Esta división es demasiado grande para los dos…

— Gus, ¿estamos listos? Estos Chiefs van a acabar con mi salud —dijo con cierto nerviosismo el inexperimentado Lynn.

—Lynn, no voy a mentirte. No lo sé. Sólo sé que cuando alguien se juega la vida es capaz de hacer cosas increíbles y hoy nos la jugamos —contestó Gus Bradley.

—Tienes razón Gus. Mañana nos jugamos la vida. Esta maldita división es demasiado grande para los dos…

 


El Salvaje Oeste

Cuando el reloj de la plaza marque las 2:25, no habrá marcha atrás. Cuando los dos pistoleros se miren fijamente de nada valdrá lo hecho anteriormente. Pasadas las seis de la mañana sólo uno quedará en pie mientras el otro estará malherido en el suelo. Los dos han ganado los mismos duelos. Han recibido balazos y han acabado con otros pistoleros, pero el de mañana puede ser su último envite de esta temporada.

Gus y Lynn lo sabían. Por eso no podían dormir. Por eso se encontraban rodeados de cientos de papeles a las tantas de la mañana. Repasando jugadas, ideas, qué hacer y qué no hacer. Etcétera, etcétera, etcétera. La tensión no sólo se mascaba si no que podía llegar a atragantar…

 

Recordando viejos tiempos

De pronto Lynn encontró una foto antigua. Al verla, sonrió…

From: www.sbnation.com

Mira Gus, ¿recuerdas esto?

Como para olvidarse. Y pensar que ahora estamos tan cerca, ¿verdad?

Las vueltas que da la vida sí. Jamás pensé poder estar ahora aquí luego de aquellos duelos. Salimos muy heridos.

Pero nos mantuvimos unidos. Aunque vuestra alma se consuma, incluso cuando vuestro corazón deje de latir ahí estaré yo, dándoos hasta mi último aliento, ¿recuerdas?

Nadie en el condado daba crédito de sus hazañas. Normalmente las leyendas no fallan. Éstos fallaron 4 veces seguidas. Sí, cuatro. En dos de ellas los engañaron. Un mercante asiático les vendió un revólver surcoreano. El «Koo» lo llamaban. Parecía un arma única, pero falló. Dos veces. El mito del «Koo» era falso y acabaron tirándolo ya que se oxidó a las cinco semanas de comprarlo. Nadie daba un centavo por aquellos dos vaqueros.

 

Un viejo amigo

El Viejo Oeste es un pañuelo lleno de mocos. Uno de ellos los había traicionado en un asalto a un tren años atrás. Casualidades de la vida se toparon en una pequeña villa llamada Metlife. A partir de ese día todo cambió. Cuando parecía que otra derrota se avecinaba, la suerte les sonrió. Eli, que así se llamaba el pequeño traidor, falló en su última bala y mientras recargaba el «Rivers» le asestó el tiro definitivo. Eli era muy reconocido en todo el condado NFL. Esto les trajo reputación, confianza y dinero. Con ello mejoraron y actualizaron su armamento. Ahora tenía un arsenal formado por escopetas «Bosa», el famoso revólver «Rivers», el «Novak Coons» y el rifle «Allen».

 

Un extraño llama a mi puerta

Desde aquella victoria, la seguridad de este dúo aumentó hasta niveles inimaginables. Su ayudante Whisenhunt había despertado de su letargo y parecía al fin listo para pelear. Con ese arsenal no debían fallar y no lo hicieron. Entonces, ¿qué pasaba esta vez? Esa pregunta se repetía en la cabeza de los dos durante toda la noche.

Whisenhunt estaba durmiendo. Ya hemos comentado que le gusta mucho dormir, y aunque haya estado hibernando media temporada siempre encontraba un hueco para echar otra cabezadita. Volviendo al tema principal, ¿qué era lo distinto de mañana? Lynn llegó a la conclusión que anteriormente no se les esperaba. Ahora se esperaba que llegaran, apuntaran, apretaran el gatillo y se fueran de vuelta a casa con la victoria. Llamadlo presión o responsabilidad, pero todo el mundo se esperaba eso. De pronto alguien llamó a la puerta. Whisenhunt dormía. Lynn empuñó el rifle y apuntó en dirección a la misma.

—¿Sí? —preguntó.

—Soy Jazmine, la dueña del Saloon. Un chico me ha dicho que les deje esta carta —dijo una voz al otro lado de la puerta.

Lynn, sin bajar el arma, le dijo que la pasara por debajo de la puerta. Y así lo hizo. Bradley se agachó y abrió el sobre. Acto seguido paso a leerla en voz alta.

 

La carta

Os he seguido desde el principio. Conozco el color de vuestros ojos, vuestros miedos e incluso de qué lado de la cara os gusta que os besen vuestras «amigas». Puedo deducir lo que pasa por vuestras cabezas. ¿Cómo parar el cañón de la escopeta «Smith»? Por no hablar de que cuentan con el último revólver traído desde Toledo, el «Hunt». ¿Cómo vencer la velocidad de recarga del «Hill»? Vengo a daros tranquilidad. Recordad que no estáis solos Todo el pueblo os apoya. El tirano Reid lleva atemorizándonos desde hace muchos años. La última vez que fue vencido fue en 2013 pero confiamos en que podréis asestar el golpe final. Llegan mal. Puedo ver el miedo en sus ojos. Puedo ver que no tienen ni idea de cómo cortar vuestra racha. Así que amigos…

Mañana va a ser un p*** infierno, lo sé, pero cuando más dudéis, cuando penséis que todo está perdido, recordad que no estáis solos. Manteneos unidos porque aunque vuestra alma se consuma, incluso cuando vuestro corazón deje de latir, ahí estaremos el resto dándoos nuestro último aliento.

Firmado: Boltland

 

RING, RING

De pronto sonó el despertador. El coach Lynn se despertó de la siesta con la sensación de no haber dormido nada. Se sentó en el salón de su casa y puso una película de vaqueros de esas que tanto le gustan. Al día siguiente debería coger un avión camino a New York para disputar su partido más importante como head coach hasta la época. El cansancio de preparar el partido hizo mella y quedó rendido con la televisión encendida.

Al despertar, su visión del equipo cambió. Cogió aquel equipo de 0-4, lo llevó a un récord de 7-6 y dejó la sensación de que eran el mejor equipo de su división. Semanas después de aquel sueño, un 16 de diciembre, su equipo se juega prácticamente los playoffs. Lynn se despertó para coger el avión. Esta vez camino al Arrowhead jugándose los playoffs con esa extraña sensación de ya haber vivido eso, o algo parecido…

Sólo hay que creer familia Bolt. Este equipo nos ha hecho creer. Nos toca apoyarlos y darles nuestro último aliento porque los sueños de PO pueden cumplirse… y ¿sabéis qué? Tengo la sensación de que esta división es demasiado grande para los dos. Va siendo hora de despedir a los jefes.

#Boltup

From: forums.chargers.com

Diego Luaces Alvite (@diego_luaces21)

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