El “new dey” es el “same day”

El draft supone probablemente la mayor exaltación de la ilusión de los aficionados a la NFL. Si nos volvemos locos por cada esporádico fichaje en la agencia libre, ¡qué decir cuando en un solo fin de semana, más de media docena de jugadores engrosan las filas de nuestros clubes! En los Bengals además, había que sumar la expectativa por ver en acción al nuevo staff técnico. Un bisoño grupo de entrenadores que llegaba con un nuevo lema: “New Dey”, una poco imaginativa revisión de nuestro tradicional “Who Dey”. Sin embargo, esta tan anunciada revolución pronto se ha visto reducida a descafeinada asonada. Quienes realmente siguen a los mandos son los mismos: la endogámica directiva austera de los Brown. Cero riesgos, nula ambición. Mismo perro con distinto collar. El supuesto “new day” no es sino el “same day”.

 

Por supuesto, intentaré desgranar en este artículo las cualidades que aportarán los nuevos jóvenes adquiridos en el sorteo colegial, así como su posible impacto en el juego colectivo del equipo. Sin embargo, tan importante para el análisis es lo que se adquiere como lo que se desprecia. Este draft nos permitía una serie de oportunidades de mejora que, fieles a nuestro insípido estilo, dejamos pasar.

 

Lo que pudo haber sido.

La primera noche del draft nos sorprendió (o no) con la elección del QB Murray por parte de Arizona. Esto prácticamente colocaba el cartel de “saldo” sobre la cabeza de Rosen. Vaya por delante que siempre he sido defensor de Dalton, pero ésta era una oportunidad que no se podía desaprovechar. Rosen llegó a la NFL como una excelente promesa. Durante su breve etapa rookie, no ha tenido tiempo para hacernos creer lo contrario.

 

Dalton difícilmente va a ser mejor de lo que ya hemos visto: un aceptable QB cuyo techo es el wildcard. Es razonable buscar una alternativa antes que sobrepagar un nuevo contrato a un QB de más de 30 años. No vamos a escoger un mejor QB en 2020, cuando acabará contrato. Por más que los power-rankers se empeñen en lo contrario, no tenemos tan mal equipo como para elegir muy arriba. Rosen nos daba la opción, a un salario más que razonable, de probar si podría ser su sucesor.

 

Pero aunque no sirva como titular, de inmediato mejoraríamos el QB2. No despreciemos esta posición. En la dura NFL actual, aproximadamente la mitad de los quarterbacks titulares no terminan la temporada. El propio Dalton ha sufrido serias lesiones en dos de las últimas cuatro campañas. Un segunda ronda baja, por un jugador así, era una autentica ganga para, al menos, no haberlo intentado.

 

Pero además, había otra alternativa de traspaso. Era bien conocido que los Jets están poniendo en venta al LB Lee. Después de no haber podido hacernos con White ni Bush, esta posición se convertía en urgente prioridad. Nuevamente, surgía aquí una oportunidad de mejora de la plantilla. Y una vez más, nuestra directiva, optó por un rookie barato antes que un veterano necesario. De aquí nuestra frustración ante los trenes que se dejan ir.

 

Lo que finalmente fue

Los aficionados de los Bengals esperamos que la presencia de “Sir” Jonah cierre uno de los lados de la línea ofensiva y sea territorio imposible para los rushers rivales y nunca más una “zona amiga”, o “Friendzone”(foto de Mark Humphrey para Associated Press).

 

Primera ronda. Pick#11. Jonah Williams – OT – Alabama

Ciertamente, la primera noche no pudo empezar de mejor manera. Necesitábamos un offensivetackle y nos llega el mejor de la clase. Pero con Jorah Williams hay que alabar la suerte, no el mérito de la directiva. Los Steelers no se vengaron fastidiándonos el pick como hicimos con ellos en 2016, aunque se autoengañen creyendo que sí. Saltaron por delante nuestra porque necesitaban un LB. Para Cincinnati, Bush era únicamente la opción “B” en el caso de que, como todo apuntaba en los mock-draft previos, no nos llegase ningún OT de nivel.

 

Desde el mismo momento de su elección, Williams es ya el mejor OT de la plantilla. Es indiferente si le colocan en la izquierda, en la derecha, o incluso de guard. En cualquiera de esas posiciones mejora lo que tenemos actualmente. En principio, apunta a left-tackle,  desplazando a Glenn a la derecha o al interior. Pero estas especulaciones, mejor dejarlas para el training-camp, que ya tendremos tiempo.

 

En cuanto al jugador, Spanish Bowl pone a vuestra disposición sus mejores videos en estos enlaces.

 

 

El 2º día confirmó que volvíamos a vivir el “same dey

La segunda jornada del drat fue para los Bengals «SAMPLEmente PRATTética» (foto: bengals.com)

 

Segunda ronda. Pick#52. Drew Sample – TE – Washington

Con el ánimo por las nubes, llegamos a la segunda jornada del draft. Por un lado, las opciones de LB estaban algo cerradas dada la ínfima calidad global de la posición. Sin embargo, por otra parte, había aún serías opciones de reforzar las trincheras. Y por supuesto, estaban sobre la mesa todas las alternativas relatadas en párrafos anteriores.

 

En 2018 bajar en 2ª ronda nos salió bien con Bates. Ahora no parece ser el mismo caso. Bajamos 10 posiciones cuando deberíamos haber subido por alguno de los OTs aún disponibles, en vez de quedarnos sólo en el intento. Broncos negoció mejor que nosotros y salió con buenos OT y QB en elecciones consecutivas. Nosotros veíamos cómo se nos escapaban LBs. Al final, posiblemente espoleados por la elección del tightend Smith sólo un par de picks antes, escogimos otro.

 

El perfil bloqueador de Sample complementa los TEs más bien receptores que tenemos. Además, Eifert, cuya salud siempre es un enigma, sólo renovó por un año. No voy a negar la conveniencia de contar con otro elemento en esta unidad, pero me desalienta el hecho de invertir una elección nada menos que de segunda ronda en un TE bloqueador. Este tipo de jugadores no levantan pasiones precisamente y podríamos haber optimizado mejor el pick.

 

Tercera ronda. Pick#72. Germaine Pratt – LB – North Carolina State

Nadie hubiese admitido salir del segundo día sin un linebacker. Daba igual quién, y éste parece ser el caso. Sobre este safety reconvertido, los entrenadores aseguran no tener una posición predeterminada para él. Y les creo: yo tampoco sabría bien en qué asiento del banquillo ubicarle. No obstante, lo realmente triste es que nuestra unidad de linebackers es tan floja actualmente, que incluso tiene opciones de opositar a la titularidad.

 

Burfict era un descerebrado, pero un linebacker de máximo nivel. Además todo un motivador y líder para sus compañeros. Esta figura no ha sido reemplazada en ninguno de los sentidos. La sensación generalizada entre los aficionados bengalíes es haber desperdiciado la agencia libre y el draft en su búsqueda. Una de las peores defensas de 2018 no apunta a ser mejor en 2019.

 

 

Tercer día, última oportunidad de redención.

El offensive-guard Michael Jordan llevará el dorsal #60, y no el #23 como todos los amantes del deporte habríamos esperado (foto de Jay LaPrete)

 

Cuarta ronda. Pick#104. Ryan Finley – QB – North Carolina State

Con ánimo decaído, nos plantamos el sábado ante el monitor en el anhelo de sacar petróleo de estas rondas bajas. Poco tardamos en emocionarnos. ¡Nuestro equipo sube! Poco tardamos en decepcionarnos. ¿Un QB que es un clon de Dalton en “marca blanca”? Finley es muy parecido a Dalton, y no sólo por el hecho de que ambos sean pelirrojos, una curiosa casualidad. Buen lector de defensas, aceptable precisión en corta distancia, escasa potencia brazo, temeroso ante la presión. Con Finley, seguimos en la misma tónica. No es la nueva esperanza sino el nuevo suplente.

 

Cuarta ronda. Pick#125. Renell Wren – NT – Arizona State

Durante años, hemos fracasado en el intento de alinear junto a Atkins un nose-tackle de nivel. Wren es nuestra última oportunidad. Un NT de los de toda la vida. Una roca que es más fácil saltar que rodear. Un jugador de sólo dos downs que por su reducido impacto en el juego me parece aceptable ser escogido aquí. Más madera para las trincheras. Quizá aún podríamos salvar la noche, empezábamos a pensar.

 

Cuarta ronda. Pick#136. Michael Jordan – OG – Ohio State

La expresión “on the clock” es adictiva. Los Bengals canjearon su elección en 5ª ronda y otra de 6ª para volver a 4ª. De nuevo con acierto, debo admitir. Jordan no sólo supone un muy necesario refuerzo para el interior de la línea ofensiva, sino que su versatilidad como center permitirá activarle para los partidos como suplente de su predecesor en los “buckeyes” Billy Price. Quizá la única pega sea su altura. Más le vale jugar agachado si no quiere recibir un impacto del balón en el cogote propiciado por nuestro bajito quarterback.

 

Sexta ronda. Pick#182. Trayveon Williams – RB – Texas A&M

Después de que Walton engrosase la funesta lista de jugadores despedidos de Bengals por su delictivo comportamiento fuera del campo, necesitábamos otro runningback. Williams es más un “Bernard” que un “Mixon”. Pequeño, pero compacto. Muy bueno en protección al QB y productivo en equipos especiales. Su uso será marginal, pero su versatilidad le permitirá ser activado los domingos. No se espera mucho más de una elección de 6ª ronda.

 

Sexta ronda. Pick#210. Deshaun Davis – LB – Auburn

Limitado de tamaño, velocidad y atleticismo, Davis compensa dichas carencias con su pasión por el football. Seguramente, para un jugador que el poco juego donde participe será en equipos especiales, es un excelente punto de partida. Muchas carreras muy honestas y longevas se han iniciado desde aquí. No podemos decir que hayamos salido del draft con mucha calidad de linebackers, pero al menos sí con cantidad. Sendos proyectos de OLB y MLB pondrán a prueba la capacidad del nuevo staff técnico defensivo.

 

Sexta ronda. Pick#211. Rodney Anderson – RB – Oklahoma

Dos picks seguidos no es habitual. En esta ocasión, repetimos RB, lo cual es tanto una sorpresa como una declaración de intenciones. Un equipo con una deficiente defensa refuerza su ataque. Dos jugadores de línea ofensiva, un TE bloqueador y dos RBs. La idea parece evidente: correr y correr para controlar el reloj y que la defensa intervenga lo menos posible. Si de Williams decíamos que era un “Bernard”, Anderson es más bien un “Mixon”. Y no sólo por provenir como él de los “sooners”, sino por su estilo de juego. Un corredor con visión de playmaker cuya desgraciada lesión en 2018 le hizo salir de los radares de la NFL.

 

Séptima ronda. Pick#223. Jordan Brown – CB – South Dakota State

Habría que remontarse a 2007 para encontrar un draft en que los Bengals no seleccionasen ningún WR. Si consideramos que teníamos 10 elecciones, y que durante el combine se rumoreó la posibilidad de poner a Ross en el mercado, resulta significativo este aparente giro táctico de la nueva dirección técnica. En todo caso, viendo el equipo que tenemos, resulta más sensato intentar evitar que nos completen pases a tener que completarlos nosotros. Brown es una apuesta de futuro cuyo objetivo es el equipo de prácticas, no el roster principal. La importancia de su elección deriva más del mensaje que envía, que de la propia valía (limitada) del jugador.

 

 

Antonio Magón, @antoniomagon

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