en el barco pirata de los Bucs, como un grumete más, curtido en batallas y con un parche (imaginario) en uno de sus ojos. ¿Quién puede contra ese espíritu? Esta temporada, lo veremos. Bruce Arians, tiene un nuevo grumete que está esperando la oportunidad para seguir ganando batallas.

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