¿Hay luz al final del túnel en Denver?

Siendo el primer artículo que escribo para Spanishbowl me habría gustado poder ser más optimista, pero la situación de los Denver Broncos este año no da para muchas alegrías. Que sirva este artículo para desahogarnos de todos los sinsabores que nos está dando el equipo y poder afrontar la segunda parte de la temporada con fuerzas renovadas.


Una temporada frustrante

La temporada de Denver está siendo bastante frustrante para los aficionados. Después de la retirada de Manning asumimos que tocarían algunos años de travesía por el desierto hasta que el equipo recuperase la suficiente salud salarial como para poder pagar a los mejores jugadores de nuevo. Pero lo que estamos viviendo con Vance Joseph en la banda está poniendo a prueba la paciencia de todos. Porque más allá de la línea ofensiva tan lamentable que tiene el equipo, el resto de posiciones de habilidad no están nada mal cubiertas como para ir 3-6 a estas alturas de la temporada regular. En este deporte donde se cuidan hasta los detalles más pequeños la calidad de los jugadores debe ir acompañada de una buena toma de decisiones desde la banda.

Fuente: Justin Edmonds

Una defensa que lo intenta

La defensa ha ido empeorando un poco cada año desde aquella histórica unidad del año 2015. Se invirtieron muchos millones en jugadores que no se han podido renovar, y este año no pasa de ser una defensa simplemente buena, pero que no consigue tantos turnovers rivales como años anteriores.

Las marchas de Talib, Ware o Ward han dejado una secundaria que ya no asusta a nadie. ¿Quién se acuerda de esa famosa “No Fly Zone”? Y la eficacia contra la carrera este año está siendo muy irregular, pues ha dejado actuaciones tan lamentables como los partidos contra Jets y Rams y actuaciones bastante notables como las de estas dos últimas jornadas contra Chiefs y Texans.

Parece que Miller y Chubb están en plena forma, pero si esa superioridad sobre la línea rival y su presión sobre el QB no se traduce en más fumbles y recuperaciones del balón, de poco servirá que batan todos los récords de sacks de la liga.

Un ataque limitado pero peleón

El ataque vive en un continuo quiero y no puedo. Case Keenum es un QB normalito que mueve el ataque como buenamente puede. Los dos RBs rookies, Freeman y Lindsay, parece que nos van a dar grandes tardes de espectáculo. E incluso con la marcha de Demarius Thomas sigue habiendo en el equipo dos o tres receptores (WRs y TEs) capaces de generar yardas de manera bastante regular; Courtland Sutton parece que puede ocupar el puesto que ha dejado Thomas y formar una pareja de receptores con Sanders bastante fiable.

The Denver Channel

Los jugadores no son suficientes

Si el equipo, nombre por nombre, sigue siendo competitivo, ¿por qué nos da la sensación cada fin de semana de que si se gana es más por un golpe de suerte que por dominar el reloj y el partido? Al hacernos esta pregunta todos los ojos deberían dirigirse hacia la banda inmediatamente. Como decía al principio la diferencia entre la victoria y la derrota en muchas ocasiones no depende de que un jugador haga la jugada perfecta, sino de que se tomen las decisiones correctas a la hora de gestionar el balón. Y a este respecto Vance Joseph ha demostrado que no sabe o no es capaz de tomar buenas decisiones.

De los nueve partidos que ha jugado Denver este año, en siete de ellos el resultado ha terminado por debajo de una anotación. Sólo los partidos contra Baltimore (que se perdió 14-27) y contra Arizona (que se ganó 10-45) han estado por encima de los ocho puntos de diferencia. Cuando en cada partido cada punto vale, esas decisiones del entrenador son aún más importantes si cabe.

El gameplan general de los partidos es un desastre. Hasta un ciego se daría cuenta de que el juego de carrera es mucho más productivo que el de pase: Freeman y Lindsay lideran la liga con una media de 5.2 yardas por intento, y eso con la línea ofensiva que hay. Por el contrario, el equipo está en el puesto 18 en yardas por intento de pase (7.3 yd/Att). Y si se miran los intentos totales de pase y carrera, gana claramente el pase con 331 intentos por 221 intentos de carrera. Da la sensación de que Freeman y Lindsay están desaprovechados en ese ataque.

Fuente: USA Today

Además de todo eso, si nos fijamos en las decisiones pequeñas Joseph tampoco está a la altura. Sólo tenemos que remontarnos al partido de este pasado fin de semana contra Houston y la horrible decisión de intentar un field goal de 61 yardas al final del segundo cuarto, donde si lo fallabas Houston aún tenía tiempos muertos y el suficiente tiempo como para llegar a FG range, como así sucedió. Sin ese FG que Joseph regaló a Houston es muy probable que Denver hubiese ganado el partido. Tampoco es casualidad que Keenum sea el QB que más INTs ha lanzado en campo rival, cuando lo importante es asegurar el balón y el FG si no se consigue llegar a la endzone rival.

Joseph, go home

Cada vez son más los que opinan que el tiempo de Vance Joseph en Denver ha terminado, y cuanto más tarde Elway en cambiar de entrenador peor le irá al equipo. Porque como ya decía al principio, la calidad del roster de Denver da para mucho más que para ir 3-6 a mitad de temporada. Cada jornada que pasa Joseph en la banda la luz al final del túnel que marca los playoff se ve cada vez más lejana, y la oscuridad en el túnel se hace más grande.


No quería terminar el artículo sin agradecer a Spanishbowl la oportunidad que me ha dado de poder escribir sobre los Broncos y sobre este deporte que tanto nos apasiona y que seguimos desde el otro lado del charco.

Mi cuenta de Twitter es @Javi_Serrada por si os apetece charlar sobre NFL.

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